Riot Games · Historia completa
Cántico de las hermanas aladas
I - Obertura
Una era de runas, tiempos de guerra.
La furia de magos desencadenada.
Ciudades en llamas, continentes divididos.
Runaterra destrozada, sus costuras se desintegran.
La cima del Monte Targón se estremeció.
Ojos celestiales vieron su perdición,
y lloraron por lo que había sido de los mortales.
Todas las almas clamaron justicia,
cada corazón una contienda de armas.
II - La llegada de las gemelas
Nacidas bajo la bóveda celestial,
una en Luz, otra en Sombra.
Kayle y Morgana,
hermanas predestinadas, una unión triunfal.
A las tierras justas demacianas llegaron.
Una tierra intacta, un reino por nacer.
Aunque la magia se extendió por el mundo,
no penetró sus bordes boscosos.
Un refugio en medio de la enfurecida tormenta.
III - Lecciones ignoradas
El mundo resistió y la oscuridad se retiró,
pero los corazones mortales sanan lentamente.
Y las verdades obtenidas con sangre y dolor,
se esfumaron con el retorno de la avaricia y la amargura.
La ley y la justicia fueron ignoradas.
Puesto que la perdición de los mortales es olvidar,
las heridas de guerra, las cicatrices de odio.
Un abismo nocturno bostezó nuevamente.
Hasta que la luz inundó por completo el mundo.
IV - Las protectoras aladas
Una espada en llamas nació en el corazón del relámpago,
cayó de las estrellas, sus mitades gemelas se separaron.
Kayle blandió su Espada de Justicia
y brasas justicieras ardieron en su mirada.
¿La espada de su madre? ¿Un legado después de la muerte?
El corazón de Morgana se rompió al tomar su espada.
Un velo de dolor la cubrió.
Y el poder su carne reforjó,
en formas maravillosas y terribles a la vez.
V - Kayle, Portadora de la Justicia.
Alas de oro y alas azabache,
se extendieron y las elevaron muy alto.
Las protectoras aladas surgieron,
defensoras del reino, guardianas amadas.
La luz dorada de Kayle todo pudo verlo.
Sabía lo que merodeaba en los corazones malvados,
y con fuego las acciones perversas purgó.
Nadie pudo escapar de su iracunda espada.
Juez. Jurado. Verdugo.
VI - Morgana, Espada de la sombra
Como la luz más brillante proyecta la sombra más profunda,
Una define a la otra, y el equilibrio se logra.
Morgana también peleó por Demacia,
hizo retroceder a los enemigos aterrorizados.
Pero Morgana vislumbró una cosecha amarga,
puesto que todas las semillas sembradas en la oscuridad resultan en malas cosechas.
Piedad. Absolución. Expiación.
Por esas aguas podría surgir el bien,
y terminar con el ciclo de guerra y muerte.
VII - La batalla de Zeffira
Hacia la gran ciudad de Zeffira,
descendió un ejército de odio.
Las protectoras aladas volaron para ayudar a la gente.
Kayle aterrizó ante la multitud que gritaba,
su espada de fuego empapada de sangre.
Pero Morgana vio algo que Kayle no.
¡Una fuerza secreta dentro de la ciudad!
La gente de Zeffira pedía auxilio,
y Morgana descendió para responder al llamado.
VIII - Lo que no puede deshacerse
Kayle asesinó a sus enemigos dominada por la ira más pura.
Con el cuerpo desgarrado y sangriento, le gritó a su hermana,
''¡Hermana justa, estoy sufriendo!''.
Morgana no atendió sus lamentos,
sus poderes se inclinaron a resguardar a los que estaban dentro.
Zeffira resistió, pero mucho se había perdido.
El amor de una hermana, la esperanza de la otra.
Cada una de ellas pudo ver a través de un cristal opaco
una falla en la otra, un defecto fatal.
IX - El juicio de Lago Plateado
La confianza, una vez rota, solo sana lentamente.
No para Kayle y Morgana.
Los guerreros acudieron al estandarte de justicia de Kayle.
La justicia sangraba resplandeciente sobre toda la tierra.
En el Monte Plateado, un pecador se arrodilló,
su cuello estaba descubierto para la cuchilla roja de sangre.
Pedía la absolución, rogaba por el perdón.
Kayle no tenía más que ofrecer salvo el golpe fatal que asestó.
Pero el filo de la verdugo nunca golpeó.
X - La súplica
Un escudo nocturno detuvo el filo.
Morgana le rogó a su hermana ceder:
''¿Abandonamos toda esperanza de redención?
¿Todos los que pecan están condenados a morir?''.
Su compasión conmovió con amor el corazón de Kayle.
Aunque sus guerreros pedían muerte,
su amor por Morgana ahogó sus gritos.
Por ello, Kayle dejó que la piedad le doblara la mano.
Y eso terminaría deshaciendo el amor.
XI - La caída
El acuerdo fue atacado, un pacto de penitencia.
Recuperar las almas cuyos corazones pueden arreglarse.
Los discípulos de Kayle, con un fervor sin límites,
planearon la muerte de Morgana, la llamaron la Desolada.
Llegaron con cadenas, inundados con una pasión aterradora,
Morgana respondió con sus propias cadenas,
oscuras y mortales, lo derribaron.
Kayle sintió su muerte y gimió desesperada.
Se dirigió a los cielos, con la espada desenvainada.
XII - La Justiciera y la Desolada
Kayle y Morgana.
Hermandad rota, eternas enemigas.
Con alas de oro y alas azabache, lucharon.
Las espadas de su madre colisionaron con furia,
las nubes ardieron con fuego y ruinas.
Los cielos demacianos lloraron lluvia carmesí.
Juntas cayeron, la luz y la oscuridad entrelazadas.
Hasta que Morgana tiró su espada y gritó:
''¡Que se haga justicia, no la venganza!''.
XIII - Las gemelas divididas
En el rostro de Morgana, Kayle se vio reflejada a sí misma;
gloria celestial enturbiada por la pasión mortal.
Lloró por la pérdida y extendió sus alas,
hacia la luz del Targón y los reinos más lejanos.
Morgana se arrodilló ante el dolor de la batalla,
sus alas eran una maldición, un recordatorio de su dolor.
Ningún arma podía cortarlas, ni el fuego quemarlas.
Con cadenas, ella envolvió con fuerza las plumas negras.
Y desapareció a través de la niebla del tiempo.
XIV - Coda
Sobre Morgana solo permanecen los mitos.
Los secretos velados y las sombras ocultas.
Pero el legado de Kayle arde con fuerza
en nuestros corazones y mentes.
El viento susurra su retorno.
Cuando el faro del Targón vuelva a brillar,
y la noche caiga sobre el mundo,
ese día dirige la vista hacia el sur.
Y reza por toda Demacia.
Fin de esta lectura





