Pinturas enmarcadas en el claroscuro — ilustración oficial de Riot

Una historia de Runaterra

Pinturas enmarcadas en el claroscuro

Por Isa Mari De Leon

5 min de lectura Relato

Ilustración · Riot Games

Pinturas enmarcadas en el claroscuro · ilustración de la publicación original · Riot Games

Por Isa Mari De Leon · Historia completa

Pinturas enmarcadas en el claroscuro

Las visiones se arremolinan.

Mi mente no tendrá piedad esta noche.

Me encuentro en un claro, pero estoy rodeado de lo imposible. La hierba se funde. Las rocas se corrompen en semblantes horribles. Las hojas se escurren de las ramas, se derriten en pequeños charcos.

La Luna es un ojo cegado.

Pincel en una mano, mi paleta se materializa en la otra.

Los recuerdos vuelven.

Pinto, vuelvo a vivir...

Las llamas consumen a un hombre frente a mí.

Su armería se pinta de un fuego abrasador, llamas del color del amanecer nos rodean. Las llamas palpitan con el dolor de cada herida que sus armas alguna vez infligieron. Aquel fuego subía por las paredes, pero no las consumía. Tampoco soltaba cenizas ni humo, y se extendía solo hasta donde yo se lo permitía.

Y aun así, era más intenso, más feroz que cualquier fuego real.

El hombre se retorció. El fuego chamuscaba sus sentidos. Extendió la mano hacia un exhibidor con cuchillos dentados: acero noxiano decorado por manos de Kashuri.

Kashuri... Todavía lejos, cada vez más lejos de Koyehn.

Esas cuchillas no podían sino mutilar y asesinar. Él causó ese sufrimiento... merecía sufrir.

Obtuve respuestas cuando pinté las llamas de su forja a su alrededor. Para quién trabajaba, hacía cuánto tiempo, por qué. Podía escuchar su furia detrás de cada jadeo. Pero mi pintura se estrellaba contra sus ojos, cada gota de ira era reflejada de vuelta.

Me ofreció todo para que me detuviera. Dinero. Armas. Me prometió incluso venganza por sus propias manos. Pero en aquel momento nada más existía para mí, nada más que él y yo. La carga de mis visiones se volvía suya. El fuego se volcaba de mi imaginación a la de él, y eso traía alivio a mi mente.

Pero no dejé que mi arte lo destruyera. Ahora habríamos los dos de vivir en el mismo infierno, pero mientras él se ahoga en recuerdos, yo sobrevivo.

La marea me aleja. Pinto, vuelvo a vivir...

Una mujer me transportaba por aguas turbulentas.

Nos envuelve una brisa dorada... motas de luz... algunas luciérnagas...

Estábamos sentados uno frente al otro. La marea amontona el sargazo sobre los remos. Nenúfares brotaban del manantial de mi mente como una ofrenda; les di forma. El sargazo inmediatamente se abalanzó sobre las flores de pintura, las deshizo una por una.

Las manos de la mujer encontraron su ritmo. ''El río no siempre fue así'', dijo. La habían obligado a transportar merodeadores, comerciantes de armas, asesinos; todos con sombrías intenciones que contaminaban el canal, lo volvían sucio y lúgubre.

Se adivinaba en su voz un remordimiento con raíces en su corazón.

Escuché. Tomé colores de mi paleta, creé nueva vida al ritmo de los remos... Lirios y carpas de tonos morados como la ciruela y naranjas como el atardecer. Inspiración, una invitación a que buscar recuerdos más bondadosos debajo de todas esas capas de dolor. Su carga se volvía la mía.

Las aguas acunaron a los nenúfares que quedaban, el sargazo desaparecía. El ceño de la mujer se relajó. En algún lugar de nuestras mentes, los pájaros cantaban.

Con nuestros pensamientos y manos en calma, llegamos a costas más seguras.

Lo que vive en mi mente tiene luz, podría pintar siempre de esa manera. Pero... la luz siempre ha de proyectar una sombra. Pinto, vuelvo a vivir...

Hwei · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

En un estudio en Koyehn, un artista está de pie a mi lado.

Nos rodeaba una oscuridad negra como la tinta, solo interrumpida por la luz de las velas. Por una ventana abierta se vislumbra el océano; una garganta violácea, sus fauces de espuma se tragan a sí mismas, una y otra vez. El Templo de Koyehn se alza una última noche.

''Todo tiene su final'', dijo Jhin.

Su mirada sobre una vela que se consumía. Observé la marea.

''Espero que hayas disfrutado de tu tiempo aquí'', le dije.

Pero permaneció quieto, como muerto. ''¿Qué siente una ola por la roca sobre la que rompe?''.

Todo, pensé. La naturaleza es emocional, caprichosa y armoniosa.

''Nada'', respondí encogiéndome de hombros. ''Seguro que sientes más que 'nada' por Koyehn...''.

''Este lugar me mostró todo lo que deseaba ver'', replicó Jhin, ''todo excepto una última pieza...''.

Se giró hacia mí, nos miramos fijamente. ''¿Cuál?''.

''Tu pintura, Hwei, la verdad en ella. Reconozco las interpretaciones artificiales... me has estado ocultando algo. Me gustaría saber qué''.

Mis ojos delataron mi sorpresa. No podría decir de qué color eran en ese momento. Temía por aquello que Jhin podía ver arremolinándose en ellos.

''¿Qué quieres decir?'', dije. ''Soy transparente''.

Un ojo se abre en mi lienzo y busca algo dentro de Jhin: un poco de envidia, resentimiento, pasión, tristeza... Algo que justificase sus palabras...

Cuando lo vuelva a ver, lo saludaré como antes. Comeremos juntos. Le observaré bajo una nueva luz. Le preguntaré: ''¿Por qué Koyehn? ¿Por qué yo?''. Y pintaré lo que sé sobre él, les regresaré la vida a los que asesinó, les devolveré el color a los rostros agonizantes... Nos rodearé de una oscuridad tan brillante que se volverá enceguecedora, y tan enceguecedora que será liberadora.

El arte me salva, me destruye. A veces creo que ya estoy perdido...

''No'', retrucó Jhin. ''No lo estás''.

Recuerdo cómo me convenció de revelar mi arte. Pero mis pinturas son aún brazos que contienen a mi antiguo yo. Ojos asesinos. Bocas que gritan. Y, al mismo tiempo, los brazos empujan, los ojos contemplan, las bocas provocan.

En el pasado y en el presente, levanto el pincel...

Terminé las pinturas de esta noche.

A mi alrededor, negro y oro... la tierra se fractura, y de entre sus grietas surge luz, aves cantan en jaulas doradas, un ojo infinito mira, inyectado de sangre.

La Luna es testigo. Borra todo en su luz... Koyehn... Jhin... Pero yo permanezco solo... solo conmigo.

La visión estalla. En su lugar, el bosque, solo el bosque, unido solo por y para sí.

Lágrimas corren por mi cara. Mi paleta se desvanece.

Despierto, sueño con mi próxima obra.

Fin de esta lectura

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Fuentes y lecturas relacionadas

Historia completa por Isa Mari De Leon. Publicado 2023-11-06. La fecha de publicación no es una fecha en el mundo. Las ilustraciones conservan sus propios subtítulos y fuentes.

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  2. Hwei ↗

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