Todos, en todas partes — ilustración oficial de Riot

Una historia de Runaterra

Todos, en todas partes

Por L J Goulding

5 min de lectura Relato

Ilustración · Riot Games

Todos, en todas partes · ilustración de la publicación original · Riot Games

Por L J Goulding · Historia completa

Todos, en todas partes

Para mi sorpresa, el general jamás dio ni un solo quejido por el dolor.

Los apotecarios y sanadores aún temen que pierda el brazo. Ningún mortal sobrevive al Hielo Puro, pero Darius ha soportado este sufrimiento inimaginable; lo único que hace es apretar los dientes y gritar un torrente de creativos insultos a todos en el campamento. Está doblado sobre un catre forrado de piel de animal cerca del fogón; las gotas de sudor por la fiebre cubren su cuerpo.

Es curioso que los sacerdotes freljordianos hayan ofrecido tan poca asistencia. Solo parecían interesados en vigilar al batallón como cuando nos adentramos en las tierras norteñas (como "invitados de la Guardia de Hielo") hace muchos meses. Aunque las marcas en sus armadura delatan que son guerreros y no embajadores, nos aconsejaron sobre qué rutas eran seguras y qué costumbres de las tribus de troles podíamos explotar durante la campaña. Justo ahora, los tres sacerdotes están arrinconados hablando en susurros. De vez en cuando echan alguna mirada furtiva hacia el general y a quienes lo atienden.

El mayor de los Sacerdotes, un hombre de cabellos grises llamado Hjolfr, se gira para mirarme con su único ojo.

Ve lo que los demás ven, lo que cualquiera vería: un humilde escudero, sencillo y ordinario.

Vacila por un momento, como si estuviera tratando de discernir algo a través de una neblina gélida. Sus dedos tamborilean sobre el mango del hacha que cuelga de su cintura. A algunas de mis hermanas podría costarles mantener el engaño ante esa mirada escudriñadora, pero para mí es tan simple como respirar.

Proyecto el pensamiento, hábil y sutilmente.

No hay nada raro.

Hjolfr entrecierra el ojo. Luego regresa con sus compañeros y retoma su debate confidencial.

Fingiendo que voy a rellenar el vaso de agua del general, me levanto y me dirijo a la salida de la tienda. Me desharé de esta apariencia y, cuando levantemos el campamento, fabricaré otra.

Nadie notará la ausencia de este joven escudero ni recordará su nombre. Pocos siquiera recordarán que alguna vez estuvo aquí.




El señor Vladimir no es de los que andan bajo la luz matutina, al menos no sin una buena razón. A juzgar por sus mejillas rosadas, debió haber pasado la noche de incógnito en un lujoso salón de la aristocracia, donde seguro el anfitrión era el bufón Edvin Cortain o uno de los Noradi.

Con su capucha puesta, cruza el mercado, atento a las torres ubicadas en el centro del Bastión Inmortal.

Ah. Ah, no. ¿Acaso trata de ser sigiloso? Qué adorable.

Retrato de LeBlanc · ilustración del personaje; no representa esta escenaPublicado en Universo de Riot

Sin embargo, no cometeré el mismo error que muchas de mis hermanas. No subestimaré a un hemomante... ni a sus habilidades. Mantengo una buena distancia entre nosotros y, cada vez que mira hacia atrás, apunto mi rostro robado a los precios del mercader más cercano.

¿Adónde vas, Vlad?

¿Y por quién, me pregunto, mantienes tanta "discreción"...?




Las campanas resuenan por todo Fae'lor.

La ocupación de Jonia llegó a su fin, por orden del nuevo Gran General. Noxus se retira.

¡Maldigo el nombre de Jericho Swain! Deberíamos haberlo matado cuando tuvimos la oportunidad, pero mis hermanas consideraron que ya no era una amenaza para nuestros planes...

Las maldigo a ellas también.

Corro por las almenas de la fortaleza hacia el castillo frente al océano mientras me hago pasar por un ayudante canoso con el uniforme mal acomodado.

Atravieso las puertas. Saludo secamente a tres oficiales navales que vienen en dirección opuesta, sosteniendo una pila de mapas que bien podrían usarse para una guerra. Reconozco a uno de ellos: la capitana del Emberdrake, pero no me presta atención.

Me escabullo y tomo su apariencia. Para los hombres que embalan desesperados los archivos del Alto Mando, tan solo soy la capitana que regresó para realizar una tarea que acaba de recordar. Ante la amenaza expresa de una flagelación pública, uno de ellos se dispone a abrir las puertas pesadas que llevan a las cámaras subterráneas.

Abajo. A la izquierda.

Hacia el Dael'eh Ahira, el Estanque de las Ilusiones de Fae'lor.

Con esta apresurada retirada de las fuerzas noxianas de las Tierras Originarias, esta puede ser mi última oportunidad de...

LeBlanc · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

No importa. En la oscuridad del túnel, otra de mis hermanas se encuentra sobre el cuerpo de un centinela, quien tiene una daga entre sus hombros. Levanto la mano y dibujo en el aire un sello arcano, que ella responde con la seña adecuada, indicando nuestro origen.

Satisfecha, regreso a la superficie, donde me espera la litera del buque de guerra.




La serenidad de los jardines del reino es reconocida por todos en Demacia. Todo lo que ocurre afuera de sus muros altos pareciera suceder a miles de kilómetros, porque nada interrumpe jamás el suave mecer de los árboles ni el dulce canto matutino de los pájaros.

Arrodillada sobre un almohadón sucio, hundo la pala de jardinería entre los arbustos de rosas, actuando como un jardinero, mientras miro al senescal pasear por el camino de grava, con sus manos detrás de la espalda.

Mi presencia no es extraña para nadie. ¿Por qué lo sería? Es impensable que un intruso lograra adentrarse hasta esta parte del palacio sin ser descubierto, y mucho menos ante la presencia del gran senescal. Es un animal de costumbres: se levanta una hora antes del amanecer, que también marca el comienzo de sus tareas diarias. Me pregunto si mira hacia el este para ver el amanecer o por nostalgia a su hogar.

Me sonríe al pasar, asiente gentilmente con la cabeza. Cualquiera de mis hermanas quedaría desarmada frente a la calidez genuina que le demuestra a un viejo sirviente anónimo, pero yo tengo una voluntad más fuerte.

Entonces se detiene de forma bastante abrupta debajo de las ramas resplandecientes de un abedul cercano y se encorva para arrancar algo de la tierra.

Una semilla. Una simple semilla.

La inspecciona por un largo rato antes de meterla en su bolsillo y seguir su camino.




Los muros de la cámara están cubiertos de glifos, que se funden y se mezclan entre sí. Aquí, en el corazón de mi falso imperio, determinaré el camino a seguir.

Mis hermanas pueden infiltrarse en todos los países y reinos del mundo, esparciendo incontables estrategias y maquinaciones de un momento a otro. Cada una de ellas cree que es la verdadera LeBlanc.

Supongo que debería preguntarme a mí misma, ¿qué es lo que creo yo?

No importa. Soy omnipresente.

Soy todos.

Fin de esta lectura

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Las publicaciones originales

Fuentes y lecturas relacionadas

Historia completa de LJ Goulding. Publicado 2025-03-05. La fecha de publicación no es una fecha en el mundo. Las ilustraciones conservan sus propias leyendas y fuentes.

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  2. Retrato de LeBlanc ↗

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