Presentación de K’Sante | Jugabilidad - League of Legends
Presentación oficial del campeón. Las mecánicas y el diseño corresponden a la versión del video.

el Orgullo de Nazumah
K’Sante protege a Nazumah de amenazas mucho mayores que él. Una dolorosa separación lo obliga a preguntarse si el orgullo y la ambición implacable son suficientes para hacer de él el líder que su ciudad necesita.
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Presentación oficial del campeón. Las mecánicas y el diseño corresponden a la versión del video.
Biografía y lectura · THE RUNE
Riot Games · Biografía completa de Universo
K'Sante creció sumido en la historia de su tierra. A la hora de la cena, su padre narraba historias de sus ancestros, quienes con su fuerza y bravura resistieron la tiranía de los Ascendidos. Su madre contaba acerca de las temibles bestias que estos fundadores de Nazumah habían matado mientras atravesaban Shurima rumbo al sur, y cómo habían descubierto una zona fértil con los más raros tesoros del desierto: cascadas bulliciosas, acantilados boscosos y una copiosa fauna. Lejos del alcance de los orgullosos Ascendidos, la república libre de Nazumah echó sus raíces. K'Sante absorbía cada palabra y juró convertirse en el mejor guerrero cazador de Nazumah: uno que estuviera a la altura de los héroes de esas historias y que lograra guiar a su pueblo en generaciones venideras.
Durante dos décadas, K'Sante entrenó con muchos maestros de artes marciales. Sin embargo, fueron sus padres quienes le inculcaron el respeto por los enemigos de Nazumah: despiadados depredadores y caudillos imperialistas que anhelaban los recursos de la ciudad-estado. Le recordaban que para seguir siendo una república libre se necesitaría más que solo fuerza bruta. Durante su entrenamiento, K'Sante estudió con eruditos de Nazumah y aprendió cómo la materia prima de presas formidables se usaba para fabricar el armamento e infraestructura avanzada, elementos que le permitieron a su tierra prosperar durante cinco siglos.
En sus primeras cacerías, K'Sante forjó muchas amistades, pero la más cercana fue con un joven del Mercado Central llamado Tope. Mientras que K'Sante era una fuerza fulminante en el combate cuerpo a cuerpo, Tope se especializaba en el ataque a distancia. La química entre los dos era inigualable, y juntos derrotaron manadas de rocosos, grupos de asalto shakkal e, incluso, estampidas de Xer'Sai. A medida que su trabajo en equipo mejoraba, también lo hacía su vínculo.
Una noche estrellada, K'Sante le confesó a Tope que sus sentimientos iban más allá de la camaradería. Cuando se enteró de que Tope sentía lo mismo, los dos se fundieron en un abrazo amoroso y compartieron su primer beso. Estando juntos, en ese instante bajo las estrellas, todo parecía estar bien.
Pero no era así.
Dos Ascendidos, el Emperador Azir y el Mago Xerath, arrasaron el continente en una guerra para apoderarse de Shurima. Ambos desplegaron monstruosas abominaciones entre las filas de sus fuerzas. Los exploradores de Nazumah no tardaron en avistar a una de aquellas criaturas: un predador colosal, mezcla de león y cobra, que estaba perdido y ahora aterrorizaba la sabana cercana. Cuando los líderes de la ciudad-estado preguntaron quién podía aplacar a la bestia, K'Sante y Tope pusieron a disposición todo su poder.
En su primer intento, la bestia evadió todos sus ataques con poderes que ninguno de ellos había visto antes. Descubrieron que su coraza, que se extendía desde la cabeza hasta la cola, se regeneraba después de cada golpe no letal. Los hombres no consiguieron lastimar a la bestia y no tuvieron más remedio que huir de la guarida de la cobra-león, que quedó libre deambulando.
Y entonces lo intentaron una y otra vez.
La frustración quemaba las entrañas de K'Sante. Para convertirse en el mejor de Nazumah, tenía que matar a la bestia. No importaba nada más. Entrenó desde el amanecer hasta el anochecer, convencido de que Tope entendería.
Mientras tanto, Tope se dedicó a estudiar a la bestia. Le presentó a K'Sante diferentes estrategias y observó cómo su compañero asentía durante los descansos entre los enfrentamientos con sus incontables muñecos de práctica. En silencio, Tope se preguntaba si ellos dos eran lo suficientemente fuertes.
Su mayor éxito fue un enfrentamiento en el que lograron obtener un pedazo de la coraza de la cobra-león. Tope lo tomó como progreso y pensó que, si buscaban más ayuda, podrían avanzar más.
Pero K'Sante estaba furioso. Había comenzado a considerar a la cobra-león como su proyecto personal, y cualquier cosa que no fuera asesinar a la bestia era un fracaso. Los héroes que tanto había idolatrado en su infancia nunca habían fallado en la batalla. Por lo tanto, K'Sante tampoco fallaría. Ni mucho menos aceptaría más ayuda en la batalla que se había convertido en una prueba de su valía. Había probado las ideas de Tope, que no estaban funcionando, ¿y ahora su compañero creía que no eran suficientemente fuertes? K'Sante no lo aceptaba. Comenzó a preguntarse si Tope era peso muerto y pronto descartó las estrategias de su compañero por considerarlas inútiles.
Dolido, Tope insistió en que el entrenamiento sin táctica no era la solución; la otrora admirable determinación de K'Sante se había convertido en un imperioso afán egoísta.
A medida que su dolor y enojo se agudizaban, los siguientes enfrentamientos con la cobra-león resultaron en más peleas internas, y las palabras que se decían fueron mermando hasta que ya no se dijeron nada más. Finalmente, parecía que lo único en lo que estaban de acuerdo era en que tenían que separarse.
Durante el siguiente año, K'Sante continuó con su entrenamiento, envuelto en la terquedad y la soledad. Había progresado, pero el progreso no era una victoria. Con el tiempo, llegó a la abrumadora conclusión de que para derrotar a la bestia necesitaría algo más que solo su fuerza. Necesitaba ayuda.
K'Sante juntó el coraje necesario para ir a donde vivía Tope, pero allí se enteró de que su antiguo compañero había regresado al Mercado Central. En su lugar, lo recibió la tía de Tope. Al despedirse, ella le entregó el diario de Tope y le explicó que su sobrino lo había dejado para ayudar a K'Sante en la lucha contra su mayor monstruo.
K'Sante inspeccionó con detenimiento el diario de Tope. Poco a poco, se fue dando cuenta de los patrones en sus errores; y, cuando llegó a la parte de la cobra-león, no pudo creer lo que veían sus ojos. Tope afirmaba que la bestia era un baccai: un ser que no había logrado ascender. Tenía la teoría de que Xerath, conocido por su vil uso indebido de la magia, había obligado a la fauna shurimana a fusionarse a través del ritual de Ascensión. Absorto, K'Sante leyó el diario de punta a punta y descubrió las teorías de Tope sobre cómo asesinar al baccai. Había muchas ideas que él nunca había siquiera considerado. Para esa noche, ya había ideado un plan para practicar los métodos de Tope en monstruos menos poderosos.
A medida que sus habilidades crecían, K'Sante rememoraba las enseñanzas de sus padres y se daba cuenta de que su orgullo le había jugado una mala pasada. Nunca había respetado las ideas de Tope lo suficiente como para intentarlas seriamente. A decir verdad, K'Sante había respetado más a su enemigo que a su compañero. Con el tiempo, aceptó sus defectos y logró seguir con su vida, agradecido por lo que habían compartido y también por poder seguir su propio camino con una nueva perspectiva.
Bajo un cielo escarlata, K'Sante se acercó a la cobra-león una vez más. Calculó cada uno de sus movimientos, esquivando los ataques de la bestia y golpeándola cuando ella se exponía. El amanecer se convirtió en anochecer. Sus armas estaban destrozadas y su cuerpo ensangrentado, pero tenía un espíritu obstinado. Cuando la criatura por fin se cansó, K'Sante encontró su oportunidad —inspirado en las teorías de Tope— y acorraló a su enemigo contra una cascada de Nazumah, cuyas aguas naturales debilitaron la coraza de la cobra-león y le permitieron a K'Sante finalmente asestar un golpe mortal.
Exhausto, K'Sante permaneció de pie orgulloso, no por lo que había logrado, sino por el camino que había recorrido.
En Nazumah, homenajearon a K'Sante tras su regreso. Siguiendo la tradición, donó el cuerpo de la criatura a los eruditos para que lo estudiaran y conservó solo un par de fragmentos de la coraza para perfeccionar el diseño de sus características armas ntofo. Ahora sus armas conservaban las propiedades regenerativas de la coraza; de modo que, cuando la pesada capa exterior quedara rota, K'Sante pudiera seguir blandiéndolas como espadas filosas hasta que se restablecieran. Como último detalle, grabó en cada ntofo algo que Tope había dibujado en su diario: un símbolo que representaba a la cobra-león. A pesar de que su tiempo juntos había terminado, K'Sante sabía que jamás habría alcanzado el éxito él solo.
Hoy, K'Sante es aclamado como el Orgullo de Nazumah. Pero, si desea convertirse en el mejor de los líderes, sabe muy bien que no puede permitir que el ego le nuble el juicio. El futuro de su hogar, con los Ascendidos al acecho, es incierto. Pero K'Sante sabe que, si Azir o Xerath osaran marchar hacia el sur, él estará listo para la batalla.

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Biografía por Riot Games; notas de lectura y capítulos contextuales por The Rune. Las ilustraciones y vídeos oficiales se acreditan a Riot Games; el arte de desarrollo representa el proceso de diseño.