Lluvia de estrellas — ilustración oficial de Riot

Star Guardian · universo alternativo

Lluvia de estrellas

Por Ariel Lawrence

41 min de lectura Relato

Ilustración · Riot Games

Lluvia de estrellas · ilustración de la publicación original · Riot Games

Por Ariel Lawrence · Historia completa

Lluvia de estrellas

Star Guardian · universo alternativo

Hace tiempo que tengo el mismo sueño.

Comienza en la oscuridad total. Está tan oscuro, que no estoy segura de tener los ojos abiertos. Es como despertarse cuando no hay electricidad. Todas esas luces familiares apagadas, consumidas. Solo estoy yo en una noche desierta.

No puedo evitarlo. Extiendo los brazos, con la esperanza que solo sea un apagón, de poder apartar el peso de estar sola como si fuera solo un montón de cobijas pesadas. Pero la oscuridad no se mueve.

Camino por la medianoche como agua en un pozo, mientras el frío goteo de la soledad recorre mi espalda. Entonces me doy cuenta que no hay superficie que atravesar. Siento una presión en el pecho. El pánico se apodera de mí y me cuesta respirar. Estoy abrumada. Después, alguien o algo retira la conexión en el fondo de la oscuridad, y comienzo a hundirme aún más profundo en una oscuridad impenetrable. Abro la boca para gritar, para soltar un alarido, pero no emito sonido alguno.

¿Qué esperaba si tengo la boca llena de nada? Mi corazón late muy rápido. Justo cuando estoy por rendirme, cuando estoy por abandonar todo, las siento.

Janna. Lulu. Poppy. Jinx. Siento su luz. Es como si el calor y la alegría, el bienestar y la risa se hubieran unido tan estrechamente, que no les quedaba opción más que arder en llamas.

Mis ojos están abiertos. Tal vez estuvieron ahí desde el principio, pero esta es la primera vez que puedo ver en verdad. Sus rostros son hermosos y serenos. Están durmiendo, tal vez soñando, sin hacer caso de la oscuridad que nos rodea. Estiro los brazos, pero están muy lejos. En ese momento me doy cuenta de que estamos cayendo.

El horizonte de un gigantesco mundo azul se acerca a toda velocidad. No me puedo concentrar hacia dónde vamos; el peligro se aproxima rápidamente. Ya no me importa. Lo único que veo es a mis hermanas cayendo. La atmósfera del planeta debajo de nosotras arde y sus luces se encienden.

Me duelen los brazos hasta los huesos. Intento atraparlas. Intento sujetarlas, pero no logro evitar que sigan cayendo. No tengo la fuerza suficiente para mantenernos juntas. No soy suficiente para ellas. Las puntas de mis dedos comienzan a brillar y a desintegrarse. Lo último que veo son sus emblemas oscureciéndose conforme su luz se deshace en un arcoíris de cenizas ásperas.

Y entonces, despierto.

Estoy en mi cama, la cobija es una maraña sudorosa. La oscuridad se fue, la reemplazó un débil gris. Me acostumbré a dormir con una de las ventanas abierta. Voy hacia ella para observar las calles. El tenue brillo de las luces del exterior deja en sombras mi habitación.

Sobre el silencio de la noche hay oscuridad. Aún la siento, extendiéndose. Es difícil ver las estrellas desde la ciudad. Solo vislumbro unos cuantos destellos de luz. Pero sé que hay más ahí afuera. En algún lugar.

Vuelvo a la cama y espero al amanecer. No me duermo. No puedo. El sueño es el mismo.

Siempre el mismo.

''¿Vienes con nosotras?''.

Jinx está tendida en una silla de plástico en el jardín, mientras Shiro y Kuro toman una siesta a sus pies. No sé si me escuchó. Unos lentes de sol demasiado grandes le cubren los ojos y la mayor parte de las cejas. Tiene un auricular puesto en el oído izquierdo, pero puedo ver el otro colgando sobre un costado de la silla.

Por supuesto que me escuchó.

''Oye, ¿vas a entrar? Vamos a empezar''.

Jinx se mete una bola de goma de mascar fluorescente en la boca, mastica estruendosamente, deshaciendo las burbujas con los dientes, y después, con lentitud, comienza a inflar una gran burbuja rosa. Cuando consigue que la burbuja sea lo suficientemente grande para cubrir los lentes de sol, la vuelve a absorber con un fuerte tronido.

''El verano no durará para siempre, Lux'', dice sin mirarme. Dobla los brazos detrás de la cabeza. Nubes ligeras se reflejan en sus lentes de sol. ''Será mejor que aproveche todo esto antes de que desaparezca''.

Enreda la punta de una larga trenza color rojo en el extremo de su dedo, retándome a darle algo por lo que valga la pena entrar.

''Tienes razón'', digo. Le encanta cuando cree que tiene razón. ''El verano está por terminar. Solo creo que deberíamos hablar... sobre algunos asuntos. Ya sabes, antes de volver a la escuela''.

Jinx aprieta los labios e infla una burbuja de frambuesa en el aire.

No debí mencionar la escuela. Definitivamente la perdí ahí.

''Bueno'', digo, intentando una estrategia distinta, ''¿supongo que no quieres ninguna de las paletas que trajo Poppy?''.

Jinx se levanta y se sienta sobre la silla. Kuro despierta con un sobresalto, bosteza y comienza a mover al aún dormido Shiro sobre el césped. Jinx levanta sus gigantescos lentes de sol hasta la frente y parece como si grandes estrellas plásticas salieran de sus trenzas.

''¿Paletas?''.

''Sí'', digo mientras entro a la casa. ''En forma de cohete''. Cierro la puerta deslizable detrás de mí y me dirijo a la cocina. Cinco segundos después, escucho la puerta abrirse y cerrarse.

Gracias, estrellas. Pese a lo temperamental que puede ser, Jinx es sumamente predecible en cuanto a los postres. Y a los proyectiles.

Mi calma es momentánea. Cuando entro a la cocina, Poppy está parada sobre una silla frente a la estufa, dando vuelta a los panqueques en la sartén. Su determinación y concentración es evidente por la curvatura de sus codos y su férreo control sobre la gigantesca espátula metálica. Hay un rastro de masa y de jarabe pegajoso que marca su recorrido del refrigerador al mostrador.

''Eh, Poppy, ¿qué está pasando? Me fui por, como, cinco minutos'', le digo mientras Jinx me hace a un lado, yendo directo al refrigerador.

''Lulu dijo que tenía hambre'', dice Poppy por encima del hombro. Encoge los hombros y vuelve a concentrarse en voltear la delgada masa frente a ella. ''Hice panqueques''.

Lulu está sentada en la mesa de la cocina, concentrada en dibujar con una mano y trinchar un pedazo de panqueque con la otra, indiferente ante el drama de la cocina que la rodea. Pix está mordisqueando un marcador verde destapado. Lulu rasca la cabeza de su familiar sin levantar la mirada de su propio trabajo.

''Me parece bien, peque''. Jinx le da una palmada a Poppy en la espalda y se desliza hacia una silla, todo mientras sorbe una de las paletas con forma de cohete. ''¿Puedes hacerme uno con forma de estrella? No, espera, ¿uno en forma de misil? Ohhh, ya sé, ¿uno en forma de misil estelar? ¡Necesito chispas de colores!''.

''Ah, miren quién decidió acompañarnos'', murmura Poppy hacia la sartén.

Caos. Caos absoluto. Hay masa de panqueque en el techo. ¿Cómo se supone que salvemos al universo si no podemos ordenarnos nosotras? Janna está lavando en silencio la pila de trastes que Poppy ha estado construyendo. Está mirando por la ventana frente a la pileta. Céfiro está sentado a su lado, en la barra, intentando lamer el jarabe de sus patas.

''Así que...'', comienzo a caminar en el espacio vacío restante de la cocina. ''Creo que deberíamos hablar del próximo año. La escuela está por comenzar y...''.

''Oye, ¿qué estás dibujando, Lupy?''. Jinx se inclina sobre el hombro de Lulu, robándole un bocado de su panqueque con un tenedor. No quiere pensar tanto en el futuro, hasta el punto de fingir interés en Lulu para zafarse. Intento que no se escuche mi suspiro.

Vuelvo a empezar. ''Como estaba diciendo, debemos...''.

''Es la lluvia de estrellas'', interrumpe Lulu, completamente indiferente ante las palabras que salían de mi boca. ''Las nuevas estrellas están en camino''. Sin levantar la mirada, lanza un folleto de papel hacia Jinx al otro lado de la mesa. Una bola de crema batida y chispas cae del panqueque de Jinx sobre el papel mientras le echa un vistazo. Sonríe y lo deja sobre la mesa. Puedo ver que el folleto tiene más de diez palabras y solo una imagen, así que por supuesto que Jinx perdió el interés por completo.

Dejo de caminar detrás de Lulu y observo bien lo que nuestra pequeña artista dibujó por primera vez. Es un campo con algunos árboles en el borde. Las cinco estamos de pie en el campo, contemplando un cielo nocturno. Janna es la alta morada, Poppy tiene su martillo y las largas trenzas pelirrojas de Jinx son fáciles de distinguir. Supongo que yo soy la redonda de color rosa. ¿En verdad mi cabello sobresale por los lados de mi cabeza así?

''¿Esta eres tú?'', pregunto, señalando a la de cabello verde en la pradera de luciérnagas verdes y negras. Lulu asiente, mordiéndose el labio, concentrada en matizar el azul oscuro del cielo. Entre las estrellas dibujadas, hay más colores.

''¿Y estas?'', pregunta Jinx, señalando los puntos de colores.

''Nuevas estrellas, desde luego'', dice ella, poniendo los ojos en blanco. Lulu levanta la vista hacia mí. ''¿Podemos irnos?''.

''Aquí no hay más estrellas nuevas'', dice Poppy, mientras da la vuelta a otro panqueque.

Se escucha un ruido estrepitoso cuando a Janna se le resbala un plato. ''Lo siento'', dice ella balbuceando mientras lo atrapa.

Camino hacia allá y me paro a su lado. A través de la ventana de la cocina, puedo ver que las pocas nubes se disiparon; solo queda un enorme y vacío cielo de verano. En la pileta, Janna desliza la esponja por el borde exterior de los platos, trazando una órbita lentamente.

''Buena atrapada'', le digo, ofreciéndole una toalla de la barra. ''Los resbalosos son los más complicados de sujetar''.

Janna me observa y después dirige la mirada hacia el plato que está lavando. Sus mejillas se tornan rosas, algo raro en alguien siempre tan calmada. Algo anda mal.

Janna asiente y coloca el plato limpísimo en el escurridor. Coloca un mechón de cabello lavanda detrás de su oreja y toma otro plato manchado de jarabe de la pila en la barra.

Sí, definitivamente algo anda mal.

Jinx, distraída como siempre, continúa ahogando su pila de panqueques en jarabe, alternando capas de crema batida y chispitas.

''Sabes cuánto detesto estar de acuerdo con nuestro tope de puerta peliazul'', dice Jinx mientras se mete el tenedor lleno de comida en la boca. ''Pero Lups, solo somos nosotras contra toda la maldad que esta parte de la galaxia puede ofrecer''.

Lulu baja la pluma y recoge el folleto para entregármelo. Lo tomo y retiro la crema batida derretida y las chispitas con una toalla de cocina, dejando un rastro húmedo de colores en la parte superior del papel.

''Lluvia de estrellas de verano en el Campamento Targón. Observa la lluvia de meteoros de verano. Sal de la ciudad y conoce nuevas estrellas. Juegos y entretenimiento. Última oportunidad de diversión veraniega'', leo en voz alta. ''Lo organiza la clase de astronomía de la universidad y la convocatoria está abierta a los estudiantes de preparatorias locales''.

Levanto la vista. Nadie me está escuchando. Lulu está dibujando otra vez. Poppy y Jinx están apilando más y más panqueques en sus platos, determinadas a averiguar quién puede comer más. Puedo ver el reflejo del rostro de Janna en la ventana. Otra vez perdida en el cielo.

El papel cruje en mi mano. Lo suelto, avergonzada por la fuerza con la que lo estoy agarrando. La fecha límite para registrarse al campamento es hoy.

''Última oportunidad'', me digo a mí misma. Miro a las chicas; todas están yendo en direcciones distintas. Esto no les gustará ni un poco. Pero yo soy la capitana. Esto será bueno para ellas. ''Esto será bueno para nosotras'', susurro en voz alta, convenciéndome de la decisión.

''Chicas, hagan las maletas'', les digo en voz más alta, con una brillante sonrisa en mi rostro. La efervescente confianza es una demostración tanto para ellas como para mí. Todas levantan la mirada, inseguras de lo que está por ocurrir.

Saco mi teléfono del bolsillo y comienzo a marcar los números del folleto. ''Vamos a dar la bienvenida a estrellas nuevas''.

Jinx se pone un sombrero mientras desciende del autobús. Insistió en usar su traje de baño en el viaje hasta aquí. Los molestos colores llamativos de su bikini son atenuados únicamente por la blusa transparente que ondula en la brisa.

''Bien, nerds'', suspira. ''Voy a buscar la piscina. Es hora de unos cañonazos''.

''Es un lago'', la corrige Poppy, mientras observa al conductor del autobús descargar nuestras pertenencias en un área con césped.

''Como sea, panquecito''. Jinx toma una bolsa de tela decorada con grafitis de estrellas hechas a mano y armas de un tamaño monstruoso. Al pasar junto a Lulu, Jinx tira del moño turquesa de mariposa que trae en el cabello. ''Nos vemos después, Lups''.

Miro a Poppy.

''No trajo un cañón literalmente, ¿verdad?''.

Poppy encoge los hombros. ''¿En serio crees que habría logrado mantener la boca cerrada si fuera así?''.

Estoy por llamar a Jinx e insistirle que se quede con el grupo, cuando escucho un quejido detrás de mí. Veo cómo el conductor del autobús saca la última maleta, sus brazos están temblorosos por el esfuerzo. La mochila azul es casi del mismo tamaño de Poppy. Lo observa con atención, su pie da golpecitos al pasto seco con ritmo impaciente.

El conductor baja la mochila con esfuerzo. ''¿Qué traes ahí, niña? ¿Rocas?''.

''No''. Poppy se acerca y toma las agarraderas de la mochila, colgándosela con facilidad sobre el hombro. Le muestra una sonrisa enorme de satisfacción al conductor. ''Un martillo''.

Poppy me sonríe de la misma forma, estoy segura de que lo hace recordando la advertencia que les hice antes de marcharnos, que estábamos aquí para integrarnos y convivir. Ser normales. Toma la manija de la maleta con ruedas olvidada de Jinx y da un suave empujón a Lulu.

''Vamos, Lulu. Nuestro campamento no se armará por sí solo'', dice alegremente.

Lulu asiente, tarareando una melodía que solo ella conoce. Revolotea entre las flores silvestres, los conos y los guijarros, maravillada frente a cada tesoro que el campamento ofrece, mientras que Poppy mantiene un paso marcial por el sendero.

El autobús arranca de nuevo y toma la carretera. Lo observo desaparecer detrás de árboles y rocas salientes.

''Ya no hay vuelta atrás, ¿eh, Janna?''. Lo único que escucho es una brisa soplando entre los pinos. Me doy vuelta lentamente. Los últimos en bajar del autobús ya están a la mitad del sendero hacia el campamento. La parada del autobús está vacía. ''¿Janna?''.

Al fin encuentro a Janna de pie sobre la cima redonda de una roca de granito anclada en la tierra. Está de espaldas a mí. Se abraza con fuerza y los rizos de su cabello lavanda se mueven en la invisible brisa.

''¿Janna?''.

Dejo mi mochila sobre un montículo de césped y subo hacia donde está. En el pequeño valle debajo de nosotras puedo ver el alboroto de los otros campistas y sus equipos mientras se establecen. Entre los árboles, se ven los destellos del Lago Lunari. Apuesto a que Jinx ya se metió en él. Siento cómo una sonrisa se dibuja en mi rostro, al tiempo que me pregunto si Jinx sabe que el lago se alimenta del derretimiento de la nieve.

Pero Janna no está observando nada de eso. Es tan alta. Me cubro los ojos del sol y miro hacia arriba durante unos minutos, esforzándome por ver lo que ella ve. Es otro penetrante cielo azul de verano, prácticamente despejado excepto por la roca escarpada del Monte Targón y algunas nubes blancas. Mi codo roza su brazo cuando cambio de posición.

Janna me mira sorprendida.

''Ah. Hola'', dice, como si no hubiera estado a su lado durante los últimos cinco minutos. Sonríe, pero presiento que sigue preocupada por lo que sea que la ha estado inquietando. Voltea hacia la parada del autobús.

''¿A dónde se fueron todas?''.

''Guau''. Niego con la cabeza. ''Realmente estás en otro lugar, ¿verdad?''. Observo el contorno morado y grisáceo del Monte Targón, enmarcado por el oscuro borde de los pinos. Aún hay nieve en la cima a estas alturas del verano.

Janna se frota los hombros descubiertos con las manos y aspira el aire como si el ambiente estuviera helado. No hace nada de frío. El cielo despejado y el sol en lo alto me hacen desear haber seguido el consejo de Jinx acerca de solo usar un traje de baño y shorts. Me abanico con la hoja de registro del campamento.

''Deberíamos irnos'', dice Janna. Sus largas piernas bajan fácilmente de la roca, como si caminara sobre el aire. Voltea a verme mientras bajo con dificultad. Su sonrisa se desvanece cuando vuelve a alzar la vista hacia el cielo. ''Se acerca una tormenta''.

''¿Qué?''. Intento ver el cielo, pero mi pie se resbala por la gravilla suelta y lo redondo de las rocas. Como siempre, demasiadas cosas al mismo tiempo. Levanto una nube de polvo al caer y la parte trasera de mi pierna se raspa contra la roca.

''Auch''. Me estremezco por el ardor. Justo lo que necesitaba. Lulu, Poppy y Jinx están dispersas por todo el campamento. Se siente como si Janna estuviese en otro planeta. Y ahora, su intrépida líder va a sucumbir por sus dos pies izquierdos.

''Genial'', murmuro mientras me froto la cara.

Una brisa fresca acaricia el cabello húmedo en mi nuca. Alzo la mirada y me encuentro con Janna ofreciéndome su mano sanadora.

''Nah'', le digo. Logro sonreír. ''Estoy bien. Recuerda, nada de poderes mientras estamos aquí''.

Janna encoge los hombros. ''Entonces será mejor que tengas cuidado, solo tenemos una líder'', contesta. Me observa y estoy segura que puede escuchar todas las dudas que invaden mi mente. Continúa por el sendero mientras me pongo de pie.

''Apurémonos'', dice sobre su hombro. ''Todas estaríamos perdidas de no ser por ti''.

Dejo salir el suspiro que estaba conteniendo. Eso es lo que temo.

La mesa de informes del campamento tiene un mantel púrpura. Rocas y grandes piñas sujetan pilas de folletos fotocopiados. Detrás de la mesa hay una chica de cabello negro y largo. No, no es una chica. Luce demasiado grande como para estar en preparatoria y demasiado genial para estar en una polvosa mesa de un campamento de verano. Debe ser una de las organizadoras de la clase de astronomía. Escucho los pasos de Janna detenerse detrás de mí mientras me dirijo hacia la ''chica''. Entiendo esto como una señal nada sutil de que estoy por mi cuenta.

Me acerco a la mesa. Los pinos altos y el sol del atardecer se combinan en un ángulo que forma un haz de luz, deslumbrándome sin importar dónde me ubique. El contraste de la luz y la oscuridad me dificulta ver a la persona detrás de la mesa. Ella no hace ningún esfuerzo por salir de las sombras, en lugar de eso, parece asombrada por mi incapacidad para encontrar un buen sitio donde poder entablar una conversación.

''Hola'', le digo y extiendo la mano en la dirección en que creo que está.

''Nombre''.

No es precisamente la respuesta más amigable. Además, se encontraba un paso más a la izquierda de lo que anticipé. ''Lux'', contesto, un poco nerviosa. ''Luxana. Mi grupo es el...''.

''Mmmm... 'las Hermanas Estelares''', me interrumpe la chica. Su voz tiene un dejo de burla y desaprobación. ''Es un nombre muy... adorable. Son las últimas dos en registrarse. Los líderes normalmente son los primeros en registrarse''. Exhala un suspiro de irritación para hacer énfasis.

El sol y el planeta se alinean y al fin me dan algo de sombra para poder dar un vistazo a nuestra colegiala juiciosa. Al inspeccionarla más de cerca, creo que prefería la versión que solo emitía sonido. Tiene los labios fruncidos, como si hubiera comido algo desagradable, pero es lo suficientemente educada como para no escupirlo. Un gafete con letras perfectas indica su nombre: Syndra.

''Lo siento'', digo, intentando sonar más segura. Sabía que tendría que haberles dicho que permaneciéramos juntas. ''Me quedé para asegurarme que nuestro equipaje fuera descargado del autobús. Las otras estaban demasiado emocionadas por llegar al campamento''.

Siento las puntas de los dedos de Janna sobre mi brazo, apoyándome. La miro. Su expresión, normalmente tranquila, está haciendo muecas a la chica detrás de la mesa. Las miro a ambas un par de veces antes de regresar a la conversación.

''Bueno, ya estamos aquí'', dice Janna, cortante.

''Genial'', dice Syndra, para nada agradable. ''Espacio veinte dieciséis. Algunas de tu grupo ya están ahí. También hay una gritona en el lago. Supongo que es una de ustedes''.

Jinx. Genial.

Syndra se inclina y toma algunos de los papeles de colores. Se detiene y alza la mirada cuando no asumo inmediatamente a Jinx bajo mi responsabilidad.

''Tal vez quieras, ya sabes, encargarte de eso'', dice Syndra. ''Aquí está el mapa y la programación. El mejor avistamiento de la lluvia de meteoritos comienza después de medianoche''.

Syndra me entrega el montón de papeles, sus ojos se entrecierran mientras me observa, juzgándome una última vez. Claramente no cumplo con las expectativas. ''Comprendes que es responsabilidad de los líderes mantener a su grupo unido cuando anochece, ¿verdad?'',

''Sí'', digo con voz pequeñísima. Asiento con torpeza, sintiéndome como una niñita. Me aclaro la garganta para intentar hallar mi voz. ''Prometo que nos mantendré unidas''.

Como a propósito, un grupo de cuatro llega por uno de los senderos. Son como una asombrosa supernova en medio del campo. Una estela de campistas deslumbrados comienzan a reunirse en pequeños remolinos detrás de ellas. No los culpo, yo tampoco puedo dejar de mirar.

''Ahora, ese es un equipo del que pueden aprender algo'', dice Syndra, con mordacidad. Observo cómo su sarcasmo se derrite y se convierte en una sonrisa. ''¡Ahri!'', grita.

La estrella del centro de la constelación que se aproxima levanta la mirada. Hace a un lado su flequillo perfecto de color durazno y sonríe. Una chica alta y pelirroja, una chica callada con rizos color menta y un apuesto chico de cabello rubio flanquean a su popular líder. Por supuesto que el grupo se abre camino hacia nosotras, atrayendo a más seguidores, como un imán. Cada miembro no solo irradia genialidad individual, sino que juntos se desplazan con naturalidad. No puedo evitarlo. Me dan tantos celos que me duelen los dientes.

''Syndra'', dice Ahri. ''¿Ya terminaste? Te echamos de menos en la caminata de esta tarde''.

''Tuve que esperar a los rezagados'', dice Syndra, mirándome.

''Sí'', digo. ''Lo siento''. Me dirijo hacia Ahri, sonrío y extiendo una mano. ''Hola. Soy Lux. Tú debes ser...''

''Ah, qué bien'', dice ella, dando por terminada la conversación antes de que pudiera empezar. Observa mi mano extendida flotando en el espacio frente a ella por un momento más como para hacer que mi incomodidad sea muy evidente para todos. Al fin, sus dedos con una impecable manicura tocan mi mano en un saludo indiferente. ''Encantada, sin duda''.

Ahri se dirige a Syndra y me deja fuera de la conversación por completo.

''Bueno'', digo en voz un poco alta. ''Un gusto conocerte, supongo''.

Una brisa comienza a soplar por el campamento, me doy la vuelta de forma abrupta y elijo una dirección para comenzar a caminar, cualquier dirección que me aleje de la mesa.

Y entonces, choco con Janna. El montón de papeles cae por todas partes. Ahí va mi atención al entorno. Una vez más aterricé sobre mi trasero en el césped, mirando hacia Janna. Solo que, esta vez, mi molestia se ve opacada por la expresión en el rostro de Janna.

Su gesto anterior se vio reemplazado por un ceño oscuro. La ligera brisa que nos rodea se convierte en una ráfaga más fuerte.

''Tengo que ir a caminar un poco'', dice Janna. No fue una pregunta. Ni siquiera mira en mi dirección. Es extraño. Nunca había visto a Janna tan... tan enojada.

''Pero, Janna'', le digo, tomando los papeles voladores e intentando sacarme de la boca el cabello agitado por el viento, todo al mismo tiempo. ''Nos dijeron que nos mantuviéramos juntas''.

Demasiado tarde. Janna camina por un sendero sombrío y se lleva el viento con ella. A mis espaldas, por encima del viento, escucho a Syndra reír. Espero que haya sido por algo inteligente que dijo Ahri. Me animo a echar un vistazo, solo para descubrir que Syndra me está mirando. Y está sonriendo.

Me doy vuelta y me concentro en juntar la pila de folletos, dejando que el rastro de papeles perdidos me lleve lo más lejos posible de los chicos populares.

Encuentro el último folleto metido en un tronco hueco. En lugar de inclinarme para recogerlo, me hundo en un montículo de agujas de pino y me apoyo contra el árbol. Frente a mí está el lago, pero ahora que dejé de moverme, me doy cuenta que no tengo idea en dónde estoy.

Me recargo contra la áspera corteza. Este viaje no está resultando como esperaba. Ni siquiera estamos juntas y ni hablar del trabajo en equipo.

Siento que el rostro me arde. El fondo de mi garganta se tensa. La luz que se refleja en el lago ante mí se nubla un poco. Siento las lágrimas acumularse en mis ojos.

Comienzo a husmear en la pila de papeles que recogí para distraerme de mi repentina fiesta de autocompasión.

''Y ni un solo estúpido mapa''. Descargo mi frustración con un gemido. ''¿Cómo puedo ser una líder si ni siquiera sé hacia dónde voy?''.

''Bah. Los mapas están sobrevalorados''. La voz de un chico interrumpe el sonido de los campistas a la distancia. Levanto la mirada. Genial. Es el apuesto chico de cabello rubio del séquito multiestelar de Ahri. Me pongo de pie rápidamente y me seco los ojos con el dorso de la mano.

''Pero si en verdad crees que lo necesitas, resulta que tengo uno''. Me entrega un mapa del campamento algo arrugado. El lugar de mi grupo está claramente marcado y numerado con la perfecta caligrafía de Syndra. Su sonrisa está un poco torcida. ''Tengo un talento natural para encontrar objetos perdidos. Soy Ezreal. Puedes decirme Ez''.

Asiento, intentando controlar mis mocos. Sigue sonriendo. ¿Está coqueteando conmigo? Miro a mi alrededor. Toma un pañuelo de su bolsillo y me lo da.

''Gracias'', murmuro torpemente. Incluso a la sombra de los pinos, sus ojos son muy azules.

''Tal vez puedas ayudarme a encontrar a mi equipo''. Señalo a los árboles a nuestro alrededor. Este pequeño rincón del campamento está vacío, salvo por nosotros dos. ''Parece que todos están perdidos excepto tú y yo''.

''Me parece bien''. Retira un mechón de cabello rubio de sus ojos con la mano y hace una caballerosa reverencia para señalar el sendero. ''Eres Lux, ¿verdad? ''¿Como una luz?''.

''Sí'', asiento. Si tan solo supiera. ''A mi mamá le encantaban las lámparas de escritorio''. Siento que mi efervescente seguridad vuelve, esa de la que Jinx se queja porque le parece muy irritante. Volteo a verlo y observo su engreída sonrisa flaquear por un segundo. No está convencido de que le estoy tomando el pelo. Es mi turno de sonreír. ¿Estaré sonriendo demasiado?

''Solo bromeo'', le explico.

''Claro, las lámparas son geniales'', responde aliviado. ''Pero no es precisamente mi tipo de luz preferida''.

''¿Tienes un tipo de luz preferida?''.

''Vamos, ¿acaso no todos la tienen?''. Su sonrisa engreída volvió. El camino corto que estamos siguiendo está por unirse a un sendero más largo que va desde el lago hasta la sección principal del campamento.

''¿Vas a decirme o tengo que adivinarlo?''. Es absurdo, pero estoy olvidando el sentimiento de autocompasión que tenía hace unos minutos. Por primera vez desde que llegué al campamento, no me preocupa absolutamente nada, ni siquiera tropezarme.

Y justo en ese momento aparece Jinx, con una traviesa sonrisa en el rostro y mechones de cabello mojado. Su sonrisa se tensa cuando Ezreal sale de las sombras y llega al sendero.

''Hola, amiga Lux. ¿Hiciste un nuevo amigo?''. La palmada de Jinx en mi espalda me devuelve a la realidad y casi me atraganto con la lengua, intentando contestarle.

''Jinx, él es Ez'', digo en medio de una tos, tratando de recuperar el aliento. ''Ez, ella es Jinx''.

Ezreal extiende una mano hacia Jinx. Jinx acepta el desafío y estrecha su mano, apretando sus dedos y subiendo y bajando la mano, como si fuera una pulseada al revés. Para sorpresa de Jinx, Ez acepta el saludo de mano raro con mucha calma.

Jinx lo jala, acercándolo más. ''¿Puedo preguntar exactamente cuáles son tus intenciones con Lux?'', dice en un susurro amenazante que todos podemos escuchar con claridad.

Siento que el rostro se me pone más rosa que el cabello.

''Eh... Estábamos...'', tartamudea Ez. ''Solo estábamos hablando sobre nuestro tipo de luz preferida. ¿Tú... tú tienes una?''.

Bien hecho, Ez. Si hay algo que distrae a Jinx es hablar de ella misma.

''Ah, esa es fácil'', dice Jinx. Libera un poco la tensión en su mano y suelta la mano de Ezreal. Ez abre y cierra los dedos, asegurándose de que aún funcionan.

''¿En serio?'', le digo, sorprendida. ''¿ tienes una luz preferida?''.

Jinx se voltea hacia mí. ''Bueno, por supuesto. ¿Acaso no todos la tienen?''.

Ezreal encoge los hombros. Otra vez sonríe engreído.

''Ezreal, ¿está todo bien?'', pregunta una voz indiferente. Y ahora tenemos una fiesta. La chica alta y pelirroja, la segunda estrella en la constelación asombrosa de Ahri, se acerca por el sendero principal del campamento. No parece contenta con ninguna de nosotras. Sobre todo con Jinx.

''Todo está bien, Sarah'', dice Ezreal, intentando aligerar el desdén de la pelirroja.

''Hola. Soy Lux''. Me sacudo la mano en mis shorts y la extiendo para saludarla. Sus ojos se entrecierran y, súbitamente, siento que estoy siendo analizada con un microscopio. Y, por supuesto, cuando me pongo nerviosa no puedo dejar de hablar. Las palabras comienzan a fluir como si alguien hubiera dejado el grifo abierto. ''Es, eh, un gusto conocerte, Sarah. ¡Tu cabello es genial! Creo que nunca se me vería bien el color rojo, pero en ti... vaya''.

''Miss Fortune'', me interrumpe. ''Solo mis amigos me llaman Sarah''. Por la forma en que me mira, me doy cuenta de que no estoy en esa categoría.

''Ah, claro. Soy Lux. ¿Ya lo había mencionado? Estaba buscando bocadillos para el equipo cuando me perdí''. Busco uno de los folletos en mis manos tratando de encontrar la información que vi hace unos minutos. ''Sí, bocadillos para el equipo, justo aquí, en la tienda comedor. Parece que hay galletas con chispas de chocolate y... y... naranjas''.

''Odio las naranjas'', dice Miss Fortune con frialdad. Observa a Ezreal. ''Ahri quiere que revisemos el perímetro antes de que anochezca''.

Ezreal hace un saludo a modo de burla. ''Entendido, capitán''.

Miss Fortune pone los ojos en blanco y comienza a caminar de vuelta al campamento. Jinx comienza a jalarme en dirección opuesta.

''Nos vemos después, Lux'', dice Ezreal y comienza a trotar tras ella.

No puedo evitarlo. Le grito mientras se marcha: ''¡Nunca dijiste cuál era tu favorita!''.

Se detiene, quita el cabello de sus ojos y une sus manos.

''Luz Estelar'', grita en respuesta. Incluso a la distancia, veo su sonrisa torcida con claridad. Se da la vuelta y alcanza a Miss Fortune.

''Ajá'', murmura Jinx pensativa. ''De verdad creí que iba a decir arcoíris dobles''.

Es mi turno de poner los ojos en blanco. La golpeo suavemente en el brazo.

''Vamos, encontremos esas galletas''.

Casi es de noche para cuando Jinx y yo volvemos al campamento. Por la manera en que Poppy está lidiando con un poco de leña, me doy cuenta de que no está contenta. Jinx mastica estruendosamente otra galleta y anuncia nuestra llegada.

''Se tomaron su tiempo'', se queja Poppy. Recoge otro pedazo de leña para cortarlo.

''Ooh. ¡Ahí estás!''. Lulu se levanta de los troncos en los que estaba sentada de un salto y se apresura a abrazarme. Al menos alguien está feliz de vernos.

''No te preocupes, Bam Bam'', Jinx deja caer la bolsa de naranjas en nuestra mesa de picnic. ''Traje naranjas y galletas''. Jinx inspecciona la bolsa de nuevo y saca la última galleta intacta. ''Digo, traje naranjas y una galleta''.

La quiebra a la mitad, una se la da a Lulu y la otra se la queda ella.

''Aquí tienes, pequeña, para que no digas que no compartí'', dice.

Lulu mira a Jinx y sonríe. Poppy gime.

''Bueno'', agrega Jinx, ''pero solo porque estás más loca que yo''. Le entrega a Lulu la otra mitad de la galleta. ''Y porque no quiero darle a Poppy'', susurra muy alto. ''Oigan, ¿no se supone que debemos incendiar algo?''.

''Quieres decir que debemos encender una fogata'', digo.

''Sí, una de esas''. Jinx busca en su bolsa de tela de estrellas y balas. Puedo escuchar a Kuro chillar y el distintivo sonido de un gatillo.

''Oh, oh''. Sacudo la cabeza. ''Nada de poderes''.

''Aguafiestas''. Jinx pone los ojos en blanco. Poppy se ríe mientras corta madera.

Janna se inclina sobre la fogata con un cerillo y un manojo de agujas de pino secas. Después de unos pocos segundos, las ramas arden en llamas. Una tenue ráfaga de humo asciende y Janna sopla suavemente, hasta que una rama más grande se prende fuego. Mete el manojo en llamas dentro de un tipi de madera en el centro de la circunferencia y le muestra a Jinx una sonrisa de satisfacción.

''¿Y eso no es hacer trampa?''. Jinx deja caer la bolsa de galletas vacía sobre la mesa con un suspiro melodramático y comienza a buscar una rama. ''Como sea. ¿Trajimos malvaviscos?''.

Poppy apila los leños recién cortados a un lado de Janna. ''¿Acaso no fueron malvaviscos lo único que trajiste?''.

''Ahhhh, sí'', Jinx chasquea los dedos estruendosamente cuando se acuerda. Encuentra su maleta abandonada y saca una bolsa de malvaviscos, luego ensarta cuatro en una rama delgada y larga. ''También traje una toalla, enanita. ''Soy responsable''.

Me acomodo en un tronco, cerca de Janna. Se ve mejor que antes.

''¿Estás bien?'', le pregunto. Janna asiente.

''Creo que solo necesitaba un poco de aire fresco''.

Señalo los árboles a nuestro alrededor y sonrío. ''Bueno, supongo que estamos en el lugar correcto''.

Janna asiente con aprobación, pero sin mi entusiasmo. Antes de indagar más, Lulu limpia las migas de galleta de sus manos y sube hacia donde está Janna.

''Cuéntanos una historia, Janna'', dice.

''No me sé ninguna historia, Lulu''.

''¿Qué tal una historia de fantasmas, Janna?'', agrega Jinx. ''Eres vieja. Seguro conoces a algún fantasma, ¿verdad?''.

Janna levanta una ceja color lavanda en desaprobación hacia Jinx.

''¿Por favor?'', ruega Lulu.

Janna respira profundo. Parece que no le podemos negar nada a Lulu esta noche.

''Está bien'', comienza Janna. ''Había una vez una luz solitaria que combatía la oscuridad''.

''¿Era la Estrella Prima?'', pregunta Lulu.

Janna asiente.

''Sí. Al principio, la Estrella Prima estaba completamente sola. Después de un tiempo, no quiso estar más sola, así que tomó toda su luz estelar y la esparció por toda la noche''. Janna agitó suavemente la mano a lo largo del cielo, señalando el manto estelar sobre nosotras.

''Y nosotras venimos de ahí'', dice Lulu con orgullo.

''Tú. Yo. Los animales y los árboles. Incluso Jinx'', agrega Janna con una sonrisa. ''Todos poseen un poco de esa luz. Es algo muy poderoso y la Estrella Prima sabía que debía ser protegida de la oscuridad. Se dice que las primeras Guardianas Estelares elegidas eran muy fuertes y estaban llenas de luz''. Janna baja apenas la voz. ''Pero, aquellos que brillan con intensidad, brillan fugazmente''.

''¿No es por eso que estamos aquí?'', pregunta Poppy, confundida. ''Es nuestro deber proteger la luz de la Estrella Prima''.

''Sí'', dice Janna. Me observa. ''Pero va más allá de nuestro deber; es nuestro destino. Y es nuestro destino hacerlo juntas. La Estrella Prima sabía lo difícil que era asumir una responsabilidad tan grande y hacerlo sola''.

''¿Alguien alguna vez decidió no seguir la corriente, ya saben, contra todo lo del destino?''. Jinx empuja su palo de malvaviscos contra un tronco ardiente y hace saltar algunas brasas resplandecientes. Estoy sorprendida. No creí que estuviera poniendo atención a nada que no fuera azúcar quemada.

''Hubo una Guardiana Estelar una vez que decidió que estaba cansada del ciclo. No quería convertirse en Luz Estelar de nuevo. Quería quedarse tal como estaba''.

''Tienes mi atención'', dice Jinx, dándose vuelta para mirar a Janna.

''Se dice que primero llegó a un sistema repleto de oscuridad'', continua Janna.

''¿Encontró hermanas como nosotras?'', pregunta Lulu.

''Oh, sí'', dice Janna. ''Y como su extremo de la galaxia estaba tan oscuro, ellas eran su mundo entero. Durante un tiempo fueron felices. Y ella era feliz con ellas. Pero, un día, hubo una batalla. Un gran mal surgió, de forma rápida y terrible. Perdió a sus hermanas en la pelea y se puso muy triste''.

''Eso también me haría muy triste'', solloza Lulu.

''A mí también, Lulu'', dice Janna, abrazándola. ''Pero, se dice que en lugar de permanecer triste, se enfureció y se alejó de la luz de la Estrella Prima. Dicen que siguió al mal hasta el lugar de donde provenía, con la esperanza de encontrar una manera de deshacer su destino''.

Lulu se estremece y se acurruca más cerca de Janna.

''¿Aún vive?'', pregunta Poppy.

''No lo sé''. Janna piensa. ''Si aún vive, para ahora, su luz sería bastante antigua''.

''¿Más que la tuya, Janna?'', se burla Jinx.

''Sí'', contesta Janna, siguiendo la burla. ''Más antigua que la mía''.

Lulu bosteza. ''¿Esa fue una historia verdadera?'', pregunta.

''Ya no estoy segura, Lulu'', dice Janna, en voz baja.

Reina el silencio. Lo único que escucho es el fuego crepitante mientras el peso de la noche se apodera de nosotras. Decido romper el silencio.

''Bueno, la lluvia de meteoritos comenzará en cuatro horas. Tal vez deberíamos dormir un poco antes'', propongo.

Janna levanta a la Lulu somnolienta y la lleva lentamente hacia una de las dos tiendas. La sigo. Poppy me detiene y señala la otra tienda, antes de seguir a Janna.

''Tú estás con Jinx'', dice Poppy en voz baja. ''Ronca. Buena suerte''.

''Te escuché, enanita'', dice Jinx, engullendo un puñado de malvaviscos.

''No te preocupes'', dice Janna mientras conduce a Lulu a la tienda. ''Yo la cuidaré''.

Sonrío y tomo un balde de agua para extinguir la fogata. Levanto la mirada. Hay más estrellas de las que puedo contar en el cielo. Tantas. Tal vez son más Guardianas Estelares. Como nosotras. Sería agradable no sentirnos tan aisladas. Alejo la esperanza de mi mente y vierto el agua en el fuego. Chisporrotea y produce vapor mientras las brasas incandescentes se ahogan, dejándome sola en la oscuridad.

Me meto a la tienda oscura. Jinx ya está roncando y puedo escuchar a Poppy tronar los labios en la otra tienda. No hay paz y calma precisamente, pero estamos juntas. Hay cuatro agujeros en la parte superior de la tienda. A través de ellos puedo ver el cielo. Intento contar las estrellas que hay más allá de nuestro mundo.

Ni siquiera logro contar hasta diez cuando el sueño me alcanza.

La oscuridad es la misma, pero, esta vez, el sueño es aterradoramente distinto.

En lugar de estar solo yo en el fondo del pozo solitario, estamos todas. Lulu, Janna, Jinx y Poppy. Estamos perdidas en la oscuridad. Su pacífica serenidad es reemplazada por pánico. Sus voces ahogadas se entrelazan y me suplican que las saque de ahí.

Encima de nosotras y a lo lejos, veo unas cuantas estrellas. Su luz oscila y casi se extingue. Ellas también me llaman, pero no puedo alcanzarlas. No puedo moverme. Ceniza brillante llueve desde el cielo. Resplandece mientras cae entre mis dedos. Reconozco lo que es, antes de que las tenues luces desaparezcan por completo.

Emblemas de Guardianas Estelares. Destrozados por completo.

Una fuerza invisible me golpea en el pecho, me saca el aire y me empuja aún más lejos. La luz estelar de arriba se desvanece más y se aleja de mí. La fuerza se mueve de arriba a abajo, me sacude, pero mis extremidades son pesos muertos. Estoy atrapada, paralizada en la oscuridad.

La fuerza deja de moverse. Me hundo más y más.

''Es inútil'', la voz de Poppy suena molesta y resignada al mismo tiempo. Parece estar más cerca, pero aún no puedo alcanzarla.

''Mira. Deja que yo te muestre cómo se hace, peque''.

Se escucha un sonido chirriante metálico y un derrame de líquido. Inhalo una gran bocanada de aire cuando me cae encima agua helada. Me ahogo. Esta vez me estoy ahogando literalmente. Escupo y abro los ojos. Solo fue un sueño. O algo así. El peso en mi pecho tiene forma de Poppy.

Jinx está de pie, contemplándonos con una cantimplora vacía en las manos. ''Oh, miren, nuestra intrépida líder está despierta''.

''¿En serio creen que eso era necesario?''. Me seco los ojos e intento secar el agua de mi saco de dormir con una sudadera vieja.

''Lulu no está'', dice Poppy rápidamente.

En seguida me levanto, salgo de la tienda y me pongo las zapatillas. Abro la tienda de Lulu. Su saco de dormir está vacío. Al igual que el de Janna.

''Janna ni siquiera tomó el bastón que le hice'', dice Jinx, con verdadera preocupación en la voz. ''¿Qué pasa si la anciana se cae y no se puede levantar?''.

Esto es peor que el sueño.

''No podíamos salir a buscarlas sin ti'', dice Poppy con insistencia. ''Dijiste que nuestro deber es permanecer juntas''.

''Yo solo quería arrojarte una cantimplora de agua y ver qué ocurría'', dice Jinx. Su tono de voz es despreocupado, pero su expresión refleja lo contrario.

''¿Podemos irnos?''. Poppy me jala del brazo.

Apoyada sobre la almohada de Janna está el dibujo que Lulu hizo de nosotras en la pradera. Todas contemplamos el cielo. Nuevas estrellas, dijo Lulu. Mi estómago se hunde cuando veo el dibujo más de cerca. Las luciérnagas. Cosas brillantes de color negro y verde que nos rodean. Tengo un mal presentimiento sobre esto.

Miro a Poppy y a Jinx. No recuerdo la última vez que compartieron la misma expresión. Su preocupación es evidente. Las linternas no bastarán esta noche.

''Poppy, ve por tu martillo. Jinx, despierta a Shiro y a Kuro. Es hora de sacar las armas grandes''.

La luz de mi báculo es mucho mejor que la de una linterna, pero no tranquiliza a mi corazón palpitante. Me detengo para ver el mapa del campamento que tengo en la otra mano. Por desgracia, Lulu debe haber encontrado un lugar fuera del camino. Estamos más allá de los límites del campamento.

''Hay un claro cerca de aquí'', digo. ''Una pendiente de roca lo deja afuera de los límites del resto del campamento''.

''Parece un gran lugar para dar la bienvenida a nuevas estrellas'', dice Jinx jadeando, muy sofocada por la altitud creciente. ''Estúpidas galletas''.

Poppy agarra con más fuerza su martillo. ''Vamos''.

La distancia entre los árboles se vuelve mayor y al fin se extiende una pradera. Respiro profundamente. Jinx deja escapar un suave silbido.

Es hermoso.

Una niebla baja se ha asentado como una manta neblinosa por toda el área. Las flores de luna se mezclan con diminutas rosas salvajes. Arcos de pequeñas flores azules surgen y se ciernen sobre la niebla. Rocas de granito blanco capturan el haz de luz de luna y salpican la oscura pradera como un campo de estrellas rocosas. En el cielo, la lluvia de meteoros ha comenzado.

Sentada en el centro de la pradera, sobre una manta de picnic de cuadros rojos y blancos, está nuestra pequeña Lulu de cabello verde. Incluso trajo las naranjas.

''Oh, gracias a la Estrella Prima. Está aquí''. Una suave brisa disipa un poco de la niebla y Janna sale de atrás de un pino alto cerca nuestro. Debe haber subido por el camino opuesto del campamento. Hasta ella se quedó sin aire.

''¡Lux!'', Lulu brinca. No puedo evitar correr hacia ella. Corro con tal fuerza que el suelo se estremece. No, espera... Dejo de correr, pero el suelo sigue estremeciéndose. Un brillo oscuro verdoso comienza a emanar, como arterias enfermizas debajo de la niebla. Una estruendosa vibración acompaña al resplandor fluctuante.

''Lulu''. Apenas me escucho por encima del profundo gruñido de la roca moviéndose debajo de nosotras.

''No estamos solas. Las nuevas estrellas se aproximan, Lux''. La inocencia en los ojos de Lulu desapareció. Me toma la mano. ''Las vi en mis sueños''.

A pesar de que está a mi lado, su voz se escucha lejana. Como si siguiera atrapada en ese sueño.

Jinx, Poppy y Janna rodean el borde de la pradera. La tierra se levanta bajo mis pies.

''¡Retrocedan!'', grito.

Es demasiado tarde para la advertencia. Las hendiduras se quiebran y se convierten en fisuras profundas. La niebla se disipa y una horda de insectos negros del tamaño de perros sale arrastrándose, destellando una espeluznante luz verde.

Con el báculo en mano, reflejo un haz de Luz Estelar hacia la criatura más cercana. La luz alcanza a la criatura debajo de su caparazón alado. Explota en un desagradable estallido de viscosidad translúcida verde.

''Por la Luz Estelar'', susurro. ''Tienen alas''.

Les grito a las demás. ''¡Tienen alas! ¡No podemos permitir que lleguen al campamento!''.

''Iuju''. Escucho a Jinx gritando de alegría por encima de la batalla. ''Shiro. Kuro. ¡¿Quién se siente feroz?!''. Comienza a disparar proyectiles incluso antes de que acabe la oración. ''Vamos, peque, es hora de aplastar bichos''.

''No tienes que repetírmelo, aliento de cohete'', responde Poppy.

Veo a Janna elevarse unos cuantos metros. ''Resiste, Lulu''. Siento que sus dedos aprietan los míos. La voz de Janna retumba en el campo.

''¡Por tranquilidad!''. Una ráfaga de viento disipa la niebla de la pradera. Muchas de las criaturas quedan atrapadas en los remolinos y se estrellan contra troncos grandes. Ahora que la niebla se fue, veo que hay más de las pequeñas cosas horribles de lo que pensé. Este no es como otros ataques. Son demasiadas para nosotros.

''¡Miren, estrellas nuevas!'', grita Lulu.

Cinco luces atraviesan el cielo. Se dirigen hacia nosotras. Sigo su arco hasta que tocan el suelo. Las luces se separan y llegan a la pradera en un perfecto aterrizaje de cinco puntos. Muchas de las criaturas explotan con el impacto.

Cuando el polvo y la viscosidad se asientan, casi tengo que recoger mi quijada del suelo.

Son Ahri y su séquito. Miss Fortune, Syndra, Ezreal e incluso la chica callada de cabello color menta.

''¿Eres una Guardiana Estelar?'', grito. ''¿Todas son Guardianes Estelares?''. Nadie puede escucharme por la batalla. Eso y que todos están escuchando a Ahri.

''Hora de brillar, chicas'', dice. Podría alumbrar la pradera entera solo con su sonrisa. ''Tú también, Ezreal''.

Trabajan como una unidad eficiente y sincronizada. Miss Fortune levanta una brillante pistola blanca y dispara el primer tiro. Atraviesa a una criatura y perfora a la que está justo detrás. Es la primera vez que la veo sonreír y agradezco a mis estrellas de la suerte que no soy el objeto de su atención. Ahri y Ezreal son haces de luz, entran y salen de la pelea. Las criaturas no tienen la velocidad para seguirles el ritmo. Ahri suelta una risita y manda un beso a uno de los monstruos más grandes. Aún más descerebrado que antes, comienza a caminar lentamente hacia ella y los brillantes orbes con los que Ahri está jugando. Su risita se detiene en seco cuando lanza el orbe a la criatura y la destruye en un estallido de fluido oscuro.

Syndra aguarda, pero solo por un momento, antes de entrar a la batalla con tres orbes propios. Las sonrisas maniáticas de los orbes podrían compararse con las de Kuro y Shiro. En el centro, una chica con cabello color menta levanta un largo báculo en el aire para canalizar la Luz Estelar desde el cielo. Mientras la miro, siento que mi corazón se calma y puedo respirar mejor. El último orbe de Ahri atrapa a la última criatura con facilidad y la convierte en una lluvia de exoesqueleto y viscosidad bioluminiscente. Todo terminó tan rápido como la llegada del nuevo equipo.

Ahri frota las puntas de los dedos mientras junta sus orbes, nada contenta con los residuos de las criaturas. Syndra hace malabares con sus familiares púrpuras, mientras su arrogancia casual la eleva por encima del desastre.

''Solo una noche de trabajo, ¿no, Soraka?'', dice Ezreal, guiñándole el ojo a la chica callada. ''Gracias por la ayuda''.

Soraka mantiene una serena sonrisa mientras asiente con entusiasmo hacia Ez.

Satisfecho con toda la adrenalina, Ez sonríe en mi dirección, mientras su familiar alado regresa a su guante. Miss Fortune sopla una estela de humo de sus pistolas y los ignora a ambos.

El momento de tranquilidad se termina cuando el suelo se estremece nuevamente. Antes de que pueda contar hasta dos, la tierra se quiebra, y caigo al suelo. Me golpeo la cabeza contra un leño.

''Auch''. Intento ahuyentar el zumbido metálico en mis oídos. Dejo de moverme cuando observo que la pradera se tambalea, como si el tejido del espacio y tiempo estuviera fluctuando ante mis ojos. El brillo verde surge nuevamente, con más intensidad.

''¡Lulu! ¡Jinx!''. Busco a las chicas, pero lo único que veo es un descomunal caparazón de lo que parece ser un insecto espacial del tamaño de dos elefantes emergiendo de la fisura más grande del suelo.

Siento el suelo estremecerse y un haz de luz surge frente a mí. Un guante blanco se extiende y toma mi mano, mientras el suelo bajo mis pies comienza a ceder.

Es Ez.

''Te dije que nos volveríamos a ver''. El caos ahoga su voz. ''Esa basura interdimensional no explotará sola''. El mundo se está cayendo a pedazos y él sigue sonriendo. ''¿Estás lista, Luz Estelar?''.

Asiento. Tan lista como puedo estarlo. Me levanta y me lanza hacia el cielo, por encima del monstruo. Desde esta posición, puedo verlas a todas.

Janna y Soraka contienen a una nueva horda de pequeños demonios que salen de las fisuras más pequeñas. Ahri, Miss Fortune y Syndra comienzan a eliminar a los pequeños mientras buscan una mejor posición para enfrentarse al grande. Aterrizo cerca de Lulu, que está esquivando las muchas extremidades del monstruo, mientras Pix se encarga de criaturas más pequeñas. Parece que Jinx y Poppy están discutiendo en el borde del campo. Apenas las escucho sobre el calor de la batalla.

''¿Que quieres que haga qué?'', grita Jinx.

''El Cohete. ¡Lánzame sobre el Cohete!'', Poppy grita en respuesta.

''¡Poppy!''. Jinx queda boquiabierta. Después, una sonrisa surge en su rostro mientras se inclina y abraza entusiasmada a la chica de cabello azul a su lado. ''Creí que nunca lo pedirías''.

Un momento después, Poppy está sobre un misil, en camino a las fauces babosas de la criatura con martillo en mano. El martillo colisiona con un estruendo. La criatura cae de espaldas. Se acabó su tiempo. Levanto mi vara y canalizo Luz Estelar hacia la criatura. Los incisivos filosos de la criatura se cierran ávidamente en el aire. Ve a Lulu a sus pies y abre la boca.

Mi rayo de luz lo golpea y le atraviesa la cabeza. Un rocío de líquido tóxico empapa el campo. El monstruo chilla y comienza a caer.

Sus pesadas extremidades se agitan en sus últimos estertores. Justo en donde se encuentra Lulu. Miro a mi alrededor. No hay nadie más cerca. Me zambullo y quito a Lulu del camino. Pedazos negros del monstruo caen sobre mí.

Después, todo se oscurece.

Lo primero que escucho es la tela agitándose con suavidad. Y unos pájaros piando. Mis dedos están apoyados en una delgada sábana. Abro los ojos. La luz del sol me deslumbra a través de los cuatro pequeños agujeros que hay en el techo. Estoy en mi tienda.

''Agh... Qué...''. Las palabras quedan atrapadas en la sequedad de mi boca. Intento incorporarme más, pero lo pienso mejor cuando el techo comienza a dar vueltas. ''¿Estoy...?''.

''Viva'', responde una voz demasiado serena.

La tela del saco de dormir se estira cuando alguien cambia de posición. Intento ver de reojo, a través del mareo. Ahri coloca su perfecto cabello color durazno detrás de su oreja.

''Anoche te arriesgaste bastante'', dice.

Los acontecimientos de la noche comienzan a volver en una especie de película incoherente. Corriendo en el bosque. El campo. Las criaturas. Lulu. Después, todo derrumbándose a mi alrededor. No fue solo un mal sueño.

Me levanto, solo para arrepentirme por completo del movimiento repentino cuando mi cerebro se percata y colisiona dentro de mi cabeza.

''¿Lulu? ¿Está...?''. Hago un gesto de dolor. Me froto la frente, para intentar deshacerme del dolor de cabeza.

''Todos están bien. Los envié por el desayuno'', me contesta. ''Me dijeron que habrá un martillo esperándome si no le aviso a la regordeta azul que te despertaste''.

Ahri toma una cantimplora a su lado. Me la entrega.

La observo mientras tomo un sorbo de agua fría. A esta distancia puedo ver que nuestras edades son similares. Pero ella tiene algo. Más experiencia. Más seguridad. Ha visto más de lo que el universo puede arrojarnos. Es la líder que estamos destinadas a tener. Lo sé.

''Quería decirte que tomaste la decisión correcta'', me dice Ahri. ''Cuando te arriesgaste e interviniste de esa manera''.

''No fue nada'', le contesto, rechazando el cumplido. ''Cualquiera de nosotras lo hubiera hecho. Es lo que hacen las Guardianas Estelares. Somos hermanas''.

Ahri ríe con suavidad, pero un toque de oscuridad cubre su rostro. Después de un momento desaparece y la máscara de perfección está otra vez en su lugar.

''No somos hermanas'', dice en voz baja, con un dejo de arrepentimiento. ''Solo somos extrañas con recuerdos''.

Se pone de pie.

''Sellamos el punto de incursión. Mi equipo regresará a la ciudad esta mañana. Nos haremos cargo de cualquier cosa que suceda de ahora en adelante. Tú y las chicas pueden quedarse aquí hasta que se recuperen. Disfruten del sol de verano. Después de eso, no se metan''.

''Espera, ¿no serás nuestra líder?'', pregunto, confundida. La cabeza me está matando. ''O sea, ¿a todas? Con un equipo el doble de grande, somos doblemente fuertes. Anoche hicimos un gran trabajo juntas''.

''Casi mueres anoche'', dice Ahri.

Yo ya no estoy escuchando. ''Juntas, no hay nada que no podamos enfrentar''.

''No, Lux'', dice con determinación. ''Juntas, tenemos mucho más que perder''.

Y así como si nada, me vuelve a desestimar. Ahri se da vuelta para marcharse.

''Las Guardianas Estelares son un equipo'', le digo. Me trago el nudo en mi garganta. No voy a rogar, pero puedo intentar hacer que entre en razón. ''Es nuestro destino''.

Ahri se detiene. Me mira con detenimiento. La tienda está abierta, el brillo del sol divide su rostro en luz y oscuridad. ''¿Destino?'', pregunta, un dejo de amargura penetra su voz. ''Esa es una palabra horrible''.

La tienda se cierra tras ella. La frustración hace que me arda el rostro. Ella es la líder de las Guardianas Estelares. ¿Por qué no quiere ser la nuestra? ¿Por qué me deja sola? Me quedo mirando el techo de la tienda. Los cuatro agujeros de luz bailan sobre mí.

No estoy sola. Jinx, Poppy, Lulu y Janna están ahí afuera. Necesitan a alguien. No puedo abandonarlas si soy todo lo que tienen.

Me pongo de pie un poco tambaleante y me dirijo hacia la luz del exterior. No tengo tiempo para esperar a que el mundo deje de girar.

Jinx tenía razón.

El verano no durará para siempre.

Fin de esta lectura

Sus vidas tienen su propia historia

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Las publicaciones originales

Fuentes y lecturas relacionadas

Historia completa por Ariel Lawrence. Publicado 2017-09-06. La fecha de publicación no es una fecha en el mundo. Las ilustraciones conservan sus propios subtítulos y fuentes.

  1. Lluvia de estrellas · Ariel Lawrence ↗

Publicación oficial

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