Mensaje en el filo de la daga — ilustración oficial de Riot

Una historia de Runaterra

Mensaje en el filo de la daga

Por Michael Yichao

7 min de lectura Relato

Ilustración · Riot Games

Mensaje en el filo de la daga · ilustración de la publicación original · Riot Games

Por Michael Yichao · Historia completa

Mensaje en el filo de la daga

Pisadas resonantes. Fríos pisos de piedra.

Un grito proveniente de atrás. Alguien me vio. Las puertas pasan rápidamente mientras me apresuro por el ancho corredor. Hay un arco de piedra más adelante, esa es mi salida del cuartel. De pronto se bloquea cuando una patrulla entera derrapa en la escena. Esto no está bien.

Giro y corro por donde venía. Más soldados corren hacia mí. Me pican las puntas de los dedos, pero son demasiados. Salto por una puerta, la cierro de golpe y dejo caer la barra de madera que la atraviesa.

Las cuchillas de un asesino solo son una de sus armas, su voz resuena en mi cabeza, cimentada ahí por los años de entrenamiento. Conoce tu objetivo. Conoce el terreno de muerte. Cualquier cosa puede ser una herramienta para garantizar el asesinato.

Corro a través de la habitación. Es una sala de trofeos bien reforzada, con una puerta lateral que conduce a un corredor trasero. Detrás de mí, las armaduras golpean el roble. Las bisagras de hierro y la construcción sólida deberían darme el tiempo suficiente para...

Mi pensamiento se ve interrumpido por el sonido de la madera quebrándose, mientras una inmensa hacha inmensa aparece a través del marco. Al frente, la otra puerta se abre y entran más soldados.

Son demasiados y muy bien preparados. Sabían que yo vendría.

Estos soldados portan los colores noxianos, pero lucen el sello de una casa en abierta rebelión contra la Trifarix. Están tan seguros de su fuerza que pasan el tiempo pintando en vez de prepararse. Qué ternura.

Saco mis cuchillas.

Los que están al frente ralentizan su avance, distribuyéndose por el espacio con las armas listas. Detrás, los que se agolpan a través de la puerta rota hacen lo mismo. Forman un círculo siguiendo una alineación entrenada. Seis al frente. Siete atrás. No va a ser fácil.

Es más divertido cuando es un desafío.

Su voz interfiere de nuevo. Piensa rápido. Muévete más rápido. Planea antes de atacar, luego hazlo siguiendo tu instinto.

Dejo que una cuchilla vuele. Rebota contra el candelabro que cuelga arriba, rompiendo la cadena y estrellándolo contra los soldados que están detrás de mí. Dos cuerpos golpean el suelo mientras las velas rebotan y chisporrotean, proyectando sombras salvajes e iluminando ojos traicionados por el reflejo. Giro hacia el hombre distraído más cercano y deslizo mi daga por su costado. Gorgotea mientras sus pulmones se llenan de sangre.

Retiro mi cuchilla de su cuerpo con un chapoteo satisfactorio y la lanzo hacia el segundo candelabro. También se estrella contra el piso: las últimas fuentes de iluminación parpadean. Al mismo tiempo, esquivo el golpe de un soldado a la carga, dejando que su impulso lo lleve a chocar contra los dos hombres que se acercaban a mí por detrás.

Gritos de alarma y confusión resuenan en la mampostería mientras luchan en la oscuridad, repentinamente vacilantes, sin saber si las siluetas que ven son de amigos o de enemigos.

Yo no tengo ese problema.

Adáptate a aquello a lo que los otros no pueden. Confunde su intuición y su instinto los traicionará.

Corro hacia delante, agachada, levantando mi primera cuchilla del sitio en el que cayó. Encuentra una garganta, luego un ojo, después un riñón, antes de que un grito detenga el resto de los aullidos.

''¡Estúpidos! ¡Ella está allá!''.

Cierro los ojos mientras los soldados restantes tropiezan hacia mí. Siento dónde está mi segunda cuchilla, me concentro, y salto.

Gritan confundidos mientras desaparezco de su vista. Aterrizo y me agacho detrás de ellos arrancando mi daga y girando, cortándoles los tendones de los tobillos. Mi recompensa son los chillidos de dolor y de sorpresa al tiempo que caen tres más. Nunca pasa de moda.

Invierto el agarre de mis dagas y salto, clavándolas desde arriba en los hombros del hombre que gritó, y luego lo pateo con una vuelta hacia atrás. Cae al suelo mientras arrojo ambas cuchillas a los rostros de otros dos.

La empuñadura de una lanza golpea mi cabeza. Retrocedo, un poco mareada. Con un ademán, el soldado que me tomó desprevenida le da la vuelta a la lanza y busca clavarla en mi corazón. Salto de nuevo, aparezco en el aire, mi mano alrededor de una de las cuchillas, y la remuevo violentamente del rostro en el que la dejé.

Apenas giro mi ataque hacia un bloqueo, cuando un hacha se blande hacia mis costillas, el sonido del metal repiquetea en mis oídos mientras caigo hacia atrás. El gigantesco hombre que empuña el arma la levanta de nuevo y yo salto una vez más hacia mi cuchilla restante. La saco justo al tiempo que otro soldado blande un lucero del alba hacia mí, que impacta y atraviesa el rostro de su compañero. Las puntas del arma raspan mi brazo y le sacan sangre.

Giro hacia atrás y me reacomodo en cuclillas. Quedan cuatro hombres regados frente a mí. Varios más están heridos, pero siguen vivos. Todos ellos me miran de reojo en la oscuridad. Es claro que ahora ya saben cómo rastrear mis dagas tan bien como yo.

Nunca aceptes una pelea limpia. Un asesino acorralado es un asesino muerto. Mis ojos se mueven rápidamente entre las salidas.

En ese momento, ella entra en la habitación.

Katarina · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

A través de la puerta lateral. Con un guardia personal a cada lado, ambos con una ballesta. En una mano sostiene una antorcha y una espada en la otra. Una sonrisita arrogante juguetea en sus labios. Incluso en la oscuridad, rezuma confianza y encanto. Todos los ojos se posan inmediatamente sobre ella.

Mi objetivo.

''Bueno, esta es toda una decepción'', dice mientras arrastra las palabras. ''Si todo lo que la Trifarix tiene para atacarme es una asesina caída en desgracia, entonces deben estar desesperados''.

Su escarnio es interrumpido por el sonido de pisadas fuera de la habitación. Se aproximan refuerzos. Es evidente que subestimó el número necesario para atraparme.

Pero si muero, eso no me servirá de consuelo.

Si te ven, desaparece. Nunca ataques de frente a tu objetivo. Nunca mates en la presencia de testigos.

Sonrío y la miro a los ojos. ''Adiós, comandante''.

Lanzo mi cuchilla hacia arriba. Las flechas de las ballestas vuelan hacia ella prediciendo mi salto. Los cuatro soldados restantes se lanzan a la carga.

Parece que el tiempo se detiene mientras la cuchilla gira.

Una rotación. Dos.

Lanzo la otra daga a través de los soldados en dirección a mi objetivo. Uno de los guardias se mueve para quedar enfrente de ella; la daga se clava rápidamente en su coraza.

Tres, cuatro.

Salto hacia mi daga, mi impulso empuja la punta a través de la armadura del hombre, hasta llegar a la carne. Veo sus ojos tornarse blancos, una mezcla de conmoción, dolor y miedo. Escucho a los otros gritar y girar detrás de mí. Increíblemente rápido, pero no lo suficiente.

Cinco, seis.

La comandante se tambalea hacia atrás y levanta su espada. La sorpresa atenuó su reacción. Libero mi daga y embisto hacia delante. Mi mano libre toma su cabello, mi filo su garganta.

Siete rotaciones. Tank.

Otra flecha de ballesta atraviesa el sitio en el que estaba hace tan solo un momento, pero yo ya no estoy ahí. Perfora el pecho del objetivo mientras aterrizo hacia mi cuchilla que cae y se clava en el suelo. En una mano sostengo una daga sangrienta. En la otra... la cabeza cercenada de mi objetivo, su rostro congelado en un gesto de sorpresa.

Su cuerpo se desploma. La sangre corre por todo el suelo de piedra. Sus soldados se detienen, incrédulos y horrorizados.

Lanzo la cabeza a sus pies.

''El Gran General Swain envía sus saludos''.

Más soldados llegan a la puerta. Disfruto de sus jadeos y gritos furiosos.

Nunca ataques de frente a tu objetivo. Nunca mates en la presencia de testigos. La voz se repite en mi cabeza. De alguna manera, parece estar más silenciosa que antes. Me río con fuerza.

Ya no soy tu asesina, padre. Superé tus reglas tímidas e insignificantes.

Limpio la sangre de mis cuchillas y miro hacia abajo a los soldados que están frente a mí. El miedo es un arma tan poderosa como cualquier daga. Que vean. Que corran los rumores. Soy más que un simple instrumento de muerte.

Soy la voluntad verdadera de Noxus.

Frente a mí, un soldado grita y arremete. No puedo evitar sonreír mientras vuelvo a alzar mis cuchillas.

No es que me importe matarlo.

Fin de esta lectura

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Fuentes y lecturas relacionadas

Historia completa por Michael Yichao. Publicado 2019-02-05. La fecha de publicación no es una fecha en el mundo. Las ilustraciones conservan sus propios subtítulos y fuentes.

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  2. Katarina ↗

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