Por Rowan Noel Williams · Historia completa
Cortejo desastroso
De una colección de cartas enviadas por Lord Emet de la Casa Sassen a la dama Elise
Mi adorada Elise:
Ha pasado mucho tiempo desde nuestro último encuentro y mucho más desde que me permitiste visitarte. ¿Acaso has olvidado lo mucho que te estimo? No te olvides de mí, querida, pues yo besaría el suelo por el que caminan tus pies...
Luces más radiante cada vez que te miro, bella dama. Tu pálida tez brilla con un resplandor incomparable. Cuando recorres las calles frente a los ojos indignos de quienes no merecen tu atención, yo te admiro indefenso y embelesado. ¡Si tan solo me obsequiaras una mirada!
¿Podré visitarte esta noche? La última vez que acudí a tu morada, no recibí respuesta; pero si me permitieras entrar, dejaría mil regalos a tus pies. Rosas de los jardines de mi familia, tan rojas como tus labios…
¿Accederías a cenar conmigo, reina mía? Quizá en esta ocasión, ¿podría recibirte...?
No lo tomes como una ofensa, pero la presencia de las telarañas en tu hogar me hace sentir... intranquilo. Si así lo deseas, uno de mis sirvientes podría ocuparse con gusto de estos asuntos.
Por favor, ¡dime que nos encontraremos de nuevo! Ahora sé que no debo incomodar a tus pequeñas invitadas, que son tan útiles como inofensivas. Puedo asegurarte que este error no se repetirá otra vez.
Me parece que vi a una de tus... mascotas… adornada con una diadema de aspecto refinado que Lord Istris le obsequió a su esposa hace algunos años. No será la misma, ¿verdad?
Si esa pieza no es de tu agrado, ¿me permitirías ofrecerte una diadema de valor incalculable de mi propia colección?
Subir las escaleras de tu hogar parece que toma una eternidad y, a pesar de que tus mascotas me causan inquietud, emprendo el camino cada vez con más afán y admiración en mi corazón. En lo más alto se encuentra mi amada, mi delicada diosa, ¡mi reina!
¡Ay, Elise! ¡Estoy cautivado! Tu belleza me atrapa; estoy indefenso en tu dulce abrazo. Solo tienes que pedirlo, amor mío, y te daré mi corazón.
Siempre tuyo y con infinita devoción,
Emet Sassen
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