Un camino más suave a través de yordle historias — ilustración oficial de Riot

Colección de lectura · Ciudad de Bandle

Un camino más suave a través de yordle historias

Disfruta las lecturas completas; aquí encontrarás también a sus personajes y las fuentes originales.

37 min de lectura 3 historias completas

Ilustración · Riot Games

El duudad susurrante sigue a un objeto pequeño en una aventura extraña, en forma de yordle. · Riot Games

Entra a través de objetos curiosos, un gato viajero y un cuento con un título extravagante. Lee cada historia en sus propios términos.

01 · El duudad susurrante

Graham McNeill · Historia completa

El duudad susurrante

Déjame hablarte sobre mi claro.

En las noches despejadas, justo como la de hoy, donde la luna se muestra llena y madura, una luz plateada resplandece en las hojas con forma de estrella, en sus frondas finas y delgadas como hilos de seda, y junto con las seleneias que florecen al anochecer, hacen de mi claro una tierra mágica.

Un viajero podría percibir el aroma de continentes lejanos traído por el viento. A decir verdad, solo matices, ¡pero qué matices! Un ramo de especias desérticas, piedra cocida al sol y la sal proveniente de las crestas de las olas presurosas, mezclado con el aroma perenne de la savia de los pinos de las tierras altas. Podrías pensar que un discurso así es demasiado fantasioso, como si fuera un verso salido de los labios de un romántico empedernido o de un poeta con mal de amores. Y ciertamente tendrías razón, pero eso no hace que las palabras sean menos ciertas.

Y ya que abordamos el tema del romanticismo, un alma artística podría, si viniera en el momento preciso, ver patrones bailarines salpicando el follaje del bosque bajo la luz de la luna. Su ojo podría seguirlos, percibiendo gradualmente un orden en la secuencia de luz y sombras sobre la corteza de un árbol o en las ondulaciones de un charco de agua. Un patrón que casi aparenta formar una especie de entrada, si tan solo se completara.

Pero no importa cuánto bailen y se arremolinen los patrones, nunca se fusionan como parte de un todo. Más bien, casi nunca. Después de todo, la magia de estas tierras es caprichosa, y con justa razón, pues no revela sus secretos a cualquiera. A los espíritus de la naturaleza nos atraen lugares como este. Nos nutren y, a cambio, los nutrimos. Estamos en todas partes; en algunos lugares más que en otros, claro está, pero donde sea que fluya la magia, seguramente encontrarás a un espíritu como yo.

Me jacto de que el claro donde vivo está más impregnado de magia que la mayoría de los lugares de estas tierras a las que los mortales llaman Noxus... siempre y cuando sepas cuál es el enfoque correcto para mirar. La mayoría de los habitantes de este mundo ha olvidado cómo ver, cómo realmente ver, pero hay otros (en realidad una raza completa) que nunca lo olvidaron. Los yordles, y ellos no son precisamente de este mundo. Tengo muchos amigos yordles.

Dos se acercan justo ahora. Parece que están intentando volver con los suyos, pero tienen problemas con la... llave, a falta de una mejor palabra, que supuestamente los ayudará a encontrar el camino de regreso a su hogar. Verás, los caminos bajos por los que ellos viajan no se encuentran en la superficie de este mundo. Tampoco viajan en línea recta, como los de los hombres que llaman a estas tierras su hogar. Son curvos y giran por todas partes, como un nudo loco que jamás lograrás desatar.

La mayoría de los yordles sabe cómo viajar a través de ellos con relativa facilidad, pero, ¿estos dos?

Digamos que no son la mejor compañía para viajar. Puedo escucharlos, justo más allá del velo espiritual, discutiendo como un par de zorros hambrientos.

Estarán aquí pronto, pero me pregunto si saben que no son los únicos que se aproximan.

Los mortales también se dirigen hacia aquí. Guerreros. Con armaduras de hierro y piedra, portando herramientas de muerte. No me agradan, pero no malentiendas mis razones. Comprendo que la muerte es necesaria; es una parte del ciclo natural de la existencia, pero esta gente solo toma sin dar nada a cambio. Pavimentan la tierra con caminos que no tienen curvas. Usan sus hachas y sierras para eliminar lo que crece en la tierra. Son un imperio de ángulos y orden. Los árboles cercanos les responden apartándose, pero ellos no se percatan, por supuesto.

Los mortales casi nunca son conscientes de su impacto en el mundo que los rodea.




Una mujer de cabello largo y castaño es la primera en entrar a mi claro lleno de árboles. Da un golpecito con las espuelas a los flancos de su caballo y cabalga en círculos, analizando la línea de árboles y el suelo en busca de vida que pudiera significarle peligro.

Su mirada es fría y contempla la belleza de los árboles como un leñador que afila su hacha.

Ella detiene a su corcel en el centro del claro y permanece en silencio. Escucha el canto de los pájaros, el suspiro del bosque y la corriente burbujeante que fluye por las rocas suavizadas por el tiempo. La mayoría de las personas que vienen encuentran calma en esos sonidos; sus almas se llenan por el simple hecho de estar en la naturaleza.

Pero ella no.

Nada de la energía del bosque la toca, y yo no sé si sentir tristeza o enojo. La mujer es paciente y solo después de varios minutos, levanta su brazo y extiende ampliamente sus dedos. Instantes después, una docena de jinetes aparecen en el borde del claro. Sus caballos están exhaustos, con los flancos blancos y las cabezas inclinadas. Estos animales trasladaron a sus jinetes una gran distancia, así que extiendo un poco de magia hacia sus extremidades agotadas. Relinchan y sacuden sus crines en agradecimiento.

Un hombre bigotudo cubierto en cuero y pieles cabalga hacia la mujer. Una diadema de bronce impide que su largo y oscuro cabello cubra su rostro, y su túnica fue cortada para mostrar su complexión musculosa. Una capa de piel de lobo cubre sus hombros y un par de hachas con mango circular penden de su espalda. Al igual que la mujer, su mirada me hace temer por lo que sería capaz de hacerle a los árboles.

Sí, creo que me agrada aun menos que la mujer.

''¿Por qué tardaste tanto, Tamara?'', pregunta. ''¿Temes que nos tiendan una emboscada?''.

Ella ignora sus preguntas. ''Deberíamos acampar aquí, Draven. Hay agua fresca y mucha madera. Es un terreno muy amplio, así que las vías de acceso son limitadas''.

''Lo dices como una verdadera centinela noxiana''.

''Y tú lo dices como si eso fuera algo malo''.

Se desliza de su silla y, en cuanto sus botas tocan el suelo, yo retrocedo por la piedra de sus venas y el hierro en su alma. Los sonidos del claro se atenúan, pero ninguno de los humanos se percata.

''Quiero llegar a la capital antes de que muramos ancianos'', dice Draven. ''La batalla en Basilich fue divertida, pero necesito regresar a la arena y darle un buen uso a estas hachas''.

''¿También quieres regresar y comunicarle a Darius que prefieres que su ejército avance sin una centinela que explorara cautelosamente el camino?''.

''No estamos en peligro'', contesta Draven. ''No en el corazón del imperio''.

Ella se cruza de brazos. ''¿Escuchaste lo que le ocurrió a Wintory a las afueras de Drekan?''.

''No'', dice Draven, encogiéndose de hombros, ''pero me lo vas a contar, ¿no es así?''.

Ella lo observa, suspira y niega con la cabeza. ''¿Para qué? No se trata de ti, así que no te importará''.

Escucho cómo intercambian insultos una y otra vez, pero me confunde el hecho de que las palabras que dicen no coinciden con los colores brillantes de sus auras. Para mí, es un motivo de gran confusión cómo es que los mortales pasan tanto tiempo diciendo cosas que no sienten y sintiendo cosas que no dicen.

Cuando se trata de la naturaleza, existe una honestidad (aunque sangrienta) con la que puedes contar.

Estudio del vestuario de Lulu · ilustración del personaje; no representa esta escenaPublicado en Universo de Riot




Es al anochecer cuando llegan los yordles.

Siento el llamado irresistible de su llave y ejerzo un poco de mi poder en el reino espiritual para abrir el camino. Uno de los árboles de corteza plateada gira ligeramente sus ramas en dirección al viento, y los últimos rayos del atardecer completan un patrón ámbar brillante en los nudos retorcidos de su tronco con musgo. Sombra, luz y la corteza rugosa se combinan para formar un bucle infinito que, desde cierto ángulo y altura, luce como un portal que lleva a una tierra de amanecer eterno.

Susurros y una canción resuenan desde la enramada en el corazón del árbol. Los noxianos están ocupados con sus caballos y los animales hacen suficiente ruido como para que los humanos los escuchen. Suena como si los vientos estuvieran hablando, contando secretos entre los árboles. Tal vez eso es lo que hacen; nunca puedes tener la certeza de qué están diciendo los vientos. Bueno, puede que el ave azul de los mares lo sepa, pero últimamente no se aleja de la ciudad hundida.

El pasto que rodea la base de la corteza plateada ondula debido a una brisa cálida que lleva consigo múltiples historias de otro reino. He escuchado cientos de ellas, pero los yordles tienen un suministro inagotable, y yo nunca me canso de aprender sobre sus viajes.

Hay un suave estallido de aire, como una burbuja que explota sobre la superficie de un lago...

... y dos figuras diminutas emergen del árbol. Ruedan hacia el pasto crecido y lucen sorprendidos por encontrarse en un claro arbolado. Una de ellas se pone de pie de inmediato y saca su cañón. Comienza a girar. Hacia la izquierda y luego hacia la derecha. Ella apunta a un conejo con una oreja masticada a la mitad, asomando una nariz que se retuerce de su madriguera.

''¿Tú hiciste esto?'', pregunta.

El conejo no responde. Pero bueno, los conejos son estoicos. ¿Quieres guardar un secreto, pero a la vez necesitas contárselo a alguien? Cuéntaselo a un conejo y se lo llevará a la tumba.

Conozco a esa yordle... se llama Tristana y luce molesta. Como si estuviera preparada para marchar a una batalla, pero hubiera olvidado hacia dónde está la guerra. Su piel morada está ruborizada un tono más oscuro de lo normal y su cabello blanco está recogido en una coleta apretada.

Levanta su cañón y lo apunta hacia el conejo.

Él salta hacia delante, impasible ante la amenaza.

''No te lo volveré a preguntar'', dice Tristana, ''¡y Boomer jamás falla!''.

El conejo arruga su nariz, fresca como una helada invernal.

La compañía viajera de Tristana se sienta; una diminuta hada alada da vueltas sobre su cabeza. Ah, son Lulu y Pix. Su rebelde cabello púrpura ondula ante un viento que solo parece afectarla a ella, y su gran sombrero está en un ángulo curioso. Se desliza sobre sus ojos y ella golpea a su alrededor con un bastón retorcido.

''¡Me quedé ciega!'', exclama. ''Vaya novedad''.

Tristana mantiene la mirada fija en el conejo y levanta una mano para que Lulu guarde silencio, pero ella no la ve. Lulu se pone de pie y camina en un círculo, golpeteando el suelo frente a ella. Las flores se agachan y los escarabajos brillantes se dispersan antes de que Pix pueda arrancarles las alas. El hada que acompaña a Lulu es adorable, pero tiene un sentido del humor muy extraño. Nunca puedo decidir si me parece que es gracioso o grosero. Tal vez es ambos.

''¡Tristana! ¿Estás ahí?'', pregunta Lulu.

Tristana suspira exasperada. Da dos golpecitos con sus dedos debajo de sus ojos, y después apunta con ellos al conejo con una mirada severa.

''Te estoy mirando, peludo'', le advierte. Se queda boquiabierta cuando por fin se percata de los seres humanos que están en el claro. Se abalanza hacia Lulu y la empuja de vuelta contra el árbol. El portal del que emergieron se está desvaneciendo mientras que la luz cambia.

''Humanos'', susurra.

''¿Dónde?'', pregunta Lulu. ''¡Todo está oscuro! Pero es verdad que a veces veo mejor con los ojos cerrados''.

Tristana suspira y levanta el borde del sombrero de Lulu.

Lulu parpadea y abraza a Tristana.

''¡Es un milagro!''.

''Silencio'', susurra Tristana, y Pix se precipita hacia abajo para desintegrar una pequeña púa de luz violeta en su mejilla.

Tristana le indica al hada que se aparte con una mueca.

Yo inclino un poco las sombras de alrededor de los árboles. A veces, los seres humanos tienen dificultades para ver a los yordles, al menos en su forma verdadera, pero creo que la mujer de mirada fría podría ser más astuta que la mayoría, y no quiero que esas dos resulten heridas.

Tristana echa un vistazo alrededor del árbol. Los noxianos están montando un campamento, pero me alivia ver que no están encendiendo una fogata. Draven se queja al respecto, pero Tamara está convencida de que deben pasar desapercibidos. Me aseguro de que toda la vegetación en este claro sea verde y no sirva para hacer fuego. No impide que todos los que vienen por aquí prueben suerte con un hacha o una sierra... pero sí a la mayoría.

Tristana asiente con la cabeza.

''No nos han visto'', susurra. ''Bien''.

''Lucen amigables'', dice Lulu, asomándose por encima del hombro de Tristana. ''Creo que deberíamos ir a saludarlos''.

''Son noxianos'', contesta Tristana, y puedo sentir su exasperación. ''Nadie les habla a los noxianos a menos que quiera perder la cabeza''.

''¿Por qué? ¿Les gusta coleccionar cabezas?''.

Lulu · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

Tristana voltea los ojos y finalmente se toma el tiempo para examinar su entorno. Levanto algunas flores y agito mi mano en forma de saludo. Ella no puede evitar sentir la magia en el claro y me devuelve el saludo. Algunos dicen que para Tristana todo es trabajo y que es muy seria, pero yo sé que no es así.

Ella levanta la mirada y le da un golpecito con sus nudillos a un árbol. Toca con delicadeza la corteza antes de escuchar finalmente un eco resonante en lo profundo de su interior. Algunos de los noxianos levantan la mirada y ella se estremece. Hago crujir algunas ramas y convenzo al agua de chapotear alegremente sobre las rocas. Los noxianos reanudan sus actividades.

Tristana asiente y dice: ''Gracias'', antes de dirigirse a Lulu y preguntarle: ''Bien, ¿dónde está la llave susurrante?''.

''¿La qué?''.

''La cosa que hemos estado usando para trasladarnos por los portales...''.

''¿Puedes recordarme cómo era?''.

''Era como una brújula hecha de piedra tallada''.

''Ah, te refieres a mi duudad''.

''A tu...'', comienza Tristana antes de caer en cuenta. ''Sí. A eso me refiero''.

Lulu hace una pirueta y comienza a darse palmaditas, revisando los bolsillos que dan la impresión de aparecer y desaparecer al azar. Cierra un ojo y se muerde el labio, sacando monedas, un dado, trocitos de piedras preciosas y cosas brillantes. Pero nada que parezca una llave.

''Apenas la tenía conmigo''.

''Sí, así es'', concuerda Tristana, apretando los dientes. ''La usaste para abrir el portal en la playa cuando estábamos huyendo de esa manada de lobos del peñasco, después de que visitamos a Poppy''.

''Poppy me agrada, pero es muy seria'', dice Lulu, dando pisotones como si estuviera marchando en un desfile. Se detiene para observar a Tristana. ''¡Espera! ¿Tú y ella en verdad son el mismo yordle?''.

''No, por supuesto que no'', suspira Tristana. ''Ahora, ¿puedes darte prisa, por favor?''.

''Podrían serlo, en verdad. Tienen el mismo cabello y esa pequeña arruga justo arriba de la nariz cuando se enojan. ¿Ves? ¡Ahí está!''.

Enojarse con Lulu no ayudaría en nada. Sería como perseguir a un cachorro que se robó tu zapato; todo es parte de un juego divertido. Envío una brisa fría para agitar el cabello blanco de Tristana, pero no parece ayudar.

''La llave susur... quiero decir, tu duudad. ¿Puedes encontrarlo de una vez?''.

''Ah, cierto, lo estaba buscando, ¿verdad?''.

''Sí. Lo estabas buscando''.

Lulu suspira, haciendo una demostración teatral de ofuscamiento. Levanta la mirada hacia el cielo oscuro y chasquea los dedos.

''Ya sé por qué no lo encuentro'', dice. ''¡Está demasiado oscuro!''.

Levanta su bastón torcido y los ojos de Tristana se abren cuando se percata de lo que Lulu está por hacer, pero es demasiado tarde para detenerla.

Una ráfaga de destellos emerge del extremo del báculo de Lulu y explota como un enjambre de luciérnagas danzantes. El claro está cubierto por el resplandor de miles de estrellas y una reunión secreta de lunas.

''¡Ajá!'', dice Lulu, finalmente sacando algo de uno de los dobleces de su túnica. Parece una mezcla entre una semilla en ciernes y una caracola enroscada. Un arcoíris de líneas coloridas gira en su superficie, y lo que parecen ser pequeños renacuajos nadan en su interior. ''Aquí está''.

Tristana observa horrorizada cómo la luz proveniente del báculo de Lulu inunda el claro, pero antes de que pueda reaccionar, un hacha giratoria vuela entre ambas y se clava en la corteza del árbol.

Lulu se sobresalta y la semilla-caracola vuela de sus manos.

La corteza plateada llora de dolor, así que vierto algo de magia en sus raíces y en su corazón. Una vívida savia ámbar brota del boquete de la corteza del árbol herido, sosteniendo al hacha en su lugar.

El duudad de Lulu vuela por los aires y aterriza en algún lugar en el centro del claro. Mientras rueda por el pasto crecido, siento cómo sus energías primarias salen en una onda pulsante.

''Ups'', dice Lulu.

Los noxianos responden de la única manera que conocen: con una ráfaga de flechas negras atravesando la maleza.

''¡Atrás!'', grita Tristana, blandiendo a Boomer y arrastrando a Lulu para refugiarse detrás de un tronco mohoso cubierto de musgo y hiedra.

Una flecha perfora la putrefacta madera. Otra divide la noche, tan solo a un cabello de distancia de la oreja de Tristana. Lulu chilla y Pix se abalanza al costado de Tristana. Flores vívidas silvestres de color azul, oro y carmesí florecen instantáneamente en la madera muerta.

Tristana dispara a Boomer. ¡Blam, blam, blam!

Todos se agachan. Noxianos, conejos y escarabajos brillantes. Incluso los gusanos escarban más profundamente.

Las balas de cañón de Boomer dejan ver serpentinas ardientes por todo el claro, y chorros de agua saltan del arroyo para enfriarlas conforme rebotan en las rocas. ¡Lo último que queremos en el claro es un incendio!

Draven · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

''¡Dispérsense!'', grita Draven, corriendo para recuperar su hacha del tronco del corteza plateada.

Los noxianos obedecen rápidamente.

Di lo que quieras sobre los noxianos (y he escuchado a muchos seres humanos que visitan mi claro que tienen bastante que decir sobre ellos), ¡pero vaya que son disciplinados! Tamara corre hacia su corcel y saca un florete esbelto de la funda de su montura.

Le sonríe a Draven: ''¿Así que no hay posibilidades de una emboscada?''.

Draven se encoge de hombros y su aura no da señales de que le preocupe o le importe haberse equivocado. Lo único que percibo es su alegría ante la posibilidad de derramar sangre.

Sí, definitivamente me cae peor que Tamara.

Los guerreros noxianos se dispersan por el claro, avanzando en pares, mientras que los arqueros lanzan infinitas lluvias de flechas para impedir que las dos yordles se muevan. No sé nada sobre la guerra, pero incluso yo puedo ver que las tácticas letales de los noxianos acabarán con Lulu y Tristana.

Me encanta divertirme, pero no quiero que nadie muera...

La magia emerge a través de la tierra en una poderosa oleada. Tejo manojos de pasto que se enredan en los pies del primer soldado noxiano: un hombre tosco con un hacha de doble filo. Cae con fuerza y se corta el brazo mientras golpea el suelo con su cara. Su compañera tropieza con él, dejando caer su espada, y el hombre grita de dolor cuando esta se le clava en el trasero.

Un árbol de madera de ámbar gira su tronco y sacude sus ramas de sauce como si fuera una catapulta. Golpea en el rostro a un arquero que estaba agachado, quien cae de espaldas. La flecha que estaba por disparar vuela directo hacia el cielo. Una ráfaga de viento precisa la lleva hacia sus piernas y desgarra sus pantalones a la altura de la entrepierna. Alarmado, aúlla y retrocede en cuclillas.

Tristana dispara nuevamente mientras Pix salta hacia su cabeza, golpeando el aire y gritando insultos chillones con cada disparo. Las flores caen del aire que está sobre la pequeña hada, y puedo ver más de una flecha desviada alrededor de la cañonera yordle gracias a sus pétalos brillantes.

''¿Puedes ver tu duudad?'', grita Tristana por encima del ruido del arma.

Lulu gira su báculo y salta hacia su encorvado mango. Haciendo sombra con una mano a la altura de sus cejas, mira a través de la iluminación que se desvanece. Una flecha vuela directamente hacia ella, pero la enroscada punta de su sombrero la hace caer al aire.

''Nop, pero igual ya no sé cómo se ve ahora''.

''¿A qué te refieres con que no sabes cómo se ve ahora?''.

Lulu da una vuelta en espiral alrededor de su báculo y las margaritas florecen a su alrededor una vez que aterriza sobre el suelo. ''Verás, el duudad es un poco caprichoso. Cada vez que lo suelto, le gusta probar una nueva forma''.

Tristana gruñe cuando Lulu dispara otra ráfaga de luces brillantes a través de los árboles. Un par de noxianos vuelan por los aires. Aterrizan en la corriente y yo los ataco de inmediato con un entramado de ranas. Las lenguas de las ranas están recubiertas con una baba que les causará alucinaciones, prometiendo enviarlos hasta la luna y de regreso.

''¿Así que puede adoptar cualquier forma?'', pregunta Tristana.

''Sí, así es'', confirma Lulu. ''Búscalo de reojo. Solo cambia si piensa que lo estás observando directamente''.

''Nunca pensé que diría esto, pero desearía que Heimer estuviera aquí en este momento'', dice Tristana. ''Sus lentes Hex serían de gran utilidad''.

''No seas tonta'', responde Lulu. ''Le quitaría toda la diversión a esto''.

Tristana se gira sobre su talón para dispararle al noxiano que salta hacia ella. Su bala de cañón impacta directamente en el pecho del noxiano, quien sale volando y cae sobre un arbusto espinoso, el cual de repente se torna mucho más espinoso.

''¿Diversión?'', pregunta. Después sonríe de oreja a oreja. ''¿Sabes qué? Tienes razón. Divirtámonos con estos tontos. ¡Sujétate!''.

Lulu se ríe y rodea con sus brazos el cuello de Tristana, como si estuviera por darle un gran beso. Tristana dispara de nuevo y, esta vez, su cañón apunta al suelo. Las dos yordles emergen de detrás del tronco floreado y repleto de flechas, en un movimiento de arco sobre las cabezas de los soldados que estaban avanzando. Los noxianos sorprendidos quedan boquiabiertos mientras las dos yordles giran sobre sus cabezas, riéndose melódicamente.

¿Qué será aquello que están viendo los noxianos? Sin duda, algo extraño. El encanto de los yordles tiene un carácter inconstante; ni siquiera ellos mismos saben cómo los ven los demás la mayor parte del tiempo.

Rayos brillantes salen del báculo de Lulu y, adondequiera que impactan, los noxianos caen en medio de un rocío de pétalos y chispas que queman como gotas de veneno. Las dos yordles aterrizan sobre sus pies y, mientras Tristana da vueltas, disparándole a cualquier noxiano que se asome, Lulu se desliza gateando en busca de su duudad.

''Ven, duudad'', le murmura al pasto. ''¡Por favor, te lo suplico! Dejaré que nos lleves al sitio que quieras la próxima vez''.

El duudad, o como sea que en verdad se llame, no responde, pero percibo que se aleja de Lulu. Bueno, no es que esté rodando propiamente tal, más bien se ubica donde ella no está. Es un tipo de magia antigua y poderosa, pero que no carece de un sentido infantil de capricho. Piensa que es un juego divertido. Tal vez lo sea, puesto que Lulu ríe con placer, dando vueltas y desplazándose a lo largo del claro como una comadreja persiguiendo su propia cola, en la búsqueda de su duudad. Cuando Lulu se acerca, se convierte en un caracol grande. Y cuando retira su mano, toda pegajosa, se transforma en una mota de luz antes de reaparecer detrás de ella como un hombre de palo que se tambalea con sus piernas dispares.

Por su parte, Tristana mantiene abajo a los noxianos mediante el aluvión de disparos de su cañón. Por fin escucho que Draven extrae su hacha de la corteza plateada; su filo está pegajoso debido a la savia. Se da la vuelta y se mueve de un extremo a otro, acechando a Tristana como un gato, con sus extremidades tensas y una concentración de acero. Echa su brazo hacia atrás, listo para lanzar su otra hacha.

Un escuadrón de avispas se le abalanza, a la vez que un batallón de ardillas enfadadas salta hacia él desde los árboles. Su hacha pierde la puntería y aterriza en la tierra, en el punto en el que solían estar los caballos noxianos. Ahora solo quedan las caóticas marcas de las pezuñas y algunas monturas descartadas. Draven gira frenéticamente mientras se sacude las ardillas que lo muerden y lo arañan en brazos y cuello. Las ardillas son los maleantes del bosque. Si los conejos son estoicos, las ardillas te arrancarán la oreja a mordiscos tan pronto como les des la espalda.

Lulu no ha alzado la mirada. Sigue corriendo en círculos y riéndose como una niña pequeña mientras dispara rayos de luz con su báculo.

En un arranque de velocidad, Tamara abandona su posición de defensa y corre directamente hacia Lulu. Uso mi magia para crearle obstáculos en su camino. Topos frenéticos cavan hoyos frente a ella, pero logra esquivar sus rápidas trampas. Los tallos espinosos de un arbusto se azotan contra ella, pero se desliza por debajo de ellos. Echa un vistazo y cae en la cuenta de que tiene otro enemigo aquí, solo que no puede ni verlo ni combatirlo.

''¡Te encontré!'', grita Lulu, finalmente tomando su duudad. Ahora parece un montón de ramitas atadas por pastos y telarañas.

Tamara tropieza con una raíz enroscada que yo extraigo de la tierra y cae rodando al suelo. Las últimas chispas estelares de Lulu brillan en el estoque mientras Tamara lo toma para atacar.

Dibujo lineal de Poppy · ilustración del personaje; no representa esta escenaPublicado en Universo de Riot

Y, de pronto, aparece Tristana.

Levanta a Boomer con dificultad, como si su cañón se hubiera vuelto pesado de un momento a otro.

Muy pesado.

''Oye, tú, esa es mi amiga'', dice y jala el gatillo.

La explosión del cañón es ensordecedora, los pájaros huyen lo más lejos posible hacia el cielo debido al ruido. Una lengua flameante emerge del extremo del arma mientras una gigantesca bala de cañón sale disparada. La fuerza del disparo hace que Tristana dé vueltas, pero eso no es nada comparado con lo que le hace a Tamara.

Ella sale volando hacia atrás, como si la hubiera golpeado un enojado gólem de piedra. Desaparece entre los árboles, y no creo que se vaya a reincorporar pronto.

Después, alguien toma a Tristana por el cuello y la eleva del suelo. Boomer cae al suelo y Draven la sostiene frente a su cara arañada y ensangrentada, con una sonrisa estupefacta.

''En nombre del Lobo, ¿qué rayos eres?''.

''¡Bájame, grandísimo zoquete!'', grita Tristana.

Patea y trata de golpearlo con sus puños, pero su coraje no puede vencer la longitud de sus extremidades. Draven ladea su cabeza hacia un costado, preguntándose qué es eso que sostiene en sus manos.

''Oye, ¿por qué no te metes con alguien de tu tamaño?'', grita Lulu, apuntando hacia él con su báculo. Espirales de fuegos artificiales ondean de arriba a abajo abarcando todo su tamaño, pero a Draven no parece sorprenderle.

''Atácame con todo lo que tengas, enana'', dice. ''Nada de lo que hagas lastimará a Draven''.

Los fuegos artificiales brotan del báculo de Lulu como una tormenta de luz.

Su disparo falla.

Draven se ríe y le da vueltas a su hacha mientras la levanta.

Pero es entonces que, al darse la vuelta lentamente, una gran sombra cae sobre él.

Ahí se da cuenta de que Lulu no falló el tiro.

El conejo con la mitad de la oreja masticada se alza sobre Draven, midiendo el doble que él, cuando menos. Mastica lentamente su zanahoria, cuya longitud es igual a la del brazo de Draven. Draven suelta a Tristana mientras el conejo gigante señala sus ojos con dos dedos regordetes de su pata y luego lo señala a él, con una mirada severa.

Draven es un guerrero y ha luchado contra muchos monstruos, pero esto es demasiado, incluso para él. Se da la vuelta y corre velozmente hacia los árboles, solo deteniéndose para tomar su otra hacha. El resto de los noxianos ya han huido o están retrocediendo lentamente hacia la maleza al avistar al conejo gigante. Algo me dice que encontrarán una ruta diferente para el ejército de su maestro.

Tristana se da la vuelta para ver al conejo con la mitad de la oreja masticada.

''Gracias'', le dice, pero el conejo no responde. Como dije antes, estoico.

Se da la vuelta y camina hacia su madriguera dando saltos con un estruendo sordo. Cuando llega a la entrada, ya ha regresado más o menos a su tamaño normal. Se abre paso a través de la madriguera con un último movimiento de su cola y una nube de polvo.

Tristana se cuelga a Boomer sobre su hombro. ''¿Tienes a tu duudad?''.

Lulu lo sostiene triunfalmente. ''Mi muy malcriado duudad. ¡No debería escabullirse de esa manera!''.

Tristana sacude su cabeza y camina hacia el árbol del cual cayeron. Lulu la sigue dando saltitos mientras Pix zumba a su alrededor, montando un par de avispas con un pequeño chillido de felicidad.

Lulu alcanza a Tristana y sacude su duudad hacia el árbol en un patrón determinado, o tal vez simplemente espera lo mejor. Lo que sea que haga, funciona, y el frondoso árbol reaparece en el tronco de la corteza plateada. El brillo del sol que se cierne sobre la tierra de los yordles se derrama sobre mi claro alumbrado por la luna. Siento que es magia ancestral y envío un impulso de la mía a través del aire, deseándoles viajes interesantes a mis dos amigas.

Lulu hace una pausa y mira por encima de su hombro.

''Gracias'', dice, y siento la felicidad desbordada en su corazón.

Mi claro es aún más bello gracias a ella.

''Vamos, tenemos que irnos'', dice Tristana.

''¿Por qué estás tan apurada?''.

''Debemos irnos antes de que regresen los noxianos''.

''No creo que vayan a regresar'', dice Lulu con una gran sonrisa.

La luz del portal crece hacia afuera en forma de una brillante espiral ondeante que envuelve a las yordles. Sus formas se difuminan y sus voces se atenúan mientras las absorbe una vez más. Pero logro escuchar las últimas palabras de Tristana, mientras el viento helado atraviesa el claro con ondas inquietas.

''Son noxianos'', dice ella. ''Siempre vuelven''.

Fin de esta lectura

02 · Una enorme pesca

Rayla Heide · Historia completa

Una enorme pesca

Mi yordle, Norra, ronca entre las páginas de mi amigo Libro. Mi cola se mueve mientras docenas de mariposas nocturnas entran por la ventana abierta como linternas voladoras y yo salto alegremente por los aires, sin que me importe mucho si atrapo una. Brinco cada vez más alto, manoteándolas mientras revolotean a mi alrededor.

Una de ellas se dobla y se da la vuelta hacia su interior, aleteando, hasta que adquiere la forma de una caballa. A mi alrededor, las otras mariposas nocturnas giran en el aire, todas ellas transformándose en peces voladores. Delicioso... hasta que todo el mundo se pone patas arriba. Los libros caen en cascada desde sus estantes y aterrizan en el techo, emitiendo una docena de ruidos sordos. Mi Norra flota hacia arriba, todavía dormida. Los peces se sacuden hacia todos lados mientras caemos hacia arriba, arriba, arriba...

Me despierto, parpadeando somnolienta dentro de una caja de madera; la luz de la luna resplandece a través de los listones del contenedor. ¿Cómo ratones fue que llegué hasta aquí? Ah, sí. El sabroso hedor del pescado llega hasta mi nariz y recuerdo que estuve merodeando por las calles de Aguasturbias hasta que encontré una caja de pescado seco, la cual devoré antes de quedarme profundamente dormida por tanto comer.

Antes de que pueda acomodarme de nuevo, mi estómago se sacude y caigo sobre mi costado. Sobre mí caen docenas de pescados secos (¡igual que en mi sueño!) y mi estómago ronronea.

Libro aletea en la esquina mientras trata de alejarse de los pescados que caen. Siempre insinúa que la comida es nociva para sus páginas. Pienso que los árboles secos mejorarían si olieran a pescado, pero Libro sabe mucho más sobre árboles secos que yo, así que mejor no discuto con él.

Echo un vistazo a través de las fisuras de los listones de madera. El suelo debajo de nosotros cruje y se mueve mientras que, a la distancia, la luz de la luna titila sobre la superficie del... ¡océano!

''Libro, ¡¿por quéééééé?!''. Lloro. ''¡Las siestas nunca conducen a cosas malas!''.

Libro se abre y se cierra, exasperado. Ni a él ni a mí nos gusta el agua.

Comienzo a sentir pánico. Libro me susurra, recordándome que no tengo de qué preocuparme, pero es demasiado tarde. Araño y trepo desesperadamente contra la madera, y hago pedazos algunos de los pescados secos por accidente. Este océano está haciendo que destruya mi bocadillo preferido. ¡Es el peor tipo de agua! Agarro la cubierta de Libro y lo abro en un portal teñido de escarcha que nos llevará lejos de esta pesadilla mojada. Tenemos que huir a algún lado, adonde sea. Incluso a un sitio helado.

Una enorme pesca · ilustración de la publicación originalRiot Games

Estoy por saltar hacia el portal de Libro cuando escucho un grito que suena como campanas tintineantes y el arcoíris más brillante. Un grito que me pone los pelos de punta. El grito de un yordle.

Me asomo entre las rendijas de la caja y observo cómo dos marineros humanos arrastran a un yordle con pelaje azul hasta el borde de la bulliciosa cubierta del barco. Uno de ellos tiene bigotes negros, mientras que el otro es regordete; ambos están sonriendo. Se paran sobre pilas atadas de arpones, cañas de pescar, lanzas y carretes con un grueso hilo de pesca. Deben ser cazadores de monstruos de las profundidades.

''Este pequeñín nos va a conseguir un pez pelícano, ¿eh?'', dice el primer marinero.

''Escuché que a los peces más grandes les encanta la carne de yordle'', dice el marinero rechoncho. ''Nunca la he probado. No hay muchos yordles en Aguasturbias''.

El yordle de pelaje azul chilla y lucha por liberarse. ''¡No soy carnada!'', exclama, emitiendo un chillido con cada palabra. ''¡Les ruego, por favor libérenme!''. Los marineros no ceden.

Toda la embarcación se tambalea cuando un golpe particularmente fuerte sacude mi caja. ''Ah, ese debe de ser el pez. ¡Es hora de llenar nuestro barco con carne de pez pelícano!'', dice el primer marinero con una sonrisita. No me gusta esa mueca.

Una aleta inmensa rodea nuestra embarcación, alzando olas del tamaño de un león que se estrellan contra el costado del bote. Siento que Libro me jala. Sé que quiere que escapemos a través del portal para huir de las aguas malas antes de que alguien nos descubra, pero escucho gritar al yordle. Saco mi pata a través de las rendijas de la caja y abro el pestillo. No abandonaré a un yordle a su suerte. No tras haber perdido a mi Norra.

Los marineros observan cómo la aleta azota el agua. No se percatan de mi presencia cuando salto fuera de mi caja, como el tigre más silencioso, y los acecho por detrás.

El pobre yordle está atado a una larga caña de pescar que los marineros sacuden sobre el océano. El agua debajo de él burbujea y hace espuma. ¡¿Cómo puede ser que el agua siempre se mueva de las peores maneras?! Salto sobre la pila de arpones y Libro me sigue, volando a mi lado y ondeando nerviosamente sus páginas mientras se desplaza en el aire. Ellos nos ven.

Yuumi · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

''¿Es eso un mapache púrpura... con un libro volador?", pregunta uno de los marineros.

''Me parece que es un osezno con un diario'', dice el otro.

''No, tontos, solo es un gato'', dice una tercera voz. ''¡Atrápenlo!''.

Los marineros se abalanzan sobre mí, pero yo me muevo rápidamente entre sus piernas. Desenredo una bobina de magia que da vueltas y se enreda alrededor de sus piernas. Tropiezan y caen como tazas desde el borde de una mesa.

Me poso sobre la baranda del barco, junto a la caña de pescar, sin saber qué hacer ahora. Las olas bajo nosotros se arremolinan y mis instintos de caza se activan: algo está por saltar.

''¡Desátame!'', grita el yordle, mientras se aferra a la caña de pescar. ''No soy un trozo de carnada. ¡Esto es muy extraño y vergonzoso!''.

Afortunadamente para él, los peces no me dan miedo. Incluso si detesto el agua.

Salto sobre la caña de pescar. Cuando un gato salta, a veces el tiempo se ralentiza. Con mis patas abiertas como panqueques y el viento ondeando mi pelaje sobre las aguas terribles, estoy decidida a salvar a este yordle con todo lo que tengo. Además, una vez que saltas, ya no hay marcha atrás.

''¡No te preocupes, pequeño yordle azul!'', le grito. ''¡Te tengo!''.

Mi destino y el del yordle se entrecruzan cuando aterrizo sobre su hombro, con Libro detrás de mí.

Más fuerte que la vida y la muerte: Riot’s illustration of the lasting bonds yordles form with one another.Riot Games

La caña de pescar se tambalea por nuestro peso. El pez más grande que jamás haya visto (del tamaño de un tercio del bote) emerge del mar con su boca abierta; cientos de dientes brillan bajo la luz de la luna. Su quijada se abre tan grande que podría tragarse a un par de vacas sin siquiera masticarlas. Incluso en la oscuridad, con mi lucecita, puedo ver que su piel está hecha de afiladas escamas plateadas y violeta.

El gigantesco pez pelícano nos traga enteros: al yordle, a Libro, a mí e incluso a un pedazo de la caña de pescar, con espacio de sobra.

Chocamos contra el paladar del pez cuando este vuelve al agua. ¡Es negro y huele a mariscos rancios! No obstante, antes de que pueda tragarnos, inflo un escudo mágico que nos envuelve, atascándonos en la aterciopelada garganta del pez. Enciendo de nuevo mi lucecita e ilumino unos dientes muy podridos que dan cuenta del horrible hedor. Al verlos, el yordle chilla. Un movimiento de látigo del pez nos lanza a los tres por todos lados, protegidos por la burbuja impermeable.

¡Qué manera más extraña de hacer nuevos amigos!

Trato de abrir a Libro para que los tres podamos escapar, pero el pez pelícano salta por los aires una vez más, lo cual nos apila dentro de la burbuja. Aterrizamos con un ruido sordo; el pez cayó sobre la cubierta del barco. Escuchó cómo gritan los marineros mientras el inmenso pez se mueve de un lado a otro, golpeándolos con su cola.

Escucho un chapoteo, luego otro y otro más. Seguramente los humanos cayeron al agua. Aún atorados en la garganta del pez pelícano, abro a Libro y encuentro un portal que resplandece con el verde oscuro de la Ciudad de Bandle, el verde del hogar.

Agarro al yordle por la camisa con mis dientes y me sumerjo en la página. El portal se ensancha y damos vueltas hacia el reino espiritual, mareados y en medio de una espiral en un revoltijo de colores.

Emergemos, tosiendo, en las orillas de un arroyo poco profundo. Mis pulmones se llenan con el dulce aire de la Ciudad de Bandle, espeso y exuberante, como en mi sueño. Los grillos color azul zafiro trinan en el crepúsculo mientras el riachuelo gorgotea suavemente, lleno de peces, peces de tamaño normal.

Libro sacude sus páginas para secarse. El yordle de pelaje azul se pone de pie, goteando y temblando. ''¿Qué fue eso? ¿Cómo... escapamos?'', pregunta. ''¿Acaso el portal más cercano en Aguasturbias no está en los muelles?''.

La Verdadera y Fantasmagórica Historia de la Bestia de la Torre Boleham gives Veigar’s ambitions a storybook setting.Riot Games

''Por suerte para nosotros, Libro lleva consigo portales adonde sea que vamos'', digo. Libro da piruetas, revelando sus secas hojas hechas con pulpa de árbol, cada una de ellas con una inscripción de portales mágicos, delineados con tinta y pintura.

''Bueno, gracias a los dos por salvarme'', dice el yordle. Mira con curiosidad a Libro. ''¿Ustedes también son de aquí?''.

''Sí, pero ya no vivimos aquí'', respondo. Miro a Libro con tristeza mientras pienso en nuestra dueña.

Libro se sacude. Sé que piensa que es momento de marcharnos.

''¿Sabes cómo llegar a casa desde aquí?'', le pregunto al yordle.

''Sí, sí, sobre la colina, más allá de los diques de cuencas. Conozco bien esta pradera. Y en verdad espero que encuentren a su yordle'', dice antes de marcharse.

Me quedo ahí por un momento, observando cómo el crepúsculo se convierte en amanecer. Observo de reojo cómo una mariposa nocturna se cierne en el horizonte y siento deseos de saltarle encima, pero después recuerdo que Norra aún sigue perdida, tal vez esperando a que la rescatemos en este preciso instante.

Le doy una palmadita a Libro con mi pata, sé que él también la extraña.

Después, lo abro en una nueva página y me sumerjo.

Fin de esta lectura

03 · La Verdadera y Fantasmagórica Historia de la Bestia de la Torre Boleham

Amanda Jeffrey · Historia completa

La Verdadera y Fantasmagórica Historia de la Bestia de la Torre Boleham

Nubes tormentosas surgieron de las Montañas Argentas, prometiendo un espectáculo pirotécnico, pero sin llevarlo a cabo.

Desde la torre, la multitud que avanzaba se asemejaba a los juguetes desiguales de un niño; lanzas del tamaño de un palillo y antorchas diminutas. La figura que encabezaba el grupo era alta, con un toque de cabello gris y una espada atada a una túnica casera.

Veigar observó cómo el grupo comenzó a violentar las puertas exteriores, indignados por sus prácticas malvadas, exigiendo justicia por los terribles actos que él había cometido. ¡Al fin! Veigar se apresuró a bajar las escaleras que conducían a la puerta interior.

Resonó un enorme crujido en cuanto las puertas cedieron, y los aldeanos se precipitaron dentro del patio. La líder empuñó su espada y avanzó, abriéndose camino entre las extremidades desgarbadas, aguardando a que el resto del grupo se pusiera de pie y tomara las lanzas por el extremo correcto.

Echando un vistazo a través de un hueco en la puerta, Veigar se rio anticipadamente.

La mujer levantó la mirada.

Él se cubrió la boca con su guantelete, pero el juego había terminado. Los aldeanos se tropezaban entre sí para refugiarse detrás de las faldas de su líder. Era perfecto. Él retrocedió y, apenas pudiendo mantener estable su báculo por las carcajadas, abrió la puerta de un golpe con una esfera explosiva de energía púrpura.

Se dirigió hacia la parte superior de los escalones de piedra conforme el polvo se asentaba. Veigar sabía que ostentaba una pose imponente: su sombrero apenas libraba el gigantesco marco de la puerta, sus botas de hierro lanzaban chispas y truenos a cada paso gigantesco, y su guantelete era lo suficientemente grande para aplastar a cualquier insensato que osara desafiarlo.

Por desgracia, los aldeanos agazapados no habían levantado la mirada, y mantener una pose intimidante por tanto tiempo comenzaba a parecerle forzado. Dejó escapar la respiración que estaba conteniendo y se desanimó un poco.

''¡El villano!'', terminó por gritar la líder, blandiendo su espada en esa dirección.

En la sombra debajo de su sombrero, Veigar sonrió. Adoptó la pose más intimidante que pudo mientras los aldeanos lo contemplaban.

Después, los gritos y lamentos se desataron. Maravillosamente, alguien en la parte de atrás incluso se desmayó.

Él reunió su magia siniestra, formando una nube negra y provocando que chispas de color violeta saltaran de las puntas de lanza y de las hebillas de cinturones. La líder se tambaleó hacia atrás cuando una serpentina tajeada de la medianoche más profunda rodeó a los aldeanos y explotó hacia arriba en una jaula de hechicería entrampada.

''¡Silencio!'', les ordenó Veigar.

Se deleitó con cada paso que dio mientras bajaba las escaleras hacia la multitud atrapada. Alrededor de ellos, muros que zumbaban con luz violeta se extendían entre pilares con forma de garra, creando un círculo sobrenatural. Se detuvo a tan solo una espada de distancia de la líder, observando a sus prisioneros a través de su barrera arcana.

''¡Puedo ver el miedo en sus corazones!'', comenzó con un resoplido despectivo sin gracia. ''¿Se atreven a marchar hasta aquí para desafiar mi temido mandato? ¿A mí, Veigar, que he esclavizado a la magia del universo bajo mi voluntad? Veigar, Gran Maestro del Mal, quien ha derrotado a innumerables enemigos arcanos en la búsqueda de un mayor...''

''¡Tú maldijiste mis campos con gorgojos ratas durante dos estaciones!'', se quejó un granjero de aspecto particularmente simplón, con el rostro rojo de ira.

Veigar parpadeó, intentando procesar la interrupción. ''¿Te maldije con qué...?''

''¡E hiciste que Dolly cojeara una semana antes de la cosecha!'', clamó un labrador furioso, apuntando con su dedo al Gran Maestro del Mal, que se encontraba cada vez más confundido.

Con esto, todos los aldeanos irrumpieron para que sus quejas fueran escuchadas. Veigar apenas podía captar fragmentos de las acusaciones más escandalosas, las cuales en su mayoría tenían que ver con leche agria y remolachas de menor tamaño al usual. Mientras se alejaba encogido por la embestida verbal, la barrera púrpura destelló y colapsó, pero los aldeanos ni siquiera se percataron de ello. Se acercaron más, gritando en su cara.

Él sintió la barandilla de piedra de las escaleras en su espalda. Estaba rodeado.

Intentó débilmente responder, pero su voz perdía profundidad con cada palabra que decía. ''Pero yo... yo soy...'', los aldeanos se acercaron aún más, mirándolo de igual a igual en vez de levantar la mirada.

De pronto, una voz dominante de alguien mayor se alzó sobre el alboroto. ''Retrocedan. Todos.''

''Pero Margaux...'', alguien comenzó, pero su objeción fue interrumpida por la mirada seca de su líder. La multitud se retiró y Veigar se quedó a solas con ella. En ese momento, ella parecía tener el doble de su estatura e irradiaba seguridad.

Él la odiaba.

''Muy bien, villano'', escupió ella. ''Ya escuchaste nuestras acusaciones. ¿Te declaras inocente?''

Veigar sintió como si lo hubieran abofeteado. Sacó el pecho, sintiéndose treinta centímetros más alto. ''¿Inocente? ¡¿Inocente?!'' Se dio la vuelta y trepó las escaleras, ganando altura sobre la multitud. ''Tienes la audacia de traer a mi puerta tus supersticiosas quejas y después me insultas preguntándome si niego haberlas hecho?!''

Levantó la mirada sobre su hombro hacia ellos.

Veigar · ilustración de personaje de Riot GamesRiot Games

''¡Claro que sí! ¡Niego haberlo hecho! Pero no te atrevas a suponer que me considero inocente. Me acusas de hacer el mal... ¡Y yo soy malvado! Desde que despojé al enclenque propietario de esta torre arcana, ¡he quemado sus campos! ¡He aterrorizado a sus señores de la guerra, mis victorias fueron tan contundentes que juraron jamás regresar!'' Subió los dos últimos escalones de una gran zancada. ''Y comencé mi campaña de terror contra los hechiceros villanos vecinos! ¡Pues ninguno de ellos obstruirá mi camino al poder mágico supremo! ''

En ese instante, el cielo crujió, y rayos mágicos salieron disparados de las nubes, explotando alrededor del patio. Veigar inclinó su cabeza hacia atrás y se rio, deleitándose en la absoluta gloria de su propia maldad. ¡Estos insignificantes mortales suplicarían por su perdón al enfrentarse a su terrible magnificencia!

Cuando se detuvo para recuperar su aliento, los aldeanos se habían congregado y lanzaban miradas de evaluación en su dirección. Una de ellos levantó la cabeza. ''¿Derrotaste a Vixis la Cruel? ¿La señora de la guerra?''

''¡Por supuesto que sí! No me mostró el respeto debido y yo...''

Sus palabras se desvanecieron en medio de los susurros del grupo. Veigar se inclinó incómodo, esforzándose por escuchar lo que decían. Uno a uno, los aldeanos asintieron entre sí y dirigieron su mirada hacia él.

Lo encontraron admirando con calma el brillo de su guantelete lustrado.

La líder, Margaux, se condujo al pie de los escalones, haciendo una incómoda ligera reverencia y se dirigió a él. ''Oh, grandioso y poderoso... eh... ¿hechicero...?''

''¡Mago!'', la corrigió Veigar.

''Poderoso mago. Nosotros, los residentes de la aldea con la que apenas-vale-la-pena-molestarse de Boleham...''

''¡Esa es nuestra aldea!'', interrumpió alguien servicialmente.

Margaux suspiró. ''Sí, nuestra aldea. Bueno, verá, recuperamos la cordura y rogamos humildemente al poderoso mago, Ve-Gano...''

''¡Es Vei-gar! ¡Veigar!''

''¡Lo siento! ¡Veigar! Rogamos humildemente que nos perdone y solo... eh, ya sabe... siga haciendo lo que hacía''.

Veigar entrecerró los ojos. ''¿A qué te refieres?''

''Bueno, ya sabe. Nosotros solo iremos a casa, y usted seguirá haciendo... lo del... reino de terror. Vive y deja aterrorizar, ese es mi lema''.

Este tenía que ser una especie de truco. Aun así, ella continuó.

''Por supuesto, nosotros demostraremos el respeto... usted sabe, adecuado. Maldeciremos su nombre en su ausencia. Difundiremos las historias de su infame destrucción. Frenk dice que su primo en Glorft escuchó el rumor de un hechicero malvado, por si estuviera interesado en, ya sabe...''

''¡Destruirlo! ¡Y apoderarme de sus encantamientos aterradores!'' Veigar apretó la mano donde portaba su guantelete, imaginando el dulce triunfo de acabar con un colega arcano en un enfrentamiento de magos.

Margaux lo observaba con cautela. Veigar se percató de que lo miraba con esperanza.

Finalmente, tras una larga pausa, hizo un ademán con su báculo en actitud de desprecio.

''¡Tontos! ¡¿Pensaron que podrían engañarme a mí, Veigar, Maestro del Mal?! ¡Tal vez pensaron que les concedería la misericordia de una muerte rápida y sin dolor! ¡Pues lamento informarles que sus vidas simplemente no valen mi tiempo!''

Se rio, soltó una gran carcajada que coincidiera con su estatura renovada.

''¡Fuera de mi vista, aldeanos insignificantes! Regresen a Boleham, ¡y recen por que nunca los vuelva a considerar dignos de mi atención!''

Los aldeanos hicieron algunas reverencias poco entusiastas antes de regresar por el arco dañado. Margaux se arriesgó a guiñarle el ojo rápidamente y se dio la vuelta para marcharse.

''¡Espera!'', vociferó Veigar. La mano de la líder se colocó sobre el pomo de su espada.

Con la mayor indiferencia que pudo demostrar, Veigar bajó los escalones una vez más.

''¿Cuándo crees que pueda hablar con el primo de Frenk sobre ese otro hechicero?''

Fin de esta lectura

Sus vidas tienen su propia historia

Personajes de esta historia

Las publicaciones originales

Fuentes y lecturas relacionadas

Las historias de Riot completas conservan su autor original y el texto. The Rune narrativas se acreditan por separado; orden de colección es una opción de lectura.

  1. El duudad susurrante ↗
  2. Una enorme pesca ↗
  3. La Verdadera y Fantasmagórica Historia de la Bestia de la Torre Boleham ↗
  4. Más fuerte que la vida y la muerte ↗

Publicación oficial

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