Por CAT CHERESH · Historia completa
ESTRELLAS GEMELAS
Star Guardian · universo alternativo
PRÓLOGO
Akali podía ver las estrellas. Brillaban como llamas titilantes sobre la Ciudad de Valoran.
Qué bonitas, pensó, concentrándose en aquellas luces lejanas, olvidando por un momento que no podía respirar. Se olvidó de la sensación de la grava que se enterraba en su espalda mientras yacía tendida donde la habían dejado. Olvidó cómo los otros niños se habían vuelto contra ella cuando intentó evitar que le hicieran daño al pequeño y mugriento cachorro que habían encontrado en el callejón. Se olvidó de todo excepto de las estrellas, hasta que una voz suave rompió su concentración.
''¿Estás bien?''.
Akali trató de girar hacia esa voz. Sentía curiosidad por saber quién se había atrevido a interrumpir una pelea de cinco contra uno. Sin embargo, podía sentir el impacto de esos puñetazos y patadas, y esa sensación la mantenía en el suelo.
''¿Te dejaron inconsciente?'', preguntó con preocupación la desconocida.
''Más bien tirada'', corrigió Akali con una mueca de dolor. Hablar dolía. ''Pero luego decidí quedarme aquí en el suelo. Es acogedor, ¿sabes?''. La chica rio, lo que hizo sonreír a Akali... y luego hacer una mueca de dolor. Sonreír también dolía.
La chica dio un paso adelante por encima de Akali. Le ofreció su mano y sonrió. ''Por más cómodo que parezca, deberíamos levantarte del suelo, ¿no crees? Este lugar es asqueroso''.
Akali no podía negarlo. Tomó el brazo de la chica y se levantó.
En ese momento, Akali se dio cuenta de que reconocía a la chica. Alta, cabello rosa, ropa refinada... ¡Era Kai'Sa! La bonita y perfecta Kai'Sa. Akali nunca había hablado con ella, pero sabía que Kai'Sa era muy popular desde que se había cambiado a la Escuela Secundaria de la Ciudad de Valoran a principios de año. Los maestros no dejaban de hablar de ella. Educada, excelente en todas las materias, tranquila. Básicamente lo opuesto a Akali, o eso pensaba ella, hasta que Kai'Sa irrumpió en el callejón. Akali la oyó decirle a los cinco agresores que si alguna vez los sorprendía molestando a alguien, humano o no, ella se encargaría personalmente de que lo lamentaran. Huyeron sin decir otra palabra. Akali estaba tan impresionada como adolorida.
''Me van a salir moretones en mis moretones'', admitió.
''¿Haces esto seguido? Me refiero a las peleas, no a perder''. Kai'Sa sonrió.
''No, ninguna de las dos'', respondió Akali. ''Bueno, no con frecuencia. ¿A veces? Pero estaban molestando a un... ¡ay, no! ¡El perro!''.
Kai'Sa la ayudó a buscar en los contenedores cercanos, y Akali se sorprendió de su disposición para ensuciarse las manos. Literalmente. Estaban hasta los codos de basura y mugre hasta que...
''¡Ahí estás!'', dijo Kai'Sa, sacando al tembloroso cachorro de abajo de una bolsa. La criatura estaba tan sucia que parecía más mugre que perro, pero movió un poco la cola cuando Kai'Sa la sostuvo.
''Creo que hiciste un amigo'', dijo Akali.
''Y yo pensando que había hecho dos'', comentó Kai'Sa. Akali tardó un momento en entender a qué se refería.
''¿Yo? ¿Por qué querrías ser mi amiga?''. Akali no era buena en... bueno, en nada, realmente… a menos que jugar videojuegos contara. Y para Akali eso contaba, pero Kai'Sa no lo sabía.
''Bueno, para empezar, te salvé la vida'', dijo Kai'Sa mientras se levantaba con el perro aún en brazos. ''Asumo que eso nos hace amigas. Además, te dieron una paliza por tratar de salvar a un cachorro. Significa que tienes buen carácter''.
Akali rio. ''Muy bien, amiga nueva. ¿Qué vamos a hacer con el perro? Mi mamá nunca lo dejaría entrar a la casa. Apenas me deja entrar a mí a la casa''.
''Mi papá administra el refugio al final de la calle. Soy voluntaria los fines de semana''.
''Por qué no me sorprende'', dijo Akali secamente, mientras Kai'Sa empezaba a caminar.
''Vamos'', gritó por encima del hombro. ''Podemos dejar a este pequeño y luego te acompañaré a casa''.
''¿Eh? ¡No necesito una niñera!''.
''Tu siesta en el callejón dice lo contrario''.
Akali se dio cuenta de que nunca ganaría una discusión con esa chica.
Kai'Sa cumplió su palabra. Después de dejar al perro en una de las afelpadas camas del refugio, acompañó a Akali hasta su casa. El viaje fue sorprendentemente agradable, a pesar de que Akali sabía lo que le esperaba en casa. Se maravilló de lo fácil que era hablar con Kai'Sa. Hicieron planes para comer ramen al día siguiente después de la escuela, y tan solo eso fue suficiente para silenciar el sermón que comenzó tan pronto como cerró la puerta de su casa. Por primera vez, los regaños de su madre en los que la llamaba ''inútil'' y ''delincuente'' no surtieron efecto, opacados por la palabra ''amiga'' que resplandecía en el corazón de Akali como una estrella recién nacida.
PARTE I
ANTES DEL CREPÚSCULO
CAPÍTULO 1: LA PELEA
El parque de la Ciudad de Valoran estaba más concurrido que de costumbre. Todos parecían haber llegado a la misma conclusión: tomar la ruta más larga y pintoresca hacia el centro comercial para disfrutar del hermoso día. Después de todo, ¿quién no querría disfrutar del sol, el canto de los pájaros, y los gritos de Kai'Sa?
''¡Ni siquiera sabes para qué es!''.
Kai'Sa nunca gritaba. Al menos, no lo había hecho en los años que Akali llevaba conociéndola, y mucho menos en público, así que no podía culpar a los transeúntes por mirar. No cuando ella también gritaba en respuesta.
''¡No me importa para qué sea! ¡Ninguna petición vale ese nivel de agotamiento!''.
''¡Para mí sí lo vale! ¡Y no estoy agotada! Solo estoy cansada''.
Akali hizo una mueca de fastidio. ''¡¿Cansada?! ¡Kai'Sa, cansada es que se te olvide la tarea, no que te duermas en clase!''.
''Mira Akali, no necesito una niñera''. Su viejo chiste ahora se sentía como un ataque.
''Tienes razón'', replicó Akali. ''Lo que necesitas es alguien que no te deje mentirte a ti misma. Estás haciendo turnos dobles en el refugio, encima de todo lo demás''.
''Mi papá necesita ayuda'', dijeron Kai'Sa y Akali al unísono.
''Pues es cierto'', dijo Kai'Sa en voz baja.
Kai'Sa era altruista hasta el extremo. Era algo que Akali normalmente admiraba, pero ahora...
''Alguien siempre necesita ayuda''.
''¿Así que ahora está mal ayudar a la gente?'', preguntó Kai'Sa.
''¡No me refiero a eso!''. Akali sabía que debía controlar su temperamento, pero... ''¡No voy a quedarme sentada viendo cómo te sacrificas por los demás!''.
''Pensé que tú, más que nadie... ¿sabes qué? Olvídalo''. El labio inferior de Kai'Sa tembló. ''Necesito estar sola''.
Akali sabía que no debía irse. Quería que Kai'Sa confiara en que iba a estar ahí cuando las cosas se pusieran difíciles. Lo peor que podía hacer Akali era ir al centro comercial sin su mejor amiga.
Es oficial. Soy la peor.
Akali caminó sola hacia el centro comercial; la culpa y la vergüenza no fueron rivales para el orgullo. No todo era su culpa, ¿verdad?
Todo fue mi culpa.
No importaba lo que estuviera pasando en la vida de Kai'Sa, ella siempre estaba ahí para Akali. Cuando las cosas en su casa se pusieron muy mal, Kai'Sa estuvo ahí para ella. Habían empezado a deambular juntas por la Ciudad de Valoran después de la escuela, atentas a problemas y tratando de detenerlos si podían. ''Un auténtico dúo contra el crimen'', las llamó Kai'Sa. Obviamente era para evitar que Akali se metiera en problemas, pero también habían salvado a unos cuantos niños.
¿Ves?, pensó Akali. ¡Ayudo a la gente!
Pero Kai'Sa era quien la ayudaba a ella, sin importar lo difícil que fuera.
¡Y yo la dejé ahí!
''¡Soy la peor!''.
''¿La peor? Eso suena un poco dramático, querida''. Una anciana en la tienda de flores le sonreía. Akali había hablado sola en voz alta. Genial.
''L-lo siento. Solo... estoy diciendo tonterías''. Akali se dio la vuelta para irse, pero un ramo de delicadas flores rosas y azules atrapó su mirada. Las reconoció. A Kai'Sa le gustaban tanto esas florecitas que había comprado pulseras de la amistad para ambas con dijes de flor. Akali podía sentir el delicado metal contra su muñeca.
''Nomeolvides''. La vendedora de flores asintió con la cabeza. ''Representan un vínculo inquebrantable de amor y amistad. También expresan una bonita disculpa''.
¡Un regalo! ¡Tal vez eso mejoraría las cosas con Kai'Sa! Akali sacó su cartera, ajena al extraño estruendo que se produjo encima de ella.
CAPÍTULO 2: SOLA EN UNA MULTITUD
No mires. ¡Sabes que no ha llamado! Sarah Fortune apretó su teléfono tan fuerte que fue un milagro que no se rompiera. ¿Cómo es que no saber de Ahri era peor que pelear contra monstruos?
No mires. No...
''¿Sarah?''.
''¡¿Qué?!'', gritó ella.
''L-lo siento, Fortune. Digo, em, Sarah. Te ves un poco... ¿enfadada? Me estaba preocupando. La cara de Lux se había puesto del mismo tono rosa que su brillante cabello, y la culpa invadió la conciencia de Sarah.
''Lo siento, Lux. Estaba pensando. En cosas''. Ah, sí. Seguro eso la tranquilizará.
Pero Lux exhaló con alivio. ''Ya sé que aceptaste ir de compras con nosotros y todo eso, pero estaba preocupada''.
''Me alegra que me invitaran, Lux. Me hace bien distraerme'', dijo Sarah con una sonrisa a medias. ''Ahora apúrate. Parece que Ez no puede esperar''.
Voltearon hacia donde estaba Ezreal, que saludaba con entusiasmo y, de entre todas las opciones, señalaba una tienda de iluminación. Lux se sonrojó.
''Estoy bien, ve a divertirte'', dijo Sarah.
No estaba bien, pero Lux no necesitaba saberlo. Sarah observó a Lux sonreír mientras pasaba corriendo junto a la tienda de flores para alcanzar a Ezreal. Jinx los siguió con una mueca de fastidio.
A Sarah no le molestaba acompañarlos al centro comercial en absoluto. Desde el banco donde estaba sentada, pudo ver a Poppy llevando dos conos de helado hacia Lulu, que estaba babeando. Vio a Janna y a Soraka actuar de la forma más ridícula posible frente a una fila en la zona de comida. Llevaban diez minutos ahí, enfrascadas en una educada batalla de voluntades, con muchos ''¡No, después de ti!'' y ''No, por favor, insisto'', mientras una irritada multitud se formaba detrás de ellas. Sarah casi sonrió al recordar el tiempo que había pasado Jinx mirado a Ezreal sin pestañear.
Syndra no estaba allí, por supuesto. Había estado ''ocupada'', pero todos los demás estaban ahí. Excepto Ahri.
Sip. No saber de Ahri sí era peor que pelear contra monstruos.
Probablemente esté en el espacio. O muerta. ¡O muerta en el espacio!
Pero Sarah sabía que Ahri estaba bien. Bien y distante, y sin ganas de confiar en nadie; ni siquiera en su propia teniente.
Y así había sido desde... esa batalla. Con ella.
¡No! Sarah no pensaría en eso, aunque los recuerdos de aquel solitario planeta amenazaban con salir a flote. No podía pensar en Ahri, arrastrándola lejos de sus amigos caídos. No mientras la culpa susurraba que estaban muertos por su culpa. Nop. Sarah enterró ese dolor en lo más profundo de su ser. Y cuando no podía enterrarlo, lo ignoraba. Tenía su nuevo equipo. Tenía su teléfono. ¡Era fácil! Excepto cuando no lo era. Como ahora.
Y por eso no puedes acercarte a los demás, se recordó a sí misma. Apenas pudo mantener la cordura después de perder a un equipo. Sarah no creía sobrevivir si perdiera uno más. No si los veía como algo más que la misión.
''Es lo correcto'', susurró para sus adentros.
El entrenamiento de Sarah le impedía perderse por completo en sus pensamientos. Por eso a veces se sentaba, tratando de olvidar, y otras se levantaba, con todos los músculos del cuerpo tensos.
Escuchó un silbido agudo, el sonido de algo moviéndose demasiado rápido, seguido por un estruendo proveniente de algún lugar encima de ella.
''¿Qué fue...?''. Pero algo se estrellándose contra la tienda de flores la interrumpió.
CAPÍTULO 3: LA GRAN ENTRADA
Akali podía ver el cielo. Podía distinguir los tonos rosas y morados del atardecer a través de un agujero en el techo. Los pétalos y los escombros cayeron y, por alguna razón, le recordaron a Kai'Sa.
Nomeolvides. Eso es. Había estado hablando con la vendedora de flores, pero no recordaba por qué. La cabeza le palpitaba. Si tan solo sus pensamientos no fueran tan lentos. Si tan solo la gente a su alrededor dejara de gritar... ¡La gente gritaba! El pánico calaba los huesos. Algo andaba mal, y la conciencia, mezclada con la adrenalina, atravesó la niebla en su cabeza.
Ay, no, pensó vagamente. Esto no está bien.
''Esto no está bien'', coincidió una voz masculina desde algún lugar arriba de ella. Akali apenas pudo distinguir dos figuras frente a ella, oscurecidas por nubes de polvo.
''¿Dónde están los estandartes? ¿Dónde están los desfiles y los admiradores?'', continuó la voz.
''Parece que nadie planeó una fiesta por tu regreso, Rakan''. Esa voz era de una chica, aburrida y burlona.
''¡Tienes razón, Xayah!''.
Cuando el polvo comenzó a asentarse, Akali pudo ver a quien hablaba, pero... no podía creer lo que veía. Su aspecto era... ridículo. ¿Capas emplumadas? ¿Gemas? Estaban de espaldas a ella mientras Xayah tocaba el brazo de Rakan.
''Ni siquiera un globo'', se quejó. ''¿Sabes lo que esto significa, nena?''.
''¿Que voy a tener que subir tu frágil ego?'', preguntó Xayah secamente.
''¡Bueno, sí, pero no! Significa que vamos a destruir la ciudad. ¿Qué dices?''.
''Es una cita'', respondió, antes de que la pareja comenzara su ataque.
CAPÍTULO 4: AMISTADES OLVIDADAS
Era lo que Sarah había estado esperando: menos pensar, más acción. Entre el polvo, pudo distinguir a Lux, Ezreal y Jinx corriendo hacia lo que había atravesado el techo. Poppy, que sacó su martillo de quién sabe dónde, protegió a Lulu, quien seguía comiendo su helado. Sarah no podía verlas, pero oía a Soraka y a Janna alejando a los compradores asustados del epicentro.
''¿Puedes ver algo?'', Sarah le gritó a Lux.
''¡Nada de nada! Hay demasiado... ¡Janna, ayuda!''.
Una ráfaga de viento despejó el polvo restante para revelar dos figuras. La más alta hizo una elegante reverencia en dirección a Sarah, pero la otra se limitó a mirar; el odio nublaba sus ojos color violeta. Eran ojos familiares, pero del color equivocado. No eran los correctos. Eran...
Los recuerdos enterrados se abrieron paso a través de la mente de Sarah. Ojos verdes llenos de lágrimas. Él no respiraba. Ella no se movía. Plumas color fucsia cayendo en charcos negros. Alguien tomando a Sarah por la cintura, tirando, suplicando. Una risa infantil, horrible y cruel.
¡No! No podían estar aquí. No podían...
''¿Xayah? ¿Rakan?'', susurró Sarah.
''Parece que nos recuerda después de todo'', comentó Rakan, mirando a su compañera, pero Xayah solo tenía ojos para Sarah. Gruñó, y el instinto de Sarah se activó.
En retrospectiva, se preguntaba si las cosas habrían sido diferentes si Ahri hubiera estado ahí. Ella al menos habría aconsejado no transformarse frente a cientos de clientes aterrados. Hubiera calmado la situación con su tranquilidad característica. Pero Sarah no era Ahri.
''¡GUARDIANAS ESTELARES!'', gritaron Sarah y Xayah; las palabras de Sarah eran una orden, las de Xayah, una acusación, mientras un caleidoscopio de colores comenzaba a envolverlos.
Sarah no podía decir que creía plenamente en la Primera Luz. No le gustaba que una fuerza cósmica desconocida manipulara su vida. Pero creía en la misión, en proteger a los que no podían protegerse a sí mismos, sin importar el costo. Ese núcleo de creencias alimentó su transformación, y su mundo se convirtió en uno de color, luz y poder al rojo vivo. Lo canalizó, dejando que la luz estelar reemplazara a la duda y el miedo. Podía ver la gema que ahora brillaba en su pecho, su uniforme titilando como una galaxia. La antigua Sarah Fortune se había desvanecido, abriendo paso a una Guardiana Estelar.
La luz de ocho transformaciones cegó momentáneamente a Xayah y a Rakan, y Sarah aprovechó la oportunidad.
''¡Boki! ¡Baki! ¡Hora de pelear!'', gritó Sarah.
Sus familiares aparecieron. Un ceño fruncido sustituyó la habitual sonrisa de Baki, y Boki miró con su ojo bueno más allá de Xayah y Rakan, hacia donde Saki y Riku, sus respectivos familiares, aleteaban nerviosos. Boki emitió un silbido triste.
''No son ellos'', dijo Sarah; no sabía si para sí misma o para sus familiares.
''¿Sigues con la costumbre de mentirte a ti misma?'', preguntó Xayah, antes de lanzar sus plumas como cuchillos. Sarah las eliminó con dos disparos precisos, pero Xayah ya había lanzado una segunda ráfaga.
''Hoy no, señorita''. Ezreal se teletransportó frente a Sarah, disparando rayos a los dardos que se acercaban, solo para ser sorprendido por Rakan. Una de sus plumas rozó la gema de Ezreal, a nada de alcanzar su corazón.
''Solo puede haber un protagonista, sabes'', afirmó Rakan, casi amistosamente.
''Sí'', asintió Ezreal, apuntando con su guantelete. ''¡Estoy bastante seguro de que soy yo!''.
''¡Estoy bastante segura de que soy YO!'', gritó Jinx mientras sus familiares, Kuro y Shiro, desataban una lluvia de balas.
La batalla se convirtió en un remolino de luz y color, con Xayah y Rakan igualando los ataques combinados de las Guardianas. ¡¿Cómo podían ser tan poderosos?! Rakan se lanzó contra Poppy, esquivando por poco el golpe de su martillo. Xayah se desplazó hacia ellos, pero Lulu le aventó a Pix a la cara. Antes de que Xayah pudiera contraatacar al familiar alado, Lux disparó un orbe de luz que envolvió a Xayah y a Rakan en anillos prismáticos.
''¿Por qué nos atacan?'', preguntó Lux. ''¡Deténganse!''.
'''¡Detengan esto!', pff. Guardianas perdedoras, nunca cambian''. Xayah parecía asqueada.
''Sean lo que sean, no deberían estar aquí'', dijo Sarah.
''Bueno, no debiste... ¿qué fue lo que nos hizo, Rakan?'', dijo Xayah mientras forcejeaba contra sus ataduras.
''¿Abandonarnos a nuestra suerte?'', Rakan se liberó de su anillo, y Xayah un segundo después.
''¡Abandonarnos a nuestra suerte! ¡Sí, eso era!'', dijo Xayah.
Sarah apuntó un tembloroso cañón a Xayah. ''¡No eran ustedes! Los verdaderos Xayah y Rakan están muertos''.
''¿Eso es lo que te dices a ti misma?'', replicó Xayah.
Sarah disparó. Rakan voló al lado de Xayah en un instante, y un escudo dorado los envolvió.
''¿O eso es lo que Ahri te dijo?'', gritó Xayah. ''¿Que morimos? ¿O que no valía la pena salvarnos?''. Salió de la protección de Rakan hacia Sarah una vez más, pero otro brillante rayo de luz de Lux la obligó a retroceder.
''Fortu... Sarah, tenemos un problema'', dijo Lux.
''¿En serio, Lux? No lo había notado'', respondió Sarah con sarcasmo.
''¡Ellos no!''.
¿Lux le acaba de gritar? Pero Lux no la miraba a ella, ni a Xayah ni a Rakan. Ella miraba detrás de ellos, a una pequeña figura atrincherada en los restos de la tienda de flores.
''Tenemos un problema'', aceptó Sarah.
''Tienes que sacarla de aquí'', dijo Lux.
''¿Yo? Ni siquiera sabes a qué te enfrentas...''.
''¡Y esto es personal para ti!''. ¡Lux sí que le había gritado! ''Te vi dudar. Tú nunca dudas. Y necesitamos ayuda. Ve a buscar a Ahri. O a Syndra. ¡Quien sea! Y saca a esa chica de aquí''.
Sarah no se movió, no hasta que Lux susurró: ''Por favor''.
Sabía que ella tenía razón. Alguien tenía que ayudar a la chica, y esto... de verdad era personal para Sarah.
''Te quedas a cargo'', dijo Sarah, elevándose en el aire.
''¡¿Alguna vez no huyes?!'', Xayah le lanzó otra pluma, pero Janna la desvió con una brisa certera. Rakan intentó interceptar a Sarah, pero Pix le dio un zape en la cabeza.
''DEJA DE AVENTARLE ESA COSA A LA GENTE'', gritó Rakan, girando en el aire para aterrizar de pie. Lulu despidió a Sarah con la mano.
''Hora de salvar a una estrella'', dijo dulcemente antes de preparar a Pix para otro ataque.
Sarah aterrizó junto a la chica, quien temblaba contra la única pared que quedaba de la tienda de flores.
''Hola, niña. Tenemos que sacarte de aquí'', dijo Sarah, pero la chica no se movió. Solo miraba fijamente la muy real y muy mágica pelea que ocurría frente a ellas.
Está en shock.
Vaya, de teniente a niñera. Sarah levantó a la chica, arrastrándola hacia la salida. Un sendero de estrellas apareció, iluminando el camino. Sarah asintió en agradecimiento a Soraka, sin detenerse incluso cuando Xayah gritaba tras ella.
''¿Vas a dejar a tus amigos a su suerte otra vez, Sarah? Eres patética''.
Una parte de Sarah temió que Xayah tuviera razón.
CAPÍTULO 5: HORRORES ENCANTADORES
Akali corría, con gran ayuda de una chica mayor a la que no reconoció de inmediato. Pero luego Akali recordó. Ella era una de las personas que se peleaban en el centro comercial.
Sarah. Eso fue lo que dijo una de ellas, ¿no? Y tenía...
Una pistola. Tenía dos pistolas.
Sin dudarlo, Akali le dio una fuerte patada en la espinilla.
''¡¿Qué demonios?!'', gritó Sarah, soltando a Akali y dando un paso atrás, sorprendida. ''¡¿Qué te pasa?!''.
Pero Akali ya estaba afuera. ¿Se había golpeado la cabeza? ¿Tenía una contusión? Eso podría explicar por qué había visto a un grupo de adolescentes lanzándose luz y balas como si nada. Extraterrestres o una contusión, pensó Akali. Las únicas dos opciones que tenían sentido.
''¡OYE, NIÑA! ¡ESPERA!''.
¡La chica alienígena de la contusión llamada Sarah la estaba siguiendo! Akali no sabía qué quería esta alucinación, pero no se iba a quedar a preguntar.
Corrió y... ¿por qué había tanta gente? Había más personas de lo que sería normal en el centro comercial casi a la hora de cierre. Akali las rodeó, girando a la izquierda hacia el centro de la Ciudad de Valoran, lejos de las multitudes que huían.
Akali dobló en una esquina y se detuvo. Estaba mirando el corazón de la ciudad.
Lo que quedaba de él, al menos.
Akali escuchó que Sarah la alcanzaba, pero ya no importaba. No cuando el horizonte, antes intacto, estaba ahora roto bajo el peso de las estrellas que caían. Pero no podían ser estrellas. Algunas estaban hechas de la noche más oscura; otras, de brasas brillantes. Atravesaban el cielo crepuscular, cambiando de rumbo en pleno vuelo para estrellarse sin previo aviso. Ahí donde aterrizaban, brotaban charcos corrosivos de color púrpura, rosa y azul. Los edificios colapsaban, solo para ser tragados por abismales agujeros negros que parpadeaban como ojos que todo lo ven. Ahora Akali sabía por qué había tanta gente. Habían estado huyendo, no solo del centro comercial, sino también de esto. Era aterrador. Era una locura. Era...
''Hermoso'', susurró Akali, sin poder apartar la mirada.
''¡Reacciona!'', Sarah apartó a Akali del caos.
Akali dio un salto atrás. ''¡No me toques!''.
Sarah levantó las manos. ''Oye, oye. Estoy de tu lado. ¡Soy una Guardiana Estelar! ¡Somos las buenas!''.
Akali rio. ''¿Guardianas Estelares? ¿Te escuchas a ti misma?'', exclamó con burla. ''Hasta donde yo sé, las buenas no destruyen centros comerciales. ¡O ciudades!''.
''¡Nosotras no hicimos esto, niña!''.
''Akali'', la corrigió por pura costumbre.
''Muy bien, Akali'', contestó Sarah. ''¡Hasta hace un momento, solo hacíamos nuestro trabajo! Proteger a gente como tú de...''.
''Tus amigos'', la interrumpió Akali. ''Esa otra chica... Xayah. Ella te conoce. Lo que significa que eres una de ellos''.
''No sabes de qué estás hablando'', Sarah respondió con enfado. ''Y ellos dos eran... No importa quiénes eran. No son como nosotros''.
''Xayah... Dijo que los abandonaste a su suerte. No me importa quién está en qué bando, ¡pero las buenas no hacen eso!''.
Antes de que Sarah pudiera responder, un infierno de fuego púrpura, acompañado de un fuerte fuuush, se transformó en una masa arremolinada desde algún lugar a unas calles de distancia.
No era muy lejos. Después de todo, Akali había estado ahí hacía apenas treinta minutos.
''El parque...'', susurró Akali, justo cuando Sarah dijo: ''¡¿Syndra?!''.
Akali no preguntó qué era una Syndra. Ya estaba corriendo.
''¡Oye!'', gritó Sarah detrás de ella.
''Puede que a ti no te importe dejar morir a tus amigos, Sarah, ¡pero a mí sí!''.
PARTE II
EN LA NOCHE MÁS OSCURA
CAPÍTULO 6: LO QUE SE PERDIÓ
Akali va a hacer que la maten. Sarah pensó en dejarla ir. Era un pensamiento terrible, pero le dolía la espinilla y las palabras de Akali la lastimaron. Era una mocosa. Un riesgo.
Y tenía razón.
''Me voy a arrepentir de esto'', murmuró Sarah, sin que nadie más que Baki y Boki la escucharan. Emitieron sonidos de ánimo mientras Sarah volaba tras Akali. No podía haber llegado muy lejos.
Al observar la ciudad, se le fue el alma a los pies. Este tipo de destrucción era peor de lo que recordaba. O tal vez solo había tratado de borrar el recuerdo de lo que la magia de Zoe era capaz de hacer.
No recuerdes. No recuerdes. Sarah se obligó a ignorar los recuerdos, al igual que ignoró los gritos provenientes de la ciudad. Tenía que enfocarse en la misión.
''¡Akali! ¿Dónde demonios estás?''.
''¡Vamos!'', gritó alguien. ¿Akali?
Sarah aterrizó, saliendo por un callejón... y ¡ahí! Gracias a la Luz. Akali estaba arrodillada frente a un montón de escombros que claramente se habían desprendido de un edificio cercano.
''¡Vamos!'', repitió Akali, mientras retiraba un ladrillo tras otro del montículo. Una estrella saltarina les pasó por encima, iluminando los escombros. Había algo ahí abajo; tela cubriendo lo que parecía...
''Akali...''. Sarah dio un paso hacia ella. Pudo ver las manos de Akali, uñas quebradas y dedos lastimados por la desesperación.
Otra estrella, pero esta vez la luz era demasiado brillante. La estrella saltarina colisionó cerca, y un trozo de pared se desprendió por el impacto.
''¡Akali!'', Sarah rodeó la cintura de Akali con un brazo y giró, lanzándola hacia un lado. Con la otra mano, apuntó su pistola. ¡Pum! La pared se rompió, cayendo en pedazos donde Akali había estado momentos antes.
''¡No!'', gritó Akali mientras los escombros enterraban aún más a quien había intentado salvar.
Se elevaron al aire. ''Se ha ido, Akali''.
''¡No es cierto'', Akali lloraba. ''¡Puede que aún viva!''.
''¡Tuve que tomar una decisión! Eras tú o esa persona, y ya era demasiado tarde para ella''.
''No es cierto...'', Akali susurró una y otra vez, tal y como Sarah lo había hecho con Ahri en un solitario planeta tanto tiempo atrás.
CAPÍTULO 7: LAS PROMESAS SON COMO EL FUEGO
En ese entonces eran un equipo, más fuerte que nunca. Eso debió deleitar a Zoe, mientras extinguía a cada uno como si fueran una vela. Rakan fue el primero en caer, como si Zoe supiera lo mucho que destrozaría a Xayah. Neeko fue la siguiente. Un hechizo al pecho. Eso fue suficiente. Y Xayah...
''Suéltame'', protestó Akali. ''¡Suéltame ya!''.
''Si me pateas otra vez, te dejaré caer''.
''¡Dije que me sueltes!''.
''Que no''. Sarah tenía que llevar a Akali a un lugar seguro. Tenía que encontrar a Syndra. Tenía que ayudar a su...
''... ¡amiga!''.
Sarah casi la deja caer. ''¿Qué dijiste?''.
''¡Mi amiga... está allá afuera!'', suplicó Akali. ''Discutimos en el parque, y la explosión vino de allá, y...''.
Sarah aterrizó, dejando a Akali suavemente en el suelo frente a un salón de juegos. Las luces parpadeaban, pero la estructura parecía sólida.
''¿De eso se trata esto? Me pateaste, me hiciste perseguirte por la ciudad... ¿para poder encontrar a tu amiga?''.
Akali asintió con la cabeza.
''Mira, niñ... Akali. No puedo detener todo esto si te estoy cuidando''.
Akali abrió la boca para protestar, pero Sarah la interrumpió. ''Incluso si encontraras a tu amiga, ¡¿realmente crees que podrías salvarla?!''.
Akali desvió la mirada. Sarah suspiró. ¡No lo hagas, Fortune! ¡No tienes tiempo!
''Mira. Si encuentro a tu amiga...'', comenzó Sarah.
''¡Kai'Sa! ¡Su nombre es Kai'Sa!''. La esperanza en la voz de Akali hizo que a Sarah le ardiera la garganta. Fortune, eres una grandísima y sentimental idiota. ''Si encuentro a Kai'Sa, me aseguraré de que te venga a ti''.
''¡¿Lo prometes?!''.
Sarah sentía la tonta esperanza de Akali en su corazón como un contrapeso.
''Lo prometo'', respondió.
Sarah temió que fuera una promesa que no pudiera cumplir.
CAPÍTULO 8: UNA VOZ SINGULAR
Sarah volaba más rápido que nunca, en dirección al parque. Ya no tenía que cuidar a Akali. De nuevo era la teniente de las Guardianas Estelares. Mientras se elevaba entre los últimos rascacielos, vio un pastizal que llegaba hasta el borde del parque de Valoran. Ahí, dos figuras se encontraban al pie del Árbol de los Deseos.
''¿Por qué tardaste tanto?'', exclamó Xayah.
Sarah cayó en picada. Las plumas de Xayah pasaron inofensivamente por encima de ella.
¿Dónde están las demás? Sarah enderezó su descenso y se quedó suspendida en el aire, mirando hacia los edificios que había cruzado, sintiendo cómo el miedo volvía a surgir. Lux. Ezreal Sus amig... Su equipo. ¿Y si Xayah los...?
Xayah saltó, su cuerpo era como un misil que se dirigía directamente a Sarah. ¡No había tiempo para esquivarla! Sarah se preparó para el impacto... pero nunca llegó. En su lugar, vientos huracanados surgieron de entre los edificios y lanzaron a Xayah por los aires, haciéndola caer sobre Rakan. Janna y Soraka corrieron hacia el pasto un instante después.
''Eso estuvo muy bien'', le dijo Soraka a Janna con cariño. Poppy y Lulu estaban montadas en los hombros de las chicas mayores, y Sarah no sabía si reír o llorar de alivio. ¡Estaban bien! Sarah aterrizó al mismo tiempo que Lulu se asomaba desde detrás de los mechones de cabello verde de Soraka.
''¿Nunca te enseñaron que es de mala educación perseguir a la gente?'', preguntó Lulu.
''¡¿Nunca te enseñaron que es de mala educación que no nos dejes matarte?!'', respondió Rakan, mientras Xayah se volvía a incorporar.
''¡Ay, cállate!'', dijo Jinx mientras pasaba a toda velocidad junto a Lux y Ezreal. Se arrodilló y apuntó su cohete con una precisión inusual.
¡BUM! Los gritos de dolor de Rakan siguieron a la celebración de Jinx. El cohete había alcanzado su ala.
''¡Ya estoy harta de que nos disparen!'', soltó Xayah, mientras lanzaba una pluma hacia Jinx.
''¡Pues nosotros estamos hartos de que sean tan molestos!'', respondió Ezreal, mientras Yuuto salía de su guantelete para desviar el ataque de Xayah.
''Bien hecho, chico de los rayos''. Jinx le dirigió una inusual sonrisa.
''¡Ez! ¡Jinx!''. Sarah corrió hacia ellos, luchando contra el desesperado deseo de abrazarlos. ''¿Pueden abrirme camino?''.
Ezreal asintió, y luego se teletransportó hacia Rakan. Sarah esperaba que le disparara una flecha o un orbe, pero para su deleite, Ezreal simplemente decidió taclearlo. Xayah corrió hacia Rakan.
''¿Qué dicen, pequeños? ¿Les ayudamos?'', preguntó Jinx a sus familiares. Kuro emitió un rugido casi intimidante como respuesta. Shiro, como un espejo invertido, mostró una pequeña y horripilante sonrisa que coincidía con la de Jinx. Y comenzaron a correr: Kuro y Shiro bombardearon a Xayah sin piedad.
Lux se alejó de la ráfaga mientras alcanzaba a Sarah. ''Esa explosión púrpura de hace rato... ¿fueron Syndra y Multi?''.
Sarah asintió con la cabeza. ''¿Pueden mantenerlos ocupados?'', preguntó, observando a Ezreal y Rakan rodar por el suelo.
''¿Qué piensa que hemos estado haciendo todo este tiempo?'', intervino Poppy, bajando de los hombros de Janna. Y corrió con el martillo en alto hacia Ezreal.
''Nosotros nos encargaremos'', dijo Lux mientras otra pluma de fuego púrpura abrasaba el cielo del parque. ''¡Ve!''. Lux corrió hacia las demás.
Sarah no esperó a que le insistieran. ¡Syndra seguía con vida! Sarah sabía que era poderosa, pero contra algunos enemigos, el poder no siempre es suficiente.
Ya voy, Syndra. Resiste.
Sarah corrió entre los árboles, sin detenerse a admirar las estrellas saltarinas que habían caído en un círculo extrañamente perfecto, dejando el centro del parque intacto.
Al pasar por el círculo, vio a una chica alta con cabello oscuro cual medianoche.
''¡Syndra!'', gritó Sarah, aunque su alivio fue momentáneo.
Frente a Syndra estaba sentada lo que parecía ser una niña en los columpios. Pero no era ninguna niña. Los remolinos de su cabello púrpura tenían mechones azules y estaban adornados con estrellas brillantes. La niña miró a Sarah y sonrió.
Risas en un planeta solitario. Amigos gritando, cayendo a su alrededor. El sabor del caos y la magia quemando su lengua. Unos ojos fríos e incomprensibles. Una sonrisa que no prometía nada. Y lo prometía todo.
Zoe.
''No deberías estar aquí'', murmuró Syndra, sin atreverse a darle la espalda a la Estrella del Crepúsculo. El miedo hacía que cada paso fuera un esfuerzo conforme Sarah se acercaba a Syndra. Sarah podía ver su propio rostro aterrorizado reflejado en la gema de la frente de Zoe. Aun así, se atrevió a echar un vistazo por el parque. No había rastro de Kai'Sa. Gracias a la Luz por los pequeños milagros.
''Vine por ti'', dijo Sarah. Estaba claro que Syndra y Zoe habían estado peleando, pero Syndra parecía ilesa. ¡¿Qué tan fuerte era?!
''Deberías preocuparte por ti misma'', le aconsejó Syndra, justo cuando otra voz sonó en el parque. Xayah las había alcanzado.
''¡Preocuparse por ella misma es lo único Sarah sabe hacer!'', gritó Xayah, lo cual alegró a Zoe.
''¡Xayah! ¡Sarah! Las extrañé'', dijo Zoe.
''No puedo decir lo mismo'', respondió Sarah.
''Pero nos divertimos tanto la última vez'', se quejó Zoe. ''¿Verdad, Xayah?''.
''No sé si diría que morir es divertido'', admitió.
''¡Fue divertido para mí! ¡Y apuesto a que fue divertido para Sarah! Probablemente no podía esperar a alejarse de ti''.
Sarah apretó sus manos formando puños. ''Sé lo que estás haciendo, Zoe''.
''Estoy diciendo la verdad'', exclamó. ''Es decir, ¿por qué otra razón te irías?''.
''Rakan se había ido. ¡Neeko estaba muerta!''.
''¿Y Xayah?'', preguntó Zoe, inocentemente. Sarah no dijo nada.
''¡RESPÓNDEME!''.
El grito de Zoe fue tan repentino que Sarah no tuvo tiempo de reaccionar cuando abrió un agujero negro entre ellas. Una estrella saltarina salió disparada del vacío, voló en un arco y chocó contra la espalda de Sarah, lo que quemó la piel expuesta entre sus hombreras. Sarah cayó de rodillas, retorciéndose de dolor. Apoyó su frente en la tierra fría, tratando de calmarse ante el calor y el dolor, pero un pie le presionó el hombro, inmovilizándola. Xayah.
''No lo sabía'', dijo Sarah entre dientes.
Zoe rio, mientras Syndra disparaba tres orbes de magia oscura.
''¿Lo ves, Xayah? Sarah tiene nuevos amigos ahora'', bromeó Zoe. Luego bostezó, invocando portales oscuros para absorber los ataques de Syndra. ''Probablemente sea porque Syndra es más fuerte que tú, Xayah''.
La presión desapareció de la espalda de Sarah, quien levantó la cabeza para ver cómo Xayah se volteaba hacia Syndra. Sus plumas volaron y Syndra se apartó de su camino. Ya a una distancia segura, Syndra llamó a Multi. Su familiar se elevó para orbitar alrededor de ella como pequeñas y vertiginosas lunas. Con la boca abierta, Multi se tragó las plumas.
''¡Vaya! ¡Eso fue casi tan impresionante como yo!''. Rakan silbaba, alcanzando finalmente a Xayah. Se volteó hacia Sarah. ''¿Pero sabes que no es impresionante? Lo odiosos que son tus amigos. No dejan de seguirme...''.
''¡Syndra! ¡Sarah!''. Lux fue la primera en llegar, pero Sarah escuchó a los demás acercándose.
''¿Ves?'', dijo Rakan, antes de que el silbido de sus plumas chocara con el sonido de la magia de Lux.
Pero Sarah no los estaba viendo. No mientras Xayah caminaba hacia ella, arrodillándose mientras Sarah aún luchaba por levantarse. Zoe apenas podía contener su entusiasmo, y un aura oscura empezaba a rodearla. Igual que la última vez.
''Te vi correr'', dijo Xayah en voz baja.
Xayah sujetó el mentón de Sarah, obligándola a verla. A ella. A Zoe. Observó cómo unas manos empezaban a tomar forma, una magia que se desprendía de Zoe en ligamentos que buscaban las alas de Xayah. Su cabeza. Su corazón. Xayah no se dio cuenta.
''Vi a Ahri agarrarte y huir. Les grité. Estaba viva y me dejaron ahí''.
Las manos se cerraron alrededor de la garganta de Xayah como si quisieran asfixiarla, y cuando se movieron, la herida de la espalda de Sarah se retorció de placer. Caos. Corrupción. Zoe.
''No...'', chilló Sarah. La oscuridad y el dolor se alojaban entre sus hombros y latían como un segundo corazón, cada pulso era una condena.
Sarah creyó escuchar a alguien decir su nombre, pero Zoe los calló.
''¡Esta es la mejor parte!'', dijo Zoe, y las estrellas saltarinas se convirtieron repentinamente en un torrente, una cortina que separaba a los demás de Sarah y Xayah.
''¿Sabes cómo se siente... morir?'', preguntó Xayah. Su agarre en el mentón de Sarah se intensificó dolorosamente.
''No, no, no...'', Sarah lloraba, no por el dolor, sino por el recuerdo. El fuego oscuro bajo la piel de Sarah se convirtió en tentáculos, envolviendo su culpa, su miedo, aplastando todo lo que ella era.
''Morir no fue nada''. La voz de Xayah era suave pero, de alguna manera, más fuerte que el sonido de las estrellas saltarinas cayendo. ''Nada comparado con ver morir a Rakan''.
Sus ojos verdes se llenaron de lágrimas. Él no respiraba. Ella no se movía.
Los tentáculos palpitaban, alimentándose de su dolor, y Sarah quería gritar.
Plumas color fucsia cayeron en charcos negros.
''No sabía, no sabía...''. El mantra de Sarah era una armonía disonante entre el dolor de su espalda y la voz en su cabeza que gritaba: ''Todo es tu culpa''. Todo es tu culpa.
Alguien tomó a Sarah por la cintura, tirando, suplicando. Alguien gritaba... Espera. ¡Alguien estaba gritando! Alguien ajeno a los ruidosos recuerdos.
''NO TE RINDAS'', sonó una voz que no coincidía con el coro de su cabeza.
''¿Quién eres?'', preguntó Zoe, y por un breve momento las estrellas dejaron de caer.
Rakan corrió hacia Sarah pero se detuvo, sus ojos se desviaron hacia el cielo sobre ellos. Una multitud de estrellas saltarinas esperaban ahí, pero no caían. Estaban suspendidas, temblando en el aire como si las sujetaran tenues hilos a punto de romperse. Rakan miró de Sarah a Xayah; una guerra que Sarah no entendía se desató en su interior. Uno de los bandos debió ganar cuando giró hacia Xayah, sacándola de la línea de visión de Zoe y alejándola de las estrellas petrificadas.
''¡No te rindas!'', volvió a decir la voz. Pero Sarah sí se estaba rindiendo. Fue su culpa. La oscuridad de su corazón sabía que era hora de irse. Pero esa voz...
Con esfuerzo, Sarah logró voltear para ver a una chica joven. La chica estaba cubierta de polvo y sangre seca, pero eso no atenuaba el fuego que ardía en sus ojos. Sarah sabía, con la seguridad con la que sabía su propio nombre, que era Kai'Sa.
''¡Cállate!'', gritó Zoe, bajándose del columpio. Sarah vio cómo Rakan alejaba más a Xayah. ''¡¿Por qué no te callas?! ¡Tienes que hacerme caso!''.
Kai'Sa no hizo tal cosa y sostuvo su mirada con la de Sarah. ''Tus amigos te apoyan, ¡así que no te atrevas a rendirte!''. El corazón de Sarah se aceleró y pudo jurar que los tentáculos de su espalda retrocedían.
''¡Deja de ignorarme!''. Zoe se enfureció.
La determinación en la voz de Kai'Sa inspiró a Sarah. Le recordó a Akali. Esa tonta esperanza. Pero, ¿era tonta? Le parecía tan fuerte ahora. Ese vínculo irrompible solo era posible cuando...
Tus amigos te apoyan.
Y lo hacían. Los amigos de Sarah habían venido por ella. Los tentáculos se agitaron.
''¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE!'', gritó Zoe, pisando el suelo con una furia que hizo temblar la tierra. Sus pisadas dieron paso a charcos de lodo rosa y púrpura que brotaban de las fisuras recién formadas en el suelo. Zoe podría haber fulminado a Kai'Sa con un pensamiento, pero Sarah se dio cuenta de que Kai'Sa había jugado la única carta que tenía en su mano. Había hecho que Zoe perdiera la paciencia.
''¡No estás sola!'', dijo Kai'Sa, sus ojos brillaban como estrellas gemelas.
Sarah se volteó de nuevo, hacia donde Xayah y Rakan luchaban por evitar las fisuras y el lodo. No eran una amenaza por el momento, pero Sarah sabía que eso no duraría. Vio a Lux, y a los demás, toda su atención enfocada en Zoe. Estaban listos para atacar, pero dudaban. Sarah lo entendió. Zoe, distraída por su propia furia, parecía ignorar a todos, incluso a Kai'Sa. Un ataque podría fácilmente provocar una reacción de Zoe, y Lux sabía, al igual que Sarah, que podrían no llegar a Kai'Sa a tiempo. Así que esperaron, al filo de la navaja. Syndra se mantuvo ligeramente apartada, pero una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios.
Sarah se volteó hacia Kai'Sa. ''¿Ya ves?'', dijo Kai'Sa. ''No estás sola. ¿Me oíste? ''NO ESTÁS SOLA''.
Y como si Kai'Sa las hubiera invocado, dos estrellas iluminaron el parque desde lo alto. No eran estrellas saltarinas. Pasaron a toda velocidad junto a las estrellas suspendidas de Zoe y chocaron a un costado de donde Sarah estaba arrodillada y Zoe enfurecida.
''Bueno'', dijo una voz desde el humeante cráter. Era una voz que todos reconocieron. ''Ya la oíste''.
''¡Ahri!''. Lux sonaba tan aliviada como se sentía Sarah.
''¡Escucha a la pequeña gritona, Sarah!''. Otra voz muy familiar. No era posible, pero ¿qué importaba eso? Neeko le sonrió y le tendió la mano.
''No estás sola'', dijo Neeko.
Y Zoe perdió el control.
CAPÍTULO 9: EL MONSTRUO
Zoe gritaba, pero algo andaba mal. Las estrellas saltarinas suspendidas vibraban en sintonía con el tono de la furia de Zoe. Los charcos a sus pies comenzaron a hervir y a desbordarse, incendiando el suelo con llamas multicolores. Nada de eso asustó a Sarah; no hasta que los gritos se detuvieron. Y Zoe empezó a reír.
Era mucho peor que los gritos. Las estrellas saltarinas descendieron, chocando unas con otras, sus fragmentos cayendo en agujeros negros que se extendían por el parque. Pero lo más preocupante era la misma Zoe. Su boca se había abierto demasiado, sus rasgos se distorsionaban, y Sarah contempló horrorizada cómo las extremidades de Zoe empezaban a estirarse, adoptando ángulos extraños solo para volver a su sitio, como las de un títere.
Zoe crecía, rebasando la arboleda, y Neeko se estremeció mientras levantaba a Sarah. Esta tuvo una arcada, la corrupción aún se aremolinaba a lo largo de su columna. Neeko la mantuvo firme mientras las otras Guardianas Estelares corrían detrás de ellas, conteniendo desesperadamente a las estrellas saltarinas.
''La he visto hacer eso antes. No es... agradable'', dijo Neeko, su voz alzándose sobre el estruendo de las estrellas. Sarah miró hacia donde Rakan hacía todo lo posible para proteger a Xayah del diluvio.
''¡Entonces eliminémosla!'', gritó Jinx, disparando hacia la pierna de Zoe. La atravesó inofensivamente y su cuerpo resplandeció como un espejismo. ''O... quizá no''.
''Su cuerpo es más caos que materia por el momento. Tenemos que esperar a que se solidifique'', dijo Neeko, y Ezreal se estremeció.
''Qué asco'', dijo.
''¡Es asqueroso!'', asintió Neeko. ''Pero significa que no puede atacarnos. Al menos por ahora''.
Sarah se apartó de Neeko. ''Hasta miedo me da preguntar qué más aprendiste desde que moriste''. No pudo evitar que sonara como un ataque. Neeko dio un paso atrás y Ahri intervino.
''Podemos hablar de todo eso más tarde'', dijo Ahri con serenidad.
''¡Hablemos de esto ahora!'', exigió Sarah. ''¿Por qué no me dijeron? ¿Cualquiera de las dos?''.
''No importa''.
''Claro que importa, Ahri...'', pero un grito interrumpió a Sarah. Kai'Sa apenas había logrado esquivar un fragmento de estrella.
''Luego hablamos'', acordó Sarah entre dientes.
''¡Hola, pequeña gritona!'', le dijo Neeko a Kai'Sa. ''Fue muy valiente lo que hiciste, hace un rato''.
''Eres Kai'Sa, ¿verdad?'', preguntó Sarah, tratando de disimular el dolor en su voz mientras su espalda palpitaba.
Kai'Sa se volteó hacia ella. ''¿Sabes mi nombre?''.
''Akali me dijo...'', empezó a decir Sarah, pero Kai'Sa ya la había agarrado de los hombros. Auch.
''¡¿Viste a Akali?! ¿Está bien? Algo cayó en el centro comercial y...''.
''Está bien...'', empezó a decir Sarah, pero otro grito ahogó su voz.
''¡Oye! ¡Ten cuidado!'', dijo Ezreal, apartándose de un salto mientras un objeto borroso con forma de chica corría entre los árboles hacia el parque.
''¡KAI'SA!''. El alivio en la voz de Akali era evidente.
''Bien e incapaz de hacer caso, por lo visto'', murmuró Sarah, pero no estaba enfadada; no al ver cómo el dolor y la desesperación se desvanecían del rostro de Kai'Sa.
''¡AKALI!'', Kai'Sa corrió hacia ella, olvidando el peligro, incluso mientras la luz de Zoe comenzaba a envolverlos.
Lux destruyó algunas estrellas antes de que pudieran interrumpir a las chicas, que colisionaron entre sí en un feroz abrazo.
''Creí que la habías llevado a un lugar seguro'', dijo Lux.
''Lo hice, pero debí saber que no se quedaría quieta. Supongo que... a veces la amistad justifica el riesgo''. Sarah vio a Neeko apartar la mirada, pero Ahri estaba mirando al cielo.
''Las estrellas no están cayendo'', dijo Lulu, aunque su característica somnolencia no tiñó su voz.
''¡Entonces lo único que va a caer serán ustedes!'', profirió Xayah, quien ya no estaba distraída por la avalancha de estrellas saltarinas y se lanzó de nuevo al ataque.
Janna no iba a tolerarlo. ''¡Ya me estoy cansando de ustedes!'', dijo mientras invocaba un pequeño tornado inmovilizador alrededor de Xayah y Rakan.
''Tenemos... cosas más importantes de qué preocuparnos'', le susurró Soraka a Lux.
''Te quedaste corta, Soraka'', dijo Sarah.
Zoe brillaba; se había convertido en una montaña de caos distorsionado muy por encima de ellos, pero la velocidad de su ascenso parecía lenta, al igual que sus movimientos.
''Parece que ya casi termina'', señaló Ezreal.
''Entonces no tenemos mucho tiempo antes de que vuelva a atacar. ¿Cuál es el plan?'', preguntó Sarah.
''El plan es que te pongas a salvo a ti y a esas dos chicas'', dijo Ahri con firmeza, señalando a Kai'Sa y a Akali.
Ellas seguían abrazadas fuertemente como si tuvieran miedo de perderse de nuevo. Sarah se habría conmovido de no ser por la ira que la obligaba a mantener su atención en Ahri.
''¡Por supuesto que no! ¡Puedo pelear!'', respondió Sarah.
''Apenas puedes mantenerte en pie'', le recordó Ahri.
''¡Estoy bien! Y yo decidiré cuando no sea apta para la batalla, capitana. Solo porque volviste, crees que puedes decirme qué...''.
''¡Te estoy diciendo que no puedo perderte!'', estalló Ahri.
Sarah sabía que las otras Guardianas estaban empezando a cansarse; las estrellas saltarinas seguían creciendo en número. El poder de Janna empezaba a debilitarse, y Xayah y Rakan estarían sobre ellas en cualquier momento, pero Sarah no podía apartar la mirada de Ahri. Estaba sorprendida, no solo por sus palabras, sino por el brillo plateado en las esquinas de sus ojos morados.
''No me arriesgaré a que te extingas'', dijo Ahri, con una voz ligeramente temblorosa. ''Eso significa que tomaré una difícil decisión''.
''Ahri tiene razón, Sarah. Necesitas descansar. Déjanos... déjame ayudar esta vez'', susurró Neeko.
''¡Ya no puedo contenerlos!'', gritó Janna, mientras el viento se extinguía. Xayah ya estaba de pie, pero Ahri mantuvo un momento más el contacto visual con Sarah.
''No será como la última vez'', prometió Ahri.
''¡Más te vale!'', dijo Xayah, mientras sus plumas impactaban contra el pecho de Neeko.
Neeko desapareció. ¡Era un clon! La verdadera Neeko apareció detrás de Xayah, dándole una patada en las piernas. Neeko volvió a correr hacia los árboles.
''¿Quieres jugar?''. Rakan lanzó una pluma a Ahri que no dio en el blanco. Ahri la esquivó con facilidad, pero la pluma rozó el hombro de Sarah. Ella gritó de dolor.
''Intentaron robarse el espectáculo, pero creo que descubrirán que seguimos siendo la atracción principal''. Rakan sonrió.
Xayah levantó sus plumas, su sonrisa era una promesa de muerte, pero se tambaleó.
El suelo había empezado a temblar.
CAPÍTULO 10: LO ENCONTRADO
Sarah no podía mantenerse en pie; no mientras Zoe se agitaba sobre ellos, provocando temblores en la tierra que hacían imposible mantener el equilibrio. Incapaces de coordinarse en el turbulento suelo, las otras Guardianas Estelares se elevaron en el aire y su magia iluminó un camino hacia donde Zoe se retorcía por encima de la ciudad. Las estrellas saltarinas siguieron cayendo, más erráticas que nunca. Sarah observó cómo una estrella chocaba contra una luz morada... Syndra o Janna, no estaba segura... para luego recuperarse y continuar su ascenso.
Sarah quería ayudar, necesitaba estar allí arriba, luchando junto a ellas, pero no podía. Incluso si la tierra y el cielo no estuvieran literalmente resquebrajándose a su alrededor, no habría podido moverse. No bajo el peso del odio en los ojos de Xayah.
''Xayah, esto tiene que parar'', dijo Sarah. Su voz sonaba tan, pero tan débil.
''Sarah tiene razón. ¡Estás a salvo! Ahora podemos...'', continuó Ahri, manteniéndose erguida a pesar de los temblores por pura fuerza de voluntad.
''¡¿A salvo?!'', gritó Xayah, mientras Rakan la ayudaba a sostenerse. ''¡¿Crees que estoy a salvo?!''.
Xayah rio sin humor. La enorme forma de Zoe se volteó y los temblores se calmaron. Sarah se preguntó si Zoe estaba escuchando de alguna manera desde esa gran altura, deleitándose ante la angustia de Xayah. Pero no. Como todo lo que hacía Zoe; era mucho peor. A medida que Xayah continuaba, cada palabra empapada de amargura y dolor, Zoe brillaba más, convirtiendo poder su pesar.
''Yo sí me extinguí. Morí. Morí de verdad. ¿Y saben qué? ¡Fue increíble! ¡No tenía que vivir sabiendo que ustedes dos me dejaron a su merced! ¡No tenía que existir sin Rakan! Pero luego, ella nos trajo de vuelta. Y te vi a ti''. Señaló a Neeko, quien retrocedió. ''Vi que seguías con vida. A salvo. Lo que significaba que había vuelto no a dos traiciones, ¡sino a tres!''.
''X-Xayah...''. Neeko intentó caminar hacia ella, pero tropezó cuando la tierra se movió de nuevo.
''Huiste, Neeko. Al igual que ellas''. Xayah señaló a Ahri y a Sarah. ''¿Volví para qué? ¿A una vida que ni siquiera era mía? ¡Qué afortunada soy!''.
Sarah pensó que Xayah no había notado que empezó a llorar.
Rakan sujetó a Xayah con más fuerza mientras miraba a Sarah y a Ahri. ''¿Por qué se fueron?'', preguntó en voz baja, como si pensara que nadie iba a responder.
Pero Ahri sí respondió. ''Lo escuché... Escuché cuando tu corazón dejó de latir, Rakan''. Su boca se abrió de la sorpresa. ''Estabas muerto, y el corazón de Xayah empezaba a desfallecer''. Ahri miró a Xayah. ''A Sarah no le importó, ¿sabes? Intentó ir por ustedes. Todos ustedes estaban muertos, o muriendo, y yo estaba a punto de perderla a ella también''.
''No me dejaste volver'', susurró Sarah. Ahri asintió.
''¡Pudiste haberlo intentado!'', arremetió Xayah.
''Tuve que tomar una decisión'', dijo Ahri. ''¡Lo sabes!''.
''Todos habríamos muerto'', añadió Neeko.
''¡Entonces al menos habríamos estado juntos!'', Xayah sollozó. ''¡Pero ustedes tres sí pudieron vivir!''.
''Pero no lo hicimos'', dijo Sarah en voz baja. Se voltearon hacia ella. ''Al menos yo no''.
Xayah la miró con desprecio.
''Tenías razón'', continuó Sarah. ''No tengo la menor idea de cómo se siente morir. No puedo ni empezar a entenderlo''.
Rakan inclinó la cabeza, reflexionando.
''No estaba segura de que hubieras muerto'', admitió Sarah. ''Pensaba que sí, pero nunca dejé de repasar la batalla en mi cabeza. Tenía que saber en qué habíamos fallado. En qué había fallado yo''.
''No hay nada que pudieras haber hecho'', interrumpió Ahri, pero Sarah negó con la cabeza.
''Eso no es cierto. Podría haber hecho una cosa. Podría haber muerto. Tú estuviste ahí, Ahri. Quería lanzarme contra Zoe porque sabía que no podía vivir con la pérdida. ¡Y tenía razón! Ustedes eran mi equipo. Ustedes eran mis amigos...''.
''No me interesa'', interrumpió Xayah.
''¡Lo eran todo para mí!''.
''¡Cállate!'', dijo Xayah.
''Xayah'', Rakan acarició su rostro con suavidad.
''¡N-no les creas! Son unas mentirosas''.
''Lo son'', afirmó, y Neeko empezó a llorar. ''Nos dejaron ahí, en ese estúpido planeta, y solo quedamos tú y yo contra el mundo''. El labio de Xayah tembló y él rio.
''Xayah'', dijo de nuevo, como si sus labios acariciaran su nombre.
''T-te dejaron morir'', susurró.
''Lo sé'', dijo Rakan, limpiando una lágrima de la mejilla de Xayah. Se acercó a su oído y le susurró algo que hizo que Xayah apretara los dientes y cerrara los puños. Sarah no pudo oír lo que dijo, pero por la forma en que las orejas de Ahri se levantaron y su respiración se entrecortó, supo que ella sí.
Rakan se volteó hacia Ahri, y ambos miraron hacia donde las demás Guardianas esquivaban el torrente de estrellas saltarinas. Rakan sonrió, y Ahri asintió casi imperceptiblemente, a la vez que Zoe preparaba su ataque final.
PARTE III
EL COSTO DEL AMANECER
CAPÍTULO 11: UNIDOS DE NUEVO
Por puro instinto, Akali se había lanzado sobre Kai'Sa cuando empezaron los terremotos. Llevaban tiempo así, expuestas bajo la lluvia de magia y estrellas, y Akali estaba sorprendida de que siguieran vivas. Se preguntaba cuánto tiempo más podrían sobrevivir. Tal vez más de lo que pensaba, ya que tanto las Guardianas Estelares como... lo que sea que fueran Xayah y Rakan, entraron en acción.
''Parece que no le gustó nuestra pequeña charla'', comentó Rakan.
Akali estaba de acuerdo. El líquido que había estado brotando lentamente de las nuevas fisuras ahora caía hacia arriba, atraído hacia Zoe como por gravedad. De hecho, gran parte de la ciudad parecía estar atrapada en su órbita, con fragmentos de estrellas rotas y trozos de edificios moviéndose lentamente hacia ella como una marea decreciente. Akali no sabía lo que significaba, pero estaba segura de que era algo malo. Muy, muy malo.
Rakan saltó ágilmente sobre un árbol caído que voló hacia él al tiempo que Xayah eliminaba un grupo de estrellas saltarinas que tenían encima.
El parque casi no ofrecía cobertura, así que Akali tuvo que improvisar. Fuera intencionado o no, las Guardianas habían despejado una especie de camino hacia los juegos del parque. Estaba cerca de donde acechaba Zoe, pero al menos no caían estrellas ahí. Akali arrastró a Kai'Sa, esquivando el burbujeante color que ahora llovía a la inversa. No quería pensar en lo que pasaría si ese líquido llegara a tocarla.
Mientras corrían bajo la estructura, Akali vio que las estrellas que caían más allá de los árboles habían empezado a agrietarse como huevos de piedra, desatando inquietantes nubes de mariposas negras. Los insectos se agruparon formando un enorme enjambre, dirigido hacia donde Sarah, Ahri y Neeko se encontraban, frente a Xayah y Rakan, a pocos metros de distancia.
''¡Protege a las pequeñas!'', le gritó Ahri a Sarah mientras lanzaba un orbe de fuego a un grupo de mariposas.
''¡Sí, sal de aquí! Además, espera... ¡¿por qué nos atacan estas cosas a nosotros?!'', reclamó Rakan, agachándose para esquivar una mariposa.
''Creo que Zoe no puede ver que estamos aquí abajo'', dijo Xayah.
''O no le importan'', replicó Ahri.
''Mira quién habla, ¿no te mordiste la lengua? ¡Rakan, no dejes que esas cosas te toquen!''.
''Eh, ¿por qué no?''.
''¿Realmente quieres averiguarlo?''.
''Excelente punto, mi amor''. Esquivó otra mariposa y luego disparó una pluma contra un grupo de ellas. Cada vez que las golpeaba se deshacían y se convertían... ¡en más mariposas!
''¡Juro que no fue a propósito!'', gritó Rakan.
Kai'Sa vio cómo los cinco parecían abrumados; las mariposas atacaban en todas direcciones, pero Akali no dejaba de mirar hacia arriba, donde estaba la enfurecida Zoe. Podía sentir la gravedad a medida que Zoe seguía absorbiendo la destrucción a su alrededor. Se aferró a Kai'Sa con fuerza. Akali vio puntos de luz flotando alrededor de la cara de Zoe: las otras Guardianas. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo siguen peleando, incluso ahora?
Kai'Sa colocó su mano sobre la de Akali y la apretó. ''Todo va a estar bien'', le dijo, y Akali rio. Debió sonar histérica, pero...
''Nada de esto está bien, Kai'Sa. Ha muerto gente. Aún más gente va a morir. Quiero decir, ¡míralas!'', Akali señaló las mariposas. Sarah apenas podía sostener su pistola mientras la de la cola de lagarto, Neeko, trataba de protegerla. ''Tienen poderes mágicos y están tan indefensas como nosotras''.
''No estamos indefensas. Nos encontramos mutuamente, sin necesidad de magia''.
''¡Y aún así es muy probable que vayamos a morir, Kai'Sa! El optimismo no puede evitar que el cielo se caiga''.
''Pero hay gente buena ahí arriba tratando de detener esto'', susurró Kai'Sa, mientras alternaba la mirada entre Zoe y las mariposas. El enjambre parecía un poco más reducido. ''Lo menos que puedo hacer es creer en ellas. Y en mí misma''.
Akali deseaba, ahora más que nunca, ser más como Kai'Sa. Pero sabía que nunca lo sería.
''Los observé todo este tiempo, pensando que había buenos y malos'', dijo Akali. ''Pero alguna vez fueron amigos. Como nosotras''. Vio cómo Xayah eliminaba una mariposa con una pluma, casi golpeando a Ahri en el proceso.
''Y ahora se odian'', continuó Akali. Kai'Sa no respondió y dejó que Akali analizara sus pensamientos en voz alta, como siempre había hecho. ''Lo que sea que esté sucediendo aquí, es lo suficientemente fuerte como para corromperlas desde dentro. Va a destruirlas. Ya lo está haciendo''.
Antes de que Kai'Sa pudiera responder, escucharon a Ahri gritar.
''¡... Dije que te cubras, Sarah, ahora!''.
Sarah, al parecer, estaba finalmente dispuesta a escuchar. El cansancio en su rostro era claro, incluso a la distancia. Cojeó hacia los juegos mientras una llamarada de fuego zorruno de Ahri incendió a un grupo de mariposas que la perseguían.
''¿Otra vez te vas a ir?'', preguntó Xayah, aunque por primera vez no parecía lista para atacar.
Sarah sacudió la cabeza y le dijo a Ahri: ''Espero que sepas lo que haces''.
En vez de responder, la chica con orejas de zorro miró a Rakan. Él sonrió.
''Siempre sé lo que estoy haciendo'', dijo Rakan, y Akali no supo qué pensar.
Sarah llegó a los juegos y se desplomó contra un poste de metal. Su agitada respiración por lo menos era constante. Akali se movió con incomodidad.
''Eso fue... interesante'', dijo Akali.
Sarah resopló. ''Eso es más que quedarse corta''. Sonaba tan cansada.
''Perdón por no haberme quedado quieta'', añadió Akali, y Sarah abrió un ojo cansado. Miró a Kai'Sa y sonrió.
''En parte, me alegra que no lo hicieras'', respondió Sarah, y sonó como si lo dijera en serio. ''Los amigos... Vale la pena pelear por ellos''.
''¿Y qué hay de ustedes? ¿Van a volver a intentar matarse unas a otras después de esto?''.
''¡Akali!'', exclamó Kai'Sa, pero Sarah sonrió.
''Como dije... vale la pena pelear por los amigos''. Señaló con la cabeza hacia donde Rakan y Xayah estaban frente a los demás. Las mariposas se habían ido. Ahri analizó a los dos guardianes caídos durante un largo rato y asintió.
''¿Tenemos que hacerlo?'', preguntó Xayah, su mirada estaba llena de resentimiento mientras veía a Ahri y a Neeko.
''No me gusta compartir el protagonismo, ¿recuerdas? Con nadie'', le recordó Rakan.
Y entonces Xayah y Rakan se colocaron al lado de Ahri y Neeko, de forma que los cuatro quedaron frente a Zoe. Juntos.
CAPÍTULO 12: LA GRAN SALIDA
Sarah seguía enfadada mientras veía a su antiguo equipo acercarse a Zoe a toda velocidad. Estaba furiosa con Ahri y Neeko por no haber confiado en ella, y con Xayah y Rakan por hacer sufrir tanto a las demás Guardianas para llegar a esto. Pero esa ira no era nada en comparación con la descabellada e insensata esperanza que albergaba ahora. Una esperanza que luchaba con los dolorosos recuerdos que ya no pudo mantener sepultados, mientras Xayah y Rakan se lanzaban sobre Zoe junto a Ahri y Neeko.
Sarah sabía que Zoe la había roto, con sus palabras, con su magia; pero una vocecita que se parecía mucho a la de Lux le preguntó si tal vez parte de ella necesitaba romperse para poder recordar.
Rakan y Xayah discutiendo mientras tomaban té, y Ahri, Sarah y Neeko riendo con ellos. Paseos de compras y festivales de verano. Batallas ganadas y perdidas, esperanzas y sueños compartidos; todo eso... juntos.
Sarah miró a Akali y a Kai'Sa, abrazadas una a la otra, sus rostros iluminados por el horrible resplandor de Zoe, pero también por la luz de las Guardianas que peleaban sobre ellas. Sarah no sabía cómo decirle a Kai'Sa lo acertada que había sido; que todos los que luchaban allá arriba contra Zoe... eran sus amigos.
Fue por sus amigos que el corazón de Sarah se estremeció. El berrinche de Zoe había decaído ante la avalancha de ataques de todos, pero ahora el aura que la rodeaba estaba creciendo de nuevo, y Xayah... ¡¿dónde estaba Xayah?! Estaba con los demás, pero ahora...
''¡Mira!'', señaló Kai'Sa, justo cuando Zoe se abalanzó contra una solitaria centella magenta que brillaba junto a su cadera.
''¡Xayah!''. Sarah sabía que Xayah no podía oírla. No mientras la mano de Zoe la lanzaba desde el aire al suelo.
Sarah se levantó, olvidando su propio dolor, mientras otra mancha de luz seguía el descenso de Xayah. ¡Rakan! ¡Su escudo la protegería! Sarah los vio estrellarse por segunda vez aquel día, a escasos metros de los juegos. Rakan no tardó en ponerse en pie, pero Xayah se quedó en el suelo.
''Algo anda mal'', murmuró Akali.
''¿Qué le está pasando?'', preguntó Kai'Sa.
Sarah vio cómo Xayah intentaba ponerse de pie, pero algo la mantenía en el suelo. Unas manos siniestras del caos distorsionaban el aire a su alrededor. Hizo que los tentáculos fantasmales en la sangre de Sarah se estremecieran.
''Corrupción'', murmuró Sarah.
Xayah se retorcía. Rakan se acercó, pero ella levantó su temblorosa mano y él se detuvo. Sarah se acercó a ellos.
''¿Qué haces?'', preguntó Akali.
''Está herida''.
''Tú también'', razonó Kai'Sa, pero Sarah dio otro agónico paso adelante, y luego otro. Casi logró llegar antes de que sus piernas cedieran.
Sarah no podía caminar. No podía pelear. No podía volar. Bien. Entonces se arrastraría. Se movió, centímetro a centímetro, hacia Xayah y Rakan.
''¡Sarah!'', gritó Akali, pero Kai'Sa la calló.
Bien hecho, pensó Sarah, sabiendo que Kai'Sa, al menos, podía mantener a Akali bajo control. Zoe estaba demasiado ocupada golpeando a las otras Guardianas como mosquitos y no escuchó el grito de Akali. Pero Xayah sí.
Xayah levantó la cabeza, viendo a Sarah luchar por alcanzarla, y por primera vez desde que ella y Rakan habían regresado, no había odio en sus ojos. Solo pena y... ¿resignación?
Jinx y Ezreal se estrellaron a unos tres metros de Sarah, pero no la miraron y salieron volando de nuevo a la batalla. Su luz, sin embargo, iluminó a Xayah, y fue entonces cuando Sarah lo vio. Algo más allá del caos se había extendido por su brazo. Sarah luchó contra las ganas de vomitar cuando brotaron plumas negras a montones de la piel de Xayah.
No se parecían a ninguna otra pluma que Sarah hubiera visto antes. Se movían. Del filo de cada una goteaba un lodo viscoso que parecía caer en cámara lenta hasta acumularse en un charco de oscuridad frente a Xayah. Corrupción pura. Sarah se acercó tanto como pudo al borde del cráter.
Lulu aterrizó junto a Rakan. ''Eso no se ve bien'', dijo.
''Sí, bueno, Zoe está bastante enfadada porque nos unimos a ustedes, zoquetes'', bromeó Rakan, pero su entusiasmo no era el mismo. No mientras miraba a Sarah y a Xayah. Lulu le tocó el brazo suavemente.
''Sé de algo que podría animarte'', dijo. Rakan la miró con curiosidad. ''¿Te importaría darle a Zoe una probada de mi propia medicina?''.
Sarah no estaba segura de lo que quería decir hasta que Rakan la tomó de sus pequeños brazos y la levantó.
''¿Estás segura?'', preguntó.
Lulu asintió, y Rakan la lanzó hacia la cara de Zoe. Silbó, impresionado por su propia puntería. La estrella verde que era Lulu creció y creció hasta ser casi de la mitad del tamaño de Zoe: la altura perfecta para darle un cabezazo en el estómago. Esta se tambaleó con el impacto, y Sarah casi sonrió pese a todo. Lulu siempre sabía qué hacer, ¿verdad?
Rakan sonrió entonces. ''Tus amigos no están mal, supongo''.
Su sonrisa se congeló cuando se volteó hacia Xayah, y casi le rompió el corazón a Sarah de nuevo. Rakan se había defendido; de alguna manera se había resistido a la influencia de Zoe para ayudarles, y por eso, Xayah había salido herida. Se arrodilló ante ella, con esa falsa y hermosa sonrisa en su apuesto rostro. Tomó las dos manos de Xayah entre las suyas, una pequeña y delicada, la otra no más que una masa de plumas hinchadas. A Rakan no pareció importarle.
''¿Qué está pasando?'', susurró Xayah. Rakan apretó sus manos con más fuerza.
''La corrupción de Zoe'', respondió en voz baja. Había desaparecido la arrogancia, el porte teatral. Solo era Rakan, un chico que amaba a una chica con todo su retorcido corazón. Apoyó su frente contra la de Xayah, y Sarah pudo ver cómo brillaban sus ojos a la luz de Zoe.
''Te defendiste''. Se atragantó con una risa. ''Estoy tan, tan orgulloso de ti... Y voy a salvarte''.
La sonrisa de Xayah decayó y luego se desvaneció. Intentó alejarse de Rakan.
''¡No!'', gritó ella, pero Rakan la sujetó con fuerza.
''Vamos, amor. Ya sabes lo que pasa en esta historia''. Donde las manos de Rakan se encontraban con las de Xayah, una suave luz dorada comenzó a formarse.
''No, no, no...'', suplicó Xayah.
''El príncipe tiene que salvar a la princesa. Esas son las reglas''.
''¡Esas son reglas estúpidas! ¡Destruiré esas reglas con mis plumas!'', maldijo Xayah, aún luchando por liberarse de su agarre.
''Sé que lo harás. Romper las reglas es lo que mejor sabes hacer. Es una de las cosas que amo de ti''.
Ahri y Neeko volaron hacia ellos, aunque Neeko se estrelló contra un escudo que ahora brillaba alrededor de Xayah y Rakan. Ahri la atrapó cuando rebotó contra la barrera.
''¿Qué está pasando?'', preguntó Neeko, aturdida.
''Rakan, está...'', empezó Ahri, pero él la interrumpió.
''¡Nop! ¡Este es mi momento!'', replicó Rakan, pero era evidente que estaba sufriendo. Aún así, su voz era fuerte... y suave. ''¿El héroe estelar que lo arriesga todo por amor? Es el papel de toda una vida''.
''¡RAKAN! ¡DETENTE!'', suplicó Xayah, pero con un destello la barrera de Rakan se desintegró y la luz dorada fluyó hacia Xayah. Las plumas corrompidas a lo largo de su brazo se desvanecieron, solo para brotar de nuevo en el de Rakan. Xayah cayó al suelo, pero Rakan seguía de pie, su cuerpo rígido.
Ahri dio un paso hacia él, lista para sujetarlo, pero Rakan sacudió la cabeza con firmeza. Sarah ahogó un grito al ver que de sus ojos empezaba a brotar lodo negro.
''Desearía que hubiera otra manera'', dijo Ahri con tristeza.
''Así es... como debe ser... capitana''. Su valentía se vio interrumpida por su propia tos cortante, la corrupción llenaba sus pulmones y su boca. De alguna manera, logró una sonrisa genuina mientras miraba a Ahri, Neeko y Sarah.
''Protejan... a Xayah''.
''No volveremos a dejarla'', prometió Sarah, mientras Neeko se arrodillaba junto a Xayah.
Y aunque las plumas oscuras seguían atravesándolo y el caos lo corrompía de adentro hacia afuera, Sarah estaba asombrada de lo mucho que brillaba.
''¡Todos!'', gritó Ahri. ''A la señal de Rakan, denle todo lo que tengan''.
''¡NO!'', Xayah volvió a gritar, pero Neeko la sujetó, rodeando con los brazos su torso.
''Lo prometimos. Lo prometimos'', exclamó Neeko mientras Xayah se retorcía con fuerza.
Sarah trató de ponerse de pie, de ir hacia Xayah, pero aún no podía levantarse.
''Otra vez no'', lloró Xayah mientras Rakan se lanzaba como un arpón, directo al corazón de Zoe.
Su señal.
Rakan era tan pequeño ahora. Apenas un destello de luz contra el cielo nocturno; pero no estaba solo. Nunca estuvo solo. Sarah observó cómo Lulu, aún inmensa, mantenía a Zoe inmóvil, y las Guardianas, una tras otra, lanzaban todo lo que tenían. Cohetes y tormentas de viento, golpes de martillo y orbes de oscuridad, todo llovía sobre el cuerpo titánico de Zoe. Y aún así, la pequeña estrella que era Rakan seguía adelante. Un rayo del báculo de Lux, reforzado por el fuego zorruno de Ahri, le abrieron camino. Sus ataques combinados atravesaron la armadura hecha de magia pura; una fisura lo suficientemente grande como para que Rakan chocara contra ella.
Zoe había calculado mal. Las Guardianas por sí solas no podían detenerla, ¿pero Rakan? ¿Potenciado por sus ataques, la corrupción de Xayah y la propia magia de Zoe? Él era la pluma que perforaba el caos mismo.
Por un momento todo fue oscuridad, antes de que la luz se extendiera por toda la Ciudad de Valoran.
CAPÍTULO 13: UNA PERSPECTIVA INCIERTA
Akali no podía ver las estrellas. Cuando Rakan se estrelló contra Zoe, la explosión había envuelto a la ciudad en una luz tan brillante que tuvo que cerrar los ojos. Cuando lo hizo, lo único que podía ver era cómo una magia que parecía sangre oscura brotaba de los ojos de Rakan mientras Xayah gritaba. Sarah aún se arrastraba; su espalda estaba destrozada, llena de cicatrices y sangre. Las Guardianas, una tras otra, caían del cielo como si fueran muñecas de trapo, solo para volver a levantarse y enfrentar a la mismísima muerte una y otra vez.
Kai'Sa había estado ahí. Había estado ahí con Zoe antes de que Akali la encontrara. ¿Y qué importancia tenía? Akali no tenía poderes. Querer ayudar no significaba nada. Akali no podía hacer nada. ¡No podía ayudar a nadie! ¡No podía! No...
''¿Akali?'', Kai'Sa la sorprendió. El corazón de Akali latía demasiado rápido, sus manos temblaban en exceso. ''Akali... Ganaron''.
Le era difícil concentrarse porque lo que Kai'Sa decía estaba mal.
Mientras Akali se arrastraba tímidamente para salir de su refugio, tres cosas llamaron su atención. La primera, y más obvia, era que Zoe ya no estaba. Su ausencia fue tan repentina y sorprendente que a Akali pensó que lo había soñado todo.
''Ganaron'', repitió Kai'Sa asombrada.
Vieron a las Guardianas aterrizar donde Neeko aún sostenía a Xayah entre sus brazos.
Lo segundo que llamó su atención fue que Xayah parecía... diferente. Era sutil, pero un suave resplandor parecía irradiar desde su interior, y la marca en forma de diamante en su frente había desaparecido. Incluso su uniforme parecía más brillante. Pero cuando Xayah miró a su alrededor, Akali vio sus tenues ojos verdes y se vio obligada a reconocer la tercera cosa. Que Xayah estaba buscando a alguien que no estaba ahí.
''Se sacrificó. Por ella'', dijo Kai'Sa, y Akali solo pudo asentir con la cabeza. ''Él la amaba''.
''Y eso no importó, ¿verdad?'', Akali dijo repentinamente. Podía sentir un abismo abriéndose dentro de su corazón, una fisura que no podía detener. ¿La amistad? ¿El amor? No eran suficientes. Nada de eso era suficiente.
''Sí importó'', dijo Kai'Sa en voz baja. ''Él la salvó. Nos salvó. Seguimos con vida porque él ganó''.
Akali se quedó callada.
''Ella ya lo perdió dos veces, Kai'Sa'', dijo Akali, señalando a Xayah. ''¿Eso te parece que es ganar?''. Kai'Sa no tenía respuesta a eso.
''Es horrible'', dijo finalmente Kai'Sa. ''Pero ese monstruo se ha ido. Todo gracias a él''.
Akali la miró, y vio lo que Kai'Sa había visto claramente en Rakan: sacrificio. Akali ahora sabía con certeza que Kai'Sa nunca se protegería a sí misma; no si podía salvar a otra persona.
''¿Por qué siempre te pones en último lugar?'', preguntó Akali.
''¿Otra vez esto? No sobreviví al fin del mundo para empezar a pelear de nuevo''.
''¡No quiero pelear!'', dijo Akali rápidamente. ''Solo quiero entender''.
Kai'Sa suspiró. ''No es que me ponga en último lugar, Akali. Es que siempre pondré en primer lugar a las personas que me importan. ¿Recuerdas lo de la petición? ¿Por la que te enfadaste conmigo?''. Akali asintió con lentitud. ''Era para un programa extracurricular, supongo. Voluntarios para llevar a los niños a lugares como la playa o salones de juegos cuando no tienen otro lugar donde ir. Parecía una buena forma de...''.
''Mantener a los niños lejos de los problemas'', terminó Akali. ''A los niños como yo''.
''Y como mucha otra gente. Si no te hubiera ayudado ese día, todavía estarías recibiendo palizas tratando de salvar perros callejeros''.
Akali intentó sonreír. ''No te equivocas''.
''Esos chicos que te molestaban en aquel entonces... Tal vez sí eran unos cretinos, pero pensé... ¿y si tuvieran algo que les importara? Un lugar donde hubiera gente en la que pudieran confiar''.
''¿Como tú confiaste en mí para la petición?'', Akali sintió cómo el dolor se alojaba en su pecho.
''No fue porque no quisiera decírtelo''. Kai'Sa dio un paso hacia ella. ''En todo caso, quería hacer esto por ti''. Era algo típico de Kai'Sa. Ponerse en peligro, aunque Akali nunca se lo pediría.
''Creo que lo entiendo'', dijo Akali, mintiendo en parte. ''Pero, Kai'Sa, no me dejes fuera la próxima vez. También puedes confiar en mí''. Kai'Sa asintió, pero Akali negó con la cabeza. ''Prométemelo''.
Akali levantó su dedo, y Kai'Sa lo enganchó con su meñique. Los pétalos de sus brazaletes nomeolvides rosas y azules brillaban bajo la luz de las estrellas. ''Lo prometo, Akali''.
Una pequeña parte de Akali temía que aquella fuera una promesa que Kai'Sa iba a romper, otra oportunidad para que pusiera a Akali antes que ella. Pero Akali se aferró a ese momento, a su promesa, a pesar de intentar olvidar todo lo que había pasado. Todo lo que había cambiado.
Akali enterró su dolor en lo más profundo de su ser, donde un tentáculo de oscuridad se extendía dentro del abismo de su corazón.
CAPÍTULO 14: UNA LUZ ABRASADORA
Ahri guiaba a las Guardianas Estelares mientras el cielo comenzaba a iluminarse. Habían pasado las últimas horas buscando sobrevivientes en las ruinas de la Ciudad de Valoran, hasta que el agotamiento amenazó con vencerlas. Syndra ya se había ido, con la intención de investigar otros planetas en busca de rastros de la presencia de Zoe.
Sarah se apoyaba en Lux; la chica más joven utilizaba su báculo como un bastón. Sarah estaba agradecida. Hasta respirar le dolía. Neeko aún sostenía a una aturdida Xayah, y Sarah aún no procesaba que ambas estuvieran ahí, vivas. Su ira casi no tenía sentido ahora. Casi.
Lo que aún quedaba por hacerse era algo que nadie estaba dispuesto a afrontar. Los edificios estaban esparcidos por las calles como ladrillos descartados. Los charcos de corrupción de Zoe seguían burbujeando a lo largo de las grietas en el suelo, y no estaban seguras de cómo deshacerse de ellos, aunque Soraka tenía algunas teorías.
Muchas vidas se habían perdido la noche anterior, pero muchas más perdieron sus hogares. A sus amigos. Su sentido de la normalidad. Personas inocentes que no podían defenderse de Zoe de la misma manera que no podían negar la existencia de las Guardianas Estelares. Sarah no sabía qué significaba eso, que este planeta supiera de ellas, pero por la postura de los hombros de Ahri se dio cuenta de que era importante.
Xayah fue la primera en romper el silencio.
''Voy a buscar a Rakan'', dijo, lo cual no sorprendió a nadie.
''Iremos contigo'', dijo Sarah. Todos, excepto Xayah, la miraron fijamente.
''¿Y si ya no está...?'', empezó Neeko, pero Xayah la interrumpió.
''Está vivo''.
''Podría estar en cualquier parte'', añadió Ahri.
''¡Pues buscaremos en todas partes!'', dijo Sarah repentinamente.
''¿Y a ti qué te importa?''. La voz de Xayah era fría y seguía sin mirarla. Sarah sabía, de alguna manera, que lo que iba a decir a continuación tendría un impacto irrevocable en la forma en que Xayah la veía. Respiró profundamente.
''Rakan es mi amigo. Nunca dejó de ser mi amigo. Ni en la muerte. Ni después. Y le fallé. Me niego a hacerlo de nuevo''.
Xayah finalmente se volteó. Cautela, desconfianza y duda se mezclaban en su mirada, pero no había odio, pensó Sarah.
Aun así, Xayah se limitó a negar con la cabeza antes de saltar al aire sin decir una palabra. La vieron irse. Sarah no sabía adónde iría Xayah primero, pero tenía la certeza de que nada ni nadie en el universo le impediría encontrar a Rakan.
''No dijo que no podíamos ir con ella'', comentó Sarah.
''¿Tú también irás?'', preguntó Lux.
''Dije que iba a protegerla'', dijo Sarah en voz baja. ''Es una promesa que pretendo cumplir''.
''¡Entonces iremos contigo!'', respondió Lux.
El resto de las Guardianas volteó a verlas. Sarah abrió la boca, dispuesta a rechazarla, pero Lux le puso una mano en el hombro.
''Las Guardianas Estelares son un equipo''. Lux miró a Ahri. ''Estamos en esto juntas''.
Lentamente, Ahri asintió, y Sarah consideró, no por primera vez, lo sorprendente que había sido la transformación de Lux. La duda había desaparecido. Su confianza era un faro mientras saltaba en el aire, iluminando su camino. Sin demora, Lulu y Poppy se fueron con ella.
''Se está convirtiendo en una verdadera líder'', susurró Janna, antes de elevarse al cielo.
''¿Y qué estamos esperando?'', intervino Jinx, sorprendentemente dirigiéndose a Ezreal. ''¿Listo para acaparar la atención, chispita?''.
Ezreal sonrió, y Jinx y él se marcharon.
Soraka miró a Sarah. ''¿Estás lista?'', preguntó.
Sarah asintió con la cabeza. ''Solo... necesitamos un minuto. Las alcanzaremos''.
Soraka sonrió, comprensiva como siempre, y se marchó, dejando solas a Ahri, a Neeko y a Sarah.
Sarah casi agradeció su agotamiento. Ayudó a amortiguar la dolorosa incomodidad.
Ahri, por supuesto, tomó la iniciativa. ''Lo siento'', dijo simplemente.
Neeko negó con la cabeza. ''No tienes que...''.
''Sí, sí tiene que'', interrumpió Sarah. ''Sabías que estaba viva''.
''No estaba segura de que Neeko...''.
''No estoy hablando de Neeko. Y no estoy hablando solo de ahora. Sabías que Xayah estaba viva cuando los dejamos ahí. Pensaste que los tres podían estar vivos cuando me dejaste a mí aquí sin nada. Sin forma de contactarte. ¡Sin forma de ayudarte!''.
Ahri permaneció en silencio.
''¿Por qué no confiaste en mí?'', preguntó Sarah en voz baja.
Eso logró romper la defensa de Ahri. ''Confío en ti más que en nadie'', dijo.
''¡Pues no parece! Se supone que soy tu teniente''.
''¡También eres mi amiga! ¿Qué se supone que debía hacer? ¿Decirte que había una posibilidad de uno en un millón de que Neeko estuviera viva? ¡¿Que Xayah tal vez viviría lo suficiente para verte morir si hubieras tratado de salvarla?!''.
Sarah inhaló, pero Ahri no había terminado.
''No eres la única que perdió gente ese día. Eras la última. Mi última amiga. La última persona en la que podía confiar. No podía darte esperanzas y que resultara una mentira''.
Y entonces, Ahri sollozó. Sarah vio sus propias dudas y su dolor reflejados en las lágrimas de Ahri. Vio cómo Ahri se derrumbaba bajo el peso de la abrumadora presión. Ella era su líder. Hizo todo lo posible para protegerlos, pero intentó hacerlo sola. Las Guardianas Estelares se apoyaban mutuamente, ¿no? Así que Ahri les había fallado, al igual que Sarah.
Sarah se aferró a Neeko y a Ahri, sujetándolas con fuerza incluso a pesar del dolor que le causaban las heridas de su espalda. El dolor no era nada comparado con este momento. Estuvieron así durante mucho tiempo, apoyándose las unas con las otras. Las batallas se habían vuelto tan fáciles para ellas, pero habían olvidado lo que se sentía ser algo más que solo Guardianas en una misión. Ahora lo recordaban, justo cuando la luz del sol comenzaba a brillar sobre los restos de la Ciudad de Valoran a sus espaldas.
Sarah Fortune ya no podía sentir la corrupción en su espalda; los tentáculos casi habían desaparecido de su corazón. ¿Pero el temor? ¿La duda? Eso aún parecía acechar en algún lugar que no podía alcanzar. Tal vez siempre estarían ahí, pero eso no importaba. No cuando sus amigas brillaban como estrellas ante ella; su luz abrasadora frenaba la oscuridad.
Levantó la vista, hacia donde las otras Guardianas Estelares habían desaparecido; hacia donde Xayah ya estaba en busca de Rakan. Y a pesar del amanecer, Sarah juraba que podía ver las estrellas.
Fin de esta lectura

