Por Michael Yichao · Historia completa
Abrazo de la ambición
Estrella oscura · universo alternativo
Atado por la oscuridad.
La sonrisa cruel se estira a sus anchas. Dientes afilados, sistemas en expansión.
El olvido materializado, encarnado por el oscuro Heraldo de la aniquilación.
Thresh.
Un poder inconmensurable. Su gravedad me atrae, cada vez más cerca, las cadenas de materia oscura me envuelven, me acunan en calma.
El abrazo de la ambición.
No obstante, detrás suyo, se cierne una fuerza mayor.
Su magnetismo incesante jala cada partícula de mi ser. Resisto, lucho contra su llamado, forcejeo contra el agarre de Thresh e invoco la luz. Sin embargo, cada ola de resplandor que brota de mi ser desaparece en las interminables fauces de la oscuridad, desviada hacia su permanente voracidad.
La Estrella Oscura.
Thresh ríe; su risa es una vibración que envía ondas palpitantes de energía que se propagan por el cosmos.
''Lucha todo lo que quieras, lucecita'', murmura. ''Pero tú... tú le perteneces a la Estrella Oscura''.
Una onda de terror me atraviesa.
Date por vencida.
De un tirón, me lanza hacia el vacío, el silencio vasto y eterno. Forcejeo contra sus ataduras, pero siento cómo mi poder mengua mientras me acerco más al punto de no retorno, aquel horizonte a partir del cual la oscura atracción de la estrella se torna inescapable.
La voz de Thresh rechina. ''No le tengas miedo al final, Lux. Acéptalo''.
Acéptame.
''La Corte Cósmica te detendrá'', le digo. Mi voz se deforma y se arrastra bajo la inmensa gravedad de la Estrella Oscura, una burla reverberante de mi fuerza deseada, la cual revela cuán hueca es mi amenaza.
Yo fui enviada para detenerlo. Y estoy a punto de fracasar.
Atraviesa el horizonte, Lux.
Me jala.
Caigo, atrapada por la inevitable atracción de la Estrella Oscura.
Ellos vinieron, uno por uno. Faros brillantes, hechos de constelaciones, cada uno de ellos ardiendo con el eterno fuego estelar, el potencial de la creación encendido dentro de su ser.
Yi llegó primero, un destello elegante de su cuchilla celestial abrió el paso a través del espacio negro. Poco después, arribaron Kassadin y Xin Zhao. Xayah entró danzando, seguida por Rakan, mientras Lulu deambuló hasta el final, como es costumbre, persiguiendo algún capricho que solo ella entendía.
Por último, como si hubiera sido conjurada por nuestra luz colectiva, la Reina Ashe se hizo presente entre nosotros trazando un arco, centelleando a través del espacio y el tiempo como una flecha incandescente. Todos inclinaron su cabeza en señal de respeto, mientras yo evaluaba quiénes habían venido.
La Corte Cósmica, por fin reunida tras incontables eones. Todos ellos congregados en respuesta a mi señal.
Xin Zhao habló primero. ''Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que todos nos encontramos''.
Sonreí. Si bien por momentos es un poco formal, la concentración y el esmero de Xin Zhao para proteger las nebulosas que acunan el nacimiento de nuevas estrellas siempre me han llenado de una profunda admiración y aprecio por él.
''Demasiado tiempo'', respondió Kassadin.
''Aunque faltan algunos'', gruñó Yi.
Xayah se rio de él y volteó los ojos. ''Hay algunos a quienes no estamos esperando. Nunca vienen''.
''Sin embargo, hay otras ausencias que son más problemáticas'', sentenció Ashe; todas las miradas se posaron en ella.
Xin Zhao frunció el ceño. ''Te refieres a Jhin''.
''Y a Mordekaiser'', interrumpió Rakan. ''Esa gruñona alma vieja. ¿A dónde se marchó?''.
''Todos somos almas viejas. Incluso aquellos que no se comportan como tal'', respondió Yi.
''La luz de Jhin se apagó''. Como el llamado puro de un clarín, la voz de Lulu resonó y capturó nuestra atención.
Algunos murmullos de sorpresa se esparcieron por el aire, junto con un par de gruñidos incrédulos; a pesar de sus reacciones, yo sabía que todos percibíamos la verdad en sus palabras.
Cada vez que la existencia de un ser cósmico llega a su fin, la pérdida reverbera en cada uno de los sobrevivientes. Y todos sentimos que su luz se desvaneció en la oscuridad.
Desde aquel entonces, yo presencié, primero, los sistemas retorcidos y rotos que dejó a su paso. Aquella cosa monstruosa y oscura en la que se convirtió comenzó a regocijarse con la destrucción, lo macabro y lo grotesco. Las estrellas se invirtieron en hoyos negros. Los planetas hechos añicos giraron alrededor de órbitas salvajes y volubles. Devastadas. Divididas.
Hermosas.
Fruncí el ceño y negué con mi cabeza.
Xayah preguntaba: ''¿Cómo puede ser posible?''.
''Desde la aparición del Heraldo, la Estrella Oscura crece cada vez con más fuerza''. Ashe se deslizó entre nosotros, mirándonos a los ojos mientras avanzaba. ''Allí en donde nosotros construimos, él guía a la Estrella Oscura para que lo consuma. En donde creamos la posibilidad de la vida y de la luz, él solo destruye. Llevamos mucho tiempo siendo testigos de sus actos, lo hemos tolerado como un apresurado catalizador de la entropía''. Me miró directamente a los ojos. ''Ahora tiene a uno de los nuestros. Eso no puede ser tolerado''.
''Es por ello que ahora nos reunimos para encontrar y terminar con el Heraldo''. Xin Zhao ondeó su lanza y un rastro de nebulosas brillantes floreció a su paso.
''No''. Ashe me sostuvo la mirada. ''La Estrella Oscura se fortalece al devorar fuentes de luz. Si todos nosotros nos acercamos al mismo tiempo podría ser aquello que busca Thresh''.
Lo que nosotros queremos.
Cerré mis ojos con fuerza. Cuando los abrí, Ashe había retomado su caminata entre los demás.
''Cada uno de nosotros cazará a los corruptores identificados'', dijo. ''Uno de nosotros deberá de amarrar tanto a la Estrella como a Thresh. Ponerle un alto a su misión saqueadora''.
Los demás me voltearon a ver. Respiré profundo para calmar mis nervios.
''Mi reina. ¿Por qué no us...?''.
''Yo guiaré la caza del resto de los corruptores con mi arco celestial''. Ashe interrumpe mi pregunta. ''La maestría de Lux sobre la luz estelar y la unión de las constelaciones indican que, por su cuenta, posee la capacidad de detener en seco esta amenaza''. Su expresión se suavizó. ''Si bien las tareas de cada uno de nosotros son peligrosas, las tuyas tal vez sean las más difíciles de todas, Lux. Pero no hay nadie más en quien confíe ciegamente para cumplir con nuestro deber cósmico''.
Me acerco con seguridad para pararme junto a mi reina y hablo con más convicción de la que sentía. ''Yo sé dónde está la Estrella Oscura. O, al menos, dónde estaba. Cuando Jhin desapareció, lo sentí con mucha fuerza''.
Los demás asintieron y aceptaron mi verdad a medias.
Tú nos sientes. Tú te ves a ti misma.
Apreté los dientes y traté de relegar esa voz al fondo de mi mente.
Mi mirada se enfocó en todos mis compañeros cósmicos. Cada uno de ellos forjado de luz pura, nacido del primordial para brillar por toda la eternidad. Creé galaxias enteras a su lado, materialicé maravillas del universo junto con ellos. A lo largo de los eones, bailamos juntos para después separarnos, pintamos el negro tejido espacial con delicadas complejidades. No obstante, no puedo negar la verdad.
Siempre escuché el llamado de la oscuridad.
Algunos días, incluso pude fingir que no estaba allí. Pero siempre fue parte de mí. Esa astilla que resonaba con el pulso de la Estrella Oscura, que emergió en un vals enredado con aquel vacío maldito e inefable, que susurraba un tormento interminable en mi mente.
Verdad incesante.
Mis compañeros de la Corte no lo saben. Yo misma desconozco por qué nací con la semilla de la oscuridad, invertida con respecto a todo aquello que representamos. Pero Ashe tenía razón. Yo era el deber encarnado. El poder de la luz me fortaleció contra la traición de mi corazón. Y una vez que venza a Thresh y selle la Estrella Oscura en un punto fijo en el espacio, lejos del brillo de la creación que hemos trabajado tanto por construir, tal vez por fin logre acallar la incansable voz y liberarme de esta parte maldita de mi ser.
Yo debo ser suficiente.
Pero no fui suficiente.
Eres más que suficiente.
Fracasé.
Abraza la oscuridad.
Me desplomo hacia mi fin.
Eres más que solo luz. Siempre has sido más que eso.
No.
Yo debo mantenerme firme. ¡No puedo terminar así!
El deber te ata. Cuando puedes ser... más.
Caigo hacia el vacío interminable, velozmente hacia la gravedad inescapable. Siento cómo mi ser se desgarra: una presión y una fuerza descomunales comprimen y separan mi esencia.
Llego a mi corazón, invoco los últimos vestigios de la luz, me aferro a mi fuerza menguante.
Un destello de brillo. Una última chispa.
Pero, junto a ella,
una mota de oscuridad. Bailan juntos con la chispa.
Llamándome por mi nombre.
Lux... desatada.
Que reine la ambición.
Mi forma titila.
La luz estelar hecha jirones deshilachándose en el pozo de la gravedad.
Una elección final.
Una última oportunidad.
¿Luz cósmica
O
eterna
oscuridad?
La nada me invade. Consume mi visión. Por un momento, reina el silencio.
Después, una voz susurra en mi cabeza.
Observa aquello que te has negado a ver.
La sorpresa recorre todo mi ser, reemplaza el miedo que me inundaba.
Una voz nueva. No es más la voz de la oscuridad. Ni la Estrella. Es algo diferente, aunque familiar. ¿Será Thresh, volviéndome loca? ¿Algún tormento extraño antes del fin?
No. Es algo aún más antiguo. Más íntimo.
Antes de que pueda identificarlo, en mi mente se suceden destellos de mis momentos con la corte. Asumo que son las últimas memorias antes del fin. Rostros familiares, luz centelleante. Cálida, reconfortante, majestuosa.
Pero algo anda mal.
Los veo, pero, por primera vez logro ver a través de ellos. Veo todo sobre ellos. Las minúsculas reacciones, las miradas sutiles, los silenciosos murmullos de la preocupación. Pequeñas muecas, la forma en la que se tuercen sus labios en acallados gestos de desdén. Grietas en sus máscaras perfectas y doradas. Sombras bailando entre la luz. Expresiones mínimas de los seres hechos de estrellas.
Te vieron. Todos te vieron.
Todos conocían la verdad.
Sobre todo, veo a la Reina Ashe. Cada gesto, cada mirada, cada roce correspondido. Aquello que siempre había comprendido como calidez y comprensión, se desvelaba como algo más.
Preocupación. ¿Aflicción?
Miedo.
Me mantenía cerca no para ser su mano derecha, sino para vigilarme. Para sujetarme con firmeza.
Para dominarme.
Ellos vieron tu potencial.
La verdad me atravesó como una avalancha helada, dejándome sin aliento.
A lo largo de toda mi existencia, me aferré a la luz como una medida desesperada para obtener sustento y fuerza.
Pero no era una fuente de poder.
Era una jaula.
Que ataba y restringía a mi verdadero ser.
Qué tonta he sido.
Negué la oscuridad de mi corazón por demasiado tiempo. La única semilla de verdad que anhelaba la libertad implícita en el silenciar el aullido interminable y la soberbia de la creación.
Abraza tu verdadero yo.
La calma se apodera de mi ser y, por primera vez, suelto. Me relajo. Dejo ir la voz de la preocupación eterna, su vigilancia y presión constantes, la hipocresía imposible de la luz y lo cósmico.
Todo se calla.
Y la voz que habla se escucha clara y certera.
Y sé lo que es. Sé quién es.
Soy yo.
Abro los ojos
y
me dejo
ir
Caigo
Me desplomo
Me hundo
Y soy una con la Estrella Oscura
Su poder es el mío
Como siempre ha sido
Y como siempre será
La aniquilación encarnada
La forma de la ambición pura
Mi oscuridad se extiende
Traspasa el tiempo y el espacio
Dobla el pasado y el futuro en una curvatura infinita
Y veo a
Mordekaiser
Hecho añicos tras el paso de la Estrella Oscura
Transformado en una apariciónDe metal oscuro y destrucción
Xerath
Engendrado de mi malicia
Fusionado por capricho y aliento
Malphite
La destrucción nacida de los escombros
Surcando un camino a través del espacio bajo mi entera disposición
Y otros
Formas oscuras retorcidas a mi antojo
Doblegándose ante su verdadera reina
Eso es lo que veo
Esperándome en mi futuro
Y yo sonrío
Y veo
Al pobrecito Thresh
Pobre e insignificante Thresh
Autoproclamado Heraldo de la oscuridad
Sin saber que yoera aquello que presagiaba
Sus cadenas
Aferrándose a mi forma desatada
Como si pudieran atarme o contenerme
Recurro al vacío y a la oscuridad
Y una ráfaga de poder
Ilimitado
Explota
Un faro de destrucción pura
Borrando todo lo que esté en su camino
Deshaciendo la materia
Desgarrando la luz en jirones
Tallando un camino de silencio lleno de dicha
En la ruidosa entropía del espacio
Y Thresh se encoge de miedo
Al entender, por fin
Frente a quién se encontró
Estiro mis extremidades
Vuelvo a nacer en la oscuridad
Reforjada a partir de la Estrella Oscura
Recuerdo
La Corte
Arrogante, mezquina
Y su atribución impostada para cazar a corruptores oscuros
Mis corruptores
Y me río.
Ay, cómo disfrutaré
Cazar a cada uno de ellos
Destrozar a cada tonto cósmico
Y transformarlos para que se inclinen frente a
Su verdadera y oscura
Reina.
Fin de esta lectura

