La cuchilla milenaria — ilustración oficial de Riot

Una historia de Runaterra

La cuchilla milenaria

Por Michael McCarthy

6 min de lectura Relato

Ilustración · Riot Games

La cuchilla milenaria · ilustración de la publicación original · Riot Games

Por Michael McCarthy · Historia completa

La cuchilla milenaria

Kayn, parado con seguridad a la sombra de la Noxtoraa y rodeado de soldados muertos, sonrió frente a la ironía. Aquellos arcos de piedra oscura fueron erigidos para honrar la triunfal fuerza de Noxus, para infundir miedo y para demandar lealtad de todo aquel que los cruzara. Pero ahora eran una lápida, un monumento a la falsa fuerza y la arrogancia, así como un símbolo de los guerreros caídos traicionados por su propio miedo.

Kayn disfrutaba el miedo. Contaba con él. Era un arma y, así como sus hermanos en la Orden de la Sombra habían dominado las katanas y los shuriken, Kayn había dominado el miedo.

Pero al sentir el suelo noxiano debajo de sus pies por primera vez en años, parado entre los soldados enemigos asesinados que pronto pasarían al olvido, lo invadió la desazón. Impregnaba el aire como la pesadumbre antes de una tormenta, rogando ser liberada.

Nakuri, su compañero aprendiz de la orden, cambió la forma en la que empuñaba su espada y se preparó para una pelea más personal. Kayn tenía que darle un pequeño reconocimiento: casi lograba ocultar el temblor de su voz. ''¿Qué va a ser, hermano?''.

Kayn no respondió. Sus brazos permanecían inmóviles a sus costados. Sabía que él controlaba la situación. Aun así, percibió una sensación intermitente de déjà vu, como algo salido de un sueño. Llegó como un destello y después se esfumó.

Una voz se elevó desde el espacio vacío entre ellos, una voz sombría y llena de odio que resonaba con los aullidos de dolor de mil campos de batalla, retando a ambos a accionar.

''¿Quién demostrará ser digno?''.


Zed había convocado a su mejor estudiante.

Los espías de la orden habían confirmado los desalentadores rumores. Los tan odiados noxianos habían descubierto una antigua guadaña de origen darkin, tan poderosa como cualquier otra magia en Jonia. Un solo ojo de odio carmesí mira desde la base de su hoja, tentando a los hombres más poderosos a blandirla en batalla. Evidentemente, ninguno había demostrado ser digno. Todos aquellos que la tocaban eran consumidos rápida y dolorosamente por su maldad, por lo que había sido envuelta en cota de malla y arpillera, y resguardada por una caravana de custodia en su camino al Bastión Inmortal en Valoran.

Shieda Kayn sabía lo que se le pediría. Su prueba final.

Había llegado a los márgenes de la ciudad costera de Vindor antes de siquiera considerar el significado de la travesía. Llevar la pelea al enemigo en su propio territorio era osado. Pero Kayn también lo era. No había otro que pudiera igualar sus talentos, ninguno a quien Zed confiara el destino de Jonia, por lo tanto no había duda: Kayn estaba destinado a la grandeza.

Tendió su trampa poco antes del atardecer. La caravana que se aproximaba apenas podía verse a la distancia, las pisadas levantaban polvaredas por el cielo anaranjado. Había tiempo suficiente para deshacerse de los tres guardias en la Noxtoraa.

Se movió en silencio a través de la larga sombra de los arcos mientras el primer guardia patrullaba. Kayn invocó su magia sombría y entró por el muro de piedra oscura como si fuera un pasaje abierto solo para él. Podía ver la silueta de los guardias, que agarraban firmemente sus picas.

Embistió desde el edificio envuelto en sombra y arrebató la vida del segundo guardia con sus manos desnudas. Antes de que el tercero pudiera reaccionar, Kayn se disolvió en zarcillos de oscuridad pura y salió disparado por el camino empedrado para reaparecer frente a su víctima. En un destello, torció la cabeza del hombre y le rompió el cuello como si nada.

Kayn · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

El primer guardia escuchó los cuerpos caer, inertes y flácidos, y volteó hacia Kayn.

El asesino sonrió, tomándose su tiempo para saborear el momento. ''Paraliza, ¿verdad?'', siseó, escurriéndose hacia la sombra de la Noxtoraa una vez más. ''El miedo...''.

Se elevó desde la temblorosa sombra del soldado.

''Este es el momento en el que corres, noxiano. Diles a los demás de lo que fuiste testigo aquí''.

El soldado soltó su pica y corrió velozmente hacia la seguridad de Vindor. No llegó muy lejos.

Ataviado en túnicas tan oscuras como las de Kayn, Naruki saltó por detrás de la Noxtoraa y hundió su katana en el estómago del soldado que huía. El otro aprendiz cruzó su mirada con la de Kayn. ''¿Dónde está la fuerza de Noxus de la que tanto presumen? Qué desilusión...''.

''Sabía que eras impetuoso, hermano'', soltó Kayn. ''¿Pero hacer esto? ¿Seguirme hasta acá, esperando compartir mi gloria?''.

No hubo tiempo para continuar con la exhortación. Podían escuchar la caravana de soldados aproximándose.

''Fuera de aquí, Naruki. Me encargaré de ti después. Si es que sobrevives''.


Las largas sombras del crepúsculo escondieron los cuerpos hasta que los soldados estuvieron casi debajo del gran arco.

''¡Aguarden!'', gritó el primer soldado, desenvainando su espada. ''¡Dispérsense! ¡Ahora!''.

La confusión se instaló entre los demás mientras descendían de sus caballos y, por vez primera, Kayn observó su cargamento. Era justo como Zed lo había descrito. Envuelta en cota de malla y arpillera, atada a la parte trasera de un robusto corcel vindoriano.

La paciencia era una virtud que Naruki no poseía y se abalanzó sin pensarlo contra el soldado más cercano. Kayn siempre seleccionaba a sus blancos minuciosamente, por lo que golpeó con precisión al jinete que encabezaba la vanguardia, derribándolo con su propia espada.

Zed · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

Giró de nuevo hacia el vindoriano, pero la guadaña no estaba ahí.

No... Había llegado demasiado lejos para fracasar.

''¡Kayn!''. Naruki gritó mientras eliminaba a un soldado tras otro. ''¡Detrás de ti!''.

Un noxiano desesperado había liberado el arma; el ojo carmesí brillaba con una rabia inhumana. Los ojos del soldado se agrandaron al tiempo que blandía el arma contra sus propios compañeros. Claramente, no tenía el control y trataba en vano de soltar la guadaña.

Los rumores eran ciertos.

Conjurando de nuevo su magia sombría, Kayn se metió dentro de la carne del noxiano, que se retorcía bajo el poder darkin. Durante el más breve de los momentos, pudo ver a través de los ojos del ser eterno sellado en la guadaña, y observó milenios de dolor y sufrimiento infligidos, gritos y lamentos. Esta cosa era la muerte renacida una y otra vez. Era la maldad más pura y tenía que ser detenida.

Kayn emergió de lo que quedaba del noxiano, la carne del soldado se había transformado en una rígida coraza de escamas y se quebró en esquirlas negras y polvo asfixiante. Lo único que quedó fue la guadaña, su ojo ahora cerrado. Kayn fue a buscarla mientras Naruki despachaba al último de sus enemigos.

''¡Hermano, detente!'', gritó el aprendiz mientras la sangre se deslizaba por su katana. ''¿Qué estás haciendo? ¡Tú viste lo que puede hacer! ¡Debe ser destruida!''.

Kayn lo enfrentó. ''No. Es mía''.

Ambos se acercaron, sin ninguna intención de retroceder. Más allá de los límites de la ciudad, las campanas de alarma comenzaron a repicar. El momento pareció prolongarse una eternidad.

Naruki cambió la forma en la que empuñaba su espada. ''¿Qué va a ser, hermano?''.

Luego, la guadaña le habló a Kayn. Parecía que resonaba únicamente en su mente y, sin embargo, los ojos del otro aprendiz demostraban que él la había oído también.

''¿Quién demostrará ser digno?''.

Kayn conjuró una mano hecha de oscuridad que tomó el arma, la levantó hacia la noche y se la entregó. Se sentía parte de él. Como si siempre hubiera sido parte de él. Como si hubiera nacido para blandirla. La balanceó con un ademán ostentoso y apuntó la cuchilla hacia la garganta de Naruki.

''Haz lo que debes hacer''.

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Fuentes y lecturas relacionadas

Historia completa por Michael McCarthy. Publicado 2017-07-12. La fecha de publicación no es una fecha en el mundo. Las ilustraciones conservan sus propios subtítulos y fuentes.

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  2. Kayn ↗
  3. Zed ↗

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