The Rune · Historia original del mundo
Las guerras de darkin
Los Ascendidos habían otorgado a la antigua Shurima una fuerza que los ejércitos comunes difícilmente podían enfrentar. Su servicio ligaba vidas extraordinarias a un orden imperial y daba a ese poder un propósito que iba más allá de la ambición individual. Sin embargo, la guerra contra el Vacío en Icathia dejó heridas que la victoria no podía borrar. Algunos guerreros divinos regresaron con secuelas que ni su rango ni su devoción podían sanar.
Cuando cayó la capital de Shurima y murió su emperador, los Ascendidos supervivientes perdieron la autoridad alrededor de la cual se había organizado su mundo. Las rivalidades se convirtieron en guerras. Seres antes venerados como protectores y conquistadores emplearon su poder unos contra otros y contra quienes quedaban atrapados entre ellos. El nombre darkin pasó a designar a aquellos guerreros divinos caídos, cuya lucha ya no se parecía al servicio que los había elevado.
La historia de Aatrox ofrece uno de los recorridos personales más claros a través de ese derrumbe. Había combatido con honores antes de incorporarse a un conflicto cuya violencia parecía capaz de consumir el mundo. Otros darkin tenían sus propias historias, ambiciones y métodos. Compartir un origen no significa que actuaran como un pueblo permanentemente unido bajo un mismo plan.
El intento de poner fin a sus guerras combinó la intervención celestial con la acción de los mortales. Crepúsculo de los Dioses narra un enfrentamiento terrible, mientras que otros relatos explican cómo los darkin supervivientes quedaron encerrados en sus propias armas. No se trataba simplemente de desarmarlos. Su conciencia seguía existiendo dentro de una prisión que les arrebataba la capacidad de moverse y actuar por sí mismos.
El encierro transformó la amenaza sin acabar con la existencia de todos los darkin. Un arma podía esperar durante siglos hasta que se acercara un nuevo portador. La lucha de Aatrox con los cuerpos que posee, la compleja unión de Varus con sus huéspedes y el despertar de Naafiri en una manada de sabuesos pertenecen a etapas muy posteriores de esa historia. Son consecuencias de las guerras antiguas, no escenas que ocurren inmediatamente después de la caída de Shurima.
La cronología avanza así desde el final de un imperio hasta la contención de los poderes que lo sobrevivieron. Nuevos reinos surgirán en un mundo que todavía conserva aquellas armas. Para sus habitantes, descubrir un objeto en una tumba puede significar encontrarse con una catástrofe que creían confinada al pasado remoto.
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